lunes, agosto 31, 2009

El cuarto hijo

Cuando mi madre iba a ser madre por tercera vez, el doctor Navarrete, que era el doctor de la familia, le dijo que durante el parto la esterilizaría porque temía que un cuarto embarazo no fuera muy bueno para su salud. Mi madre no dijo mucho. Mi madre nunca dice mucho, ella siente, calla y hace. Mi madre y la próspera familia Menjívar Quintanilla vivía en Guadalupe, un pueblo en el fondo del Valle Jiboa, en San Vicente, y toda atención médica, incluyendo los partos, tenían que ser en la ciudad de San Vicente, la más cercana. Llegado el día 17 de septiembre de 1969, mi madre supo que había llegado el momento de parir, y muy callada tomó su vida y a solas con su hija que asomaba, viajó en sentido contrario a San Vicente, casi huyendo, viajó casi tres horas hacia San Salvador, llegó, como pudo, a un hospital de la Colonia Roma, donde atendían a maestras, y se internó de emergencia de parto. No dijo mucho tampoco. No dijo que tenía indicación de esterilización, ni dijo que estaba ahí con doctores desconocidos y sola, y no con el doctor Navarrete ni con la familia, precisamente porque no quería ser esterilizada, porque ella, aunque no lo dijo, quería tener su cuarto hijo: "yo te quería tener", me dice y me mira con brillos, cada vez que me cuenta esta historia real-maravillosa. Cinco años después me tuvo, un 23 de agosto, en la madrugada, en una hora imprecisa hasta para los signos: No tomé leche materna porque la sequé pronto (el "secaleche", me dicen en familia), fui intolerante a la lactosa y crecí con leche de soya, me diagnosticaron anemia crónica, usé zapatos ortopédicos, fui un niño llorón, consentido, frágil, caprichoso y berrinchudo, además un poco mentiroso-fantasioso y medio raterito, un travieso solitario, tuve perros, gatos, conejos-come-flores, pollos-azules y chompipes, que ponía a dormir juntos. Fui feliz sembrando geranios y claveles, odié el fútbol, fui acólito creyente, después fui un apóstata precoz pero con razón y causa, me hice rebelde, libertino, contestón y desobediente, fui subversivo y me salí del guacal, un poco inútil, fui otra cosa, siempre otra cosa de lo que mi madre quizá quería que fuera su cuarto hijo. Pero, a pesar de todo, cada año, cada agosto, mi madre que poco dice, me dice siempre "yo te quería tener", y aún lo dice sonriendo.

lunes, agosto 24, 2009

La risa fácil (ó dando largas al post de Cumpleaños)

La gente de oficina, a veces, ríe escandalosa por cosas que a mí no me causan ni sonrisa, y eso que hago todo mi esfuerzo por ser gente de oficina. Claro, si esas cosas que a mí no me dan risa las dice un cliente, la risa esa escandalosa toma un tono de celebración desproporcionada, a manera de hacer sentir al cliente un humorista profesional. La risa fácil, o es un don, o es un mal hábito, depende la circunstancia quizá, lo cierto es que nunca voy a confiar del todo en las gentes portadoras de esas risotadas chillonas, acaso vulgares, invasivas y desconsideradas, propias de la prepotencia impostada para disimular la falta de inteligencia social y emocional. También es cierto que la risa fácil es rentable, trae y mantienen negocios, y eso hace a la gente de oficina buena gente de oficina. Yo quizá este condenado a ser un impostor entre gente de oficina, y un impostor de poca risa, eso sí.

martes, agosto 18, 2009

Aforismos sobre el ocaso

1
Cuando las cosas parecen terminar puede ser que en realidad estén terminando.

2
Una manera cruel de evitar un final es prolongarlo.

3
Una manera hermosa de convocar un final es dando las gracias.

4
Uno sabe con seguridad que algo terminó cuando sabe que algo nuevo está empezando.

5
Uno le teme al vacío del final hasta que sabe que el salto es acompañado.

6
Cuando no hay más razones que el miedo a empezar de nuevo, el final ya pasó.

7
Hay quienes duermen, por costumbre, con la costumbre.

8
A veces no nos merecemos el final que necesitamos.

9
Dice Ismael Serrano que el amor es eterno mientras dura, y yo le creo.

10
Lo más hermoso de ver el sol cuando se va es saber que regresa para irse de nuevo.


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Aclaración innecesaria: el contenido de este post es completamente original del autor ®©

