miércoles, octubre 01, 2008

El viento


El viento tiene fama —fundamentada— de llevarse cosas. Se las lleva, sí, a veces de forma sutil y hasta poética, y a veces de forma desatrosa y cruel. El viento es lo más parecido al tiempo: no lo vemos, siempre está ahí, pero lo sentimos, aunque no lo pensemos. Dice la Real Academia de la Lengua que viento es "Corriente de aire producida en la atmósfera por causas naturales", y también dice once acepciones más, y entre ellas dice "Cosa que mueve o agita el ánimo con violencia o variedad". Quien decía del viento también era Juan Rulfo, en "Luvina" quizá es cuando más dijo, quizá lo dijo todo. Eso pensé anoche que lei "Luvina" de nuevo, quizá deba decir hoy porque ya había pasado la media noche, y ya era octubre y octubre trae el viento a la mente, aunque el clima se empeñe en no odebeder tradiciones, y menos a literatos. Estoy resistiendo la tentación de contar —o inventarme— anécdotas con piscuchas y de citar a Alfredo Espino, pero es demasiado fácil ser costumbrista para conmover sin esforzar la creatividad. Quizá prefiera al viento provocando turbulencias en los aviones, o retrasos de tres horas volando —en avión, claro está— de Madrid a Miami, lo prefiero llevándose a Rhett Butler, en las o tildadas de Pessoa, en Campo de Criptana, desde el mar, y sobre todo insolente en mi ventana, gritando y golpeando como si supiera las cosas que pasan adentro.

No hay comentarios:

Copyright

© ® Todos los derechos reservados. Todos los textos, contextos, y pretextos, a menos que se indique lo contrario, son de la autoría del bloguero en cuestión. Su uso está condicionado a citar la fuente y este blog.