"¿Qué sentís?", me dijo.
Y yo que soy malo respondiendo cuando esa pregunta se refiera a la abstracción de las emociones, al saber que se refería a lo concreto de mi fisiología, me resultó de lo más fácil responder: "ganas toser".
"¿Cuándo sentís eso?", preguntó de nuevo, y casi riéndose.
A sabiendas que no había en la pregunta nada personal, respondí: "De reptente, a veces cuando piendo en toser, a veces cuando la garganta se seca o se me irrita"
"¿Hay flema?"
"No."
"¿Mocos?"
"No."
"mmmmmm veamos", y me vio por dentro, y no es una metáfora, con una luz y unos tubos que metió en mi nariz, mis oidos y mi garganta. ¡Y yo me ví por dentro también! Porque el tubito tenía una cámarita y todo se veía en un monitorcito. Feo es uno por dentro, por cierto (definitivamente la belleza está en el exterior).
"¿Tengo infección?", pregunté.
"No.", respondió.
"(No antibióticos que prohiban el alcohol)", pensé. "¿Entoncés qué?", repregunté.
"Tenés irritada la garganta, es reacción alérgica y además tenés cuadro sinusítico, y eso pueda que sea porque tenés el tabique nasal desviado... ¿Jugás algún deporte?".
Supuse que la pregunta apuntaba a la razón de la desviación de mi tabique y no a un repentino interés personal por mis hobbies. "Jugué basquebol en el colegio", le dije, no le iba a decir que era seleccionado porque ya era presumir. "Pero no recuerdo ningún golpe traumático", le dije.
Se rió. "Revisate eso porque te puede dar problemas, no es tan grave pero considerá arreglártelo", comentó.
"(Podría aprovechar para adelgazarme y respingarme la nariz)", pensé. "Si usted cree que es necesario, puedo ver", llegué a medio decirle.
Luego tomó su pluma y escribió y escribió y escribió en un idioma extraño: "Zyrtec, Avamys, Enantyum y Menaxol, Depo-Medrol y Flixotide", y me explicó claramente que solo era Diclohidrato de cetirizina, Furorato de Fluticasona, Dexketoprofeno y Acetilcisteína para tratar la alergia a largo plazo y la irritación que provocaba la tos, que mucha agua para soltar los mocos y que tomara la vida con calma por 10 días, los que dura el tratamieno, que dejara hecha la cita para verme al terminarlo, para ver como quedé.
Salí sintiéndome comprendido y con un papel con las palabras que aliviarían todo lo malo que mi cuerpo sentía.
Así deberían ser todos los males, menos poéticos y más fisiológicos, más curable. Digo yo.