lunes, agosto 10, 2009

Cielos a la antigua

Me pasaba siempre con los cielos, antes, cuando viajaba solo, y miraba al cielo en Guadalajara, en Panamá, en la Habana, en el Mediterráneo, en Cartagena de Indias, en Caracas, en Guatemala, me pasaba siempre que veía el cielo distinto, con otra luz, no sé, como más alto, no sé, como más bajo, no sé, siempre raro, distinto, siempre otro cielo, ni más ajeno, ni más mío, simplemente otro. Entonces teorizaba: el cielo también tiene fronteras, y cada país tiene un cielo propio y distinto, y esto ayuda a que los ciudadanos sepan ubicarse dentro o fuera de su país solo con mirar al cielo. Lo curioso es que yo era el único ciudadano que notaba esta diferencia, y, con el agravante de ser poeta (sic), cada vez que se lo mencionaba a alguien, ese alguien en cuestión me miraban con esa mirada de lástima, no sé, o de admiración, no sé, o de respeto, no sé, o de burla, no sé. Entonces lo dejé de mencionar y me sentí dueño de un secreto maravilloso que solo yo conocía, que solo yo comprendía. Pero resulta que por alguna razón que aún no conozco, dejé de mirar tanto al cielo cuando viajaba: creo que pasé un viaje entero por Bogotá sin ver el cielo, porque no recuerdo el cielo de por ahí, tampoco recuerdo el cielo de Frankfurt, ni recuerdo el de Nueva York, aunque ese sí lo vi porque tenía que ver como lo rascaban los edificios, pero el cielo fue entonces solo el fondo, no la forma. Así pasaron otros viajes, sin cielos extraños que recordar, hasta mi más reciente viaje a Guatemala, a la Antigua Guatemala, donde me volví a encontrar con otro cielo extraño, extranjero si quieren.




No era por las nubes oscuras, ni por los volcanes, era otra vez ese no-sé-qué que me hacía sentir lejos, extraño, extranjero si quieren, con cierta libertad, con cierta desconfianza, con cierta felicidad y cierta nostalgia.





Lo cierto es que fue un reencuentro con esa parte del cielo que me corresponde, y no hablo de religión, sino de helio, espacio e inmensidad, de un delirio de mi ego, de ese cielo que quizá esté adentro, no sé, o demasiado afuera, no sé.




No pude, ni quise, evitar el recuerdo del poema de Mario Benedetti que copio a continuación, porque explica, en la medida que esto es explicable, algo de esos otros cielos, que por lo visto acosan a algunos por ahí.

No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre faltaría el pájaro en silencio

no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras al fin como es al tacto
siempre te faltaría la nube de algodón

no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y pronósticos
y comprobaras que no es tan dificil
siempre te faltaría el pino del crepusculo

eso es por que se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegue al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino.


Si quieren oirle el poema al propio y siempre vivo Mario, y ver otros cielos también, les dejo este audiovisual que tiene ese no-sé-qué que tienen algunos audiovisuales que lo hacen a uno sentir nuditos ahí, aja, ahí donde se hacen nudo las emociones.



Hasta otro cielo.

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PD: Las fotos las tomé con mi cel de apenas 2 megapixeles, pero algo se ilustra la cuestión. Y confieso que las tomé para traérselas a Flor que gusta de las nubes con ese no-sé-qué. Así que ahí están Flor. Ah, y bueno, también me acordé de Miguel que anda bajo otros cielos, pero no sé si se ha dado cuenta.

miércoles, agosto 05, 2009

Pretexto

Escribir. Borrar. Escribir. Borrar. Escribir. Borrar. Las computadoras con su "delete" y su "backspace" han hecho que que los escritores actuales seamos seres inseguros (la pluma y el papel y hasta la máquina de escribir mecánica tenían esa contundencia que obligaba a estar seguro al empezar y terminar un texto). Escribir. Borrar. Escribir. Borrar. Escribir. Borrar. Nos decimos perfeccionistas, cuando, en realidad, lo que tenemos es miedo de publicar un mal texto, pero no resistimos la compulsión de publicar, aunque sea un pretexto. Escribir. Borrar. Escribir. Borrar. Escribir. Borrar.

viernes, julio 31, 2009

Confirmaciones de viernes

Es viernes y sé que ya te despertaste, ya te oí claramente haciendo el itinerario diario que nos ha de poner frente a frente. Ya sé que hay gente que habla, ya sé que me escuchás y que te escucho. Ya sé que quiero aprenderte y que me aprendás, ya sé que lo fácil, lo dulce, lo mágico, lo sorprendente, lo inquietante, lo motivante es hoy, que vendrá poco a poco la realidad con sus grises y sus colores. Ya sé que estás aquí, ahí. Llegaste, está confirmado.

jueves, julio 30, 2009

Ciego

Y de pronto no te vi
te quedaste allá
al otro lado del permiso
y me quedé aquí
tan aquí
que solo fue posible tu voz
tu risa solo fue sonido
tu beso fue una palabra

no te vi
y me sentí ciego

martes, julio 28, 2009

Cartas

Hace años yo era de cartas. De papel y tinta de lapicero, o rapidograh, o plumas de tinta china, con dibujos conceptuales y recortes ingeniosos. A golpe de cartas aprendí a divulgarme, a buscar palabras que me pusieran enfrente a alguien parecido a mí. Creo que ahí me inventé, como un personaje que poco a poco se fue apoderando de mí voluntad vital. Me gustaba escribirle a ella, que me leía y me escribía cartas. Tantas cartas que ahora juntas cuentan de un "nosotros" inverosimil, poético, quizá profético. Ay de aquel no supo escribir cartas.

lunes, julio 27, 2009

Suposiciones de lunes

Supongamos que es lunes y que al despertarme lo primero que pienso es que seguro vos aún dormís y que ponerte un mensajito sería una descortesía. Sigamos suponiendo que el tal lunes avanza y llegada una hora prudente te mando el mensajito aún teniendo la seguridad que seguís durmiendo, y así suponiendo veo que dejaste tu último twitt a las 2:53 de la madrugada y que descubriste como subir fotos desde TweetDeck. Y mientras suponía me dice Miguel por el msn que escribió un post suponiendo cosas y haciéndo guiños a tu blog y me provoca una sonrisa nerviosa por suponer que este lunes va creciendo en suposiciones que llevan tu nombre como un tag que se va haciendo grande poco a poco, y por ahora no me queda más que suponer que no tardás en despertar.

sábado, julio 25, 2009

Venís

Cuando sé que venís
es como si viniera con vos
algo de otro tiempo
una belleza desconocida
una intriga motivante
un adjetivo rimbombante
una voz redentora
una sonrisa nueva y mía

Entonces abro cada puerta
y abro mi vida
y las ventanas
y los grifos
y abro la corriente a los bombillos
y convoco a los insectos
y alecciono a las cosas
y sacudo los libros
y afino los instrumentos

Cuando sé que venís
me vuelvo a sorprender
de cuanto me gusta
estar en esta parte de la historia
es decir
cuando sé que venís

domingo, julio 19, 2009

Tres



No es una suma, ni una resta. Es una forma imperfecta de complemetar un par insuficiente. Una fomar errática de separar el par vecino. Una multitud inoportuna que pone buyas en la insatisfacción. Tres, un número primo, un número natural que tiene únicamente dos divisores naturales distintos: él mismo y el 1. Euclides lo supo y lo puso encabezando el conjunto impar más misterioso de las matemáticas, que da origen a conjeturas centenarias, porque si se consideran números individuales, los primos parecen estar distribuidos aleatoriamente, pero la distribución global de los números primos sigue leyes bien definidas. Tres, un número primo y leyes que los poetas no entendemos muy bien, pero que nos deja una sensación exacta de soledad, de tristeza y de injusticia.

miércoles, julio 08, 2009

Cable a tierra




Ajá, así se llama una canción de Fito Paez que va más o menos así:
Si estás entre volver y no volver,
si ya metiste demasiado en tu nariz,
si estás como cegado de poder:
tira tu cable a tierra.

Y si tu corazón ya no da más,
si ya no existe conexión con los demás,
si estás igual que un barco en altamar:
tira tu cable a tierra.

Y yo estoy acercándome hasta vos
bajo la luna, bajo la luna.

Las cosas son así,
tengo el teléfono del freak
que está deseoso de volarte la cabeza.

En un par de minutos sale el sol,
si ya no hay nada que anestesie tu dolor,
si no llegas, si no alcanzas a verme:
tira tu cable a tierra.

No creas que perdió sentido todo,
no dificultes la llegada del amor;
no hables de más, escucha al corazón:
ese es el cable a tierra.

Si estás entre volver y no volver,
si ya metiste demasiado en tu nariz,
si estás como cegado de poder:
tira tu cable a tierra.
(PARA OIRLA/¿VERLA? HAGA CLIC AQUÍ)
Pues bien, así salen a veces las cosas, y no es que salgan mal, salen como deben salir, si uno revisa la cuenta ya ve que todo suma correctamente. Pero es bueno hacer ficción romántica de vez en cuando, da pie a escribir, un par de post, uno que otro poema, alguna cena con desayuno, una gana de tener horarios, obligaciones sexuales y arranques de cursilería. Casi dan ganas de ser como ellos, siempre pares, insuficientes en su unidad, aceptablemente hipócritas y dispuestos a la adaptación en aras de la compañía. Pero no, al final del tunel, ahí está uno mismo esperándose con los brazos abiertos y esa sonrisa de padre pródigo recitándome las letanías profanas que van descubriendo el cable a tierra que eventualmente sirve para volver, una y otra vez, a este lado de la vida.





lunes, julio 06, 2009

Con lápiz


En esta hora, de lapsus, te escribo "hola", y me respondes "q onda", y pregunto obviedades y me respondes, entre afanes, con frases cortas, sin mucho espacio para los misterios. Un "te quiero ver" se dispara al aire, y procede un recital recíproco de agenda, y al final se lanza la propuesta para completar el día. Quizá incluya desayuno. Lo anoto en mi agenda, con lápiz.

sábado, julio 04, 2009

Sábado impaciente

Nunca un sábado me había parecido tan domingo como este, tiene el calor, el sociego, el tiempo muerto y la amenaza de lluvia pero de nostalgia en pleno sol. Quizá sea por estos labios resecos que no besan desde el miércoles. Quizá porque tu promesa de regreso incluía las palabra domingo, tarde y llamada.

lunes, junio 29, 2009

Hombres armados

La diferencia la hace el arma. Esa posibilidad injusta, injustificada e injustificable de matar. Ese poder animal de obligar a los desarmados a obedecer, a que crean lo que es mentira, que hacen que lo que no está prohibido sea obligatorio. Los hombres armados golpean para quebrar el orden, ordenan con la estúpida razón que les da su arma. Esos hombres armados están sueltos y sin ley en Honduras, como las bestias más insensatas con hambre de poder. En Honduras hay un golpe de Estado, a un Gobierno imperfecto si quieren, pero el Gobierno que miles de votantes eligieron, y que miles defienden hoy de estos hombres armados, de la ignominia, del pasado.

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La foto pertenece a una galería de El País, de España. Para verla haga clic aquí.

domingo, junio 28, 2009

Blanquinegro

Más blanquinegro y más simple, EL INÚTIL DE LA FAMILIA se relanza más inútil que nunca. Pase adelante, póngase incómodo, lea y pierda su tiempo sanamente entrometiéndose en la delirante irrealidad de su anfitrión. La música sigue ahí, con ciertas novedades, pero tiene usted que darle "play" en consideración a las quejas de los que no les gusta que les invada sin permiso la parsimonia. Esto es para el que lea, que guste de la inutilidad y de esa peligrosa línea entre la confesión y la literatura. Si tiene quejas, sugerencias, comentarios, dudas o similares, déjelas por escrito, que como no nos cansamos de repetir aquí, todo acto inútil es bienvenido.

sábado, junio 27, 2009

Ella y sus manos

Ella siempre tiene algo en las manos, a veces sus propias manos. Sus dedos se mueven como moldeando el aire, o como dibujando, o como recordando. Mi recuerdo de sus manos huele a crema C de Pons, a lápiz, a yeso, y por la noches a té y a ajo. Sus uñas siguen siendo cortas, fuertes, brillosas. Sus manos siguen siendo hacendosas, milagrosas y creadoras. Sus manos rara vez me tocan, siempre están haciendo algo para mí, para otros, muy a veces para ella. Sus manos son silenciosas, susurran y rezan, acarician de lejos, y aplauden espontáneas. Sus manos enseñan, no paran, son vida y maravilla. Ella y sus manos son lo que apenas conozco de lo infinito, de mi madre.

domingo, junio 21, 2009

Dos poemas

Son dos poemas de Rosario Castellanos que me dieron los buenos días desde esa cercana lejanía de tiempo y geografía. Son ajenos, pero tienen mucho de lo que me hace dueño, al menos, de la emoción que me despiertan.


Nocturno

Amigo, conversemos.
desde hace ¿cuántos años?, desde el día
en que a un tiempo rompimos la tiniebla
y con vagido entramos en el reino del aire;
desde que los mayores nos pusieron
la sal sobre la lengua
y nos soplaron al oído un nombre
(no de amor, de destino),
un nombre que repites todavía
y que repito yo y repetiremos
hasta el fin, hasta el fin, sin entenderlo
hemos estado juntos.



Elegía

Nunca, como a tu lado, fui de piedra.
Y yo que me soñaba nube,
agua, aire sobre la hoja,
fuego de mil cambiantes llamaradas,
sólo supe yacer, pesar,
que es lo que sabe hacer la piedra
alrededor del cuello del ahogado.

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Gracias Alicia.

viernes, junio 19, 2009

Nada

Intento obligarme a escribir algo, y pongo música y fumo, y trato de que la lluvia me conmueva, o la brisa, o el gueko que besuquea al sinsentido. Incluso me pongo a leer cosas que me gustan como para entrar en ambiente creativo, me levanto y camino en círculos como en danza de invocación, me detengo y apreto con la fuerza de la frustración el respaldo blanco de la silla de mi comedor, y veo como quedan mis dedos marcados en la textura de la tela. Me siento, veo mi reflejo en el vidrio de mi mesa, llevo mis manos a mi frente, luego pongo los dedos sobre el teclado. Pero nada, nada pasa.

jueves, junio 18, 2009

La vida post-papá

Siempre me había rehusado a escribir un post sobre papás (mi papá), pero un post de mi amigo Miguel me hizo pensar (no siempre sé distinguir entre pensar y sentir) en que mi papá se murió aún siendo perfecto, o sea, murió cuando yo apenas entraba en la pubertad y no me habían entrado las ganas de contradecirlo porque para mí seguía siendo perfecto: era tierno conmigo, creo más que con mis hermanos y hermanas, creo que me veía frágil (lo era: el menor de cinco hermanos, anémico, cascorvo, intolerante a la lactosa, llorón, sensible, preguntón). Mi papá me contaba fábulas que se inventaba cuando tenía que regañarme porque yo decía mentiras (y eso que no tuvo chance de darse cuenta que le salí poeta), o cuando robaba tostones de la gaveta de la panadería, o cuando no me quería bañar, o cuando chillaba histérico porque mi hermana se acostaba en mi hamaca –que no era mía–. También me llevaba, alguna tarde en verano, a una piedra en medio del cañal, desde donde se veía el pasar impresionante de las espesas nubes de golondrinas mientras el sol se iba poniendo rojo y grande y se iba cayendo atrás de El volcancito. Él era perfecto, y así quedó en mi memoria, aunque de sobra sé que era humano, que probablemente yo no sería como soy si él siguiera vivo, no sé si mejor o peor, pero sí sé que yo sería diferente. Sí sé que nos hubiéramos peleado mucho, y se me hace un nudo en donde se hacen los nudos sentimentales cuando me pongo a pensar que quizá hubiera terminado descubriéndole –o poniéndole– miles de defectos, y que, quizá, en algún momentos de nuestros caracteres hubiéramos roto eso que nos unía. No lo sé. Lo cierto es que casi toda mi vida es post-papá, y todo lo demás es ganas de suponer cosas, de cruzar la delgada línea que separa la confesión de la literatura.




Mi papá, yo y parte de mi familia saliendo o llegando, no sé.

sábado, junio 13, 2009

Tres cosas que ya no importan

1. Que tu ex ligue con uno de tus amigos (porque sabés que es el orgullo el que te duele, nada más)

2. Que a tu mejor amigo no le importe preguntarte como te sientes respecto al numeral uno (porque sabés que también tus mejores amigos tienen sus nececisades)

3. Que en la mañana sí importe (porque sabés que no sos tan fuerte como quisieras)

lunes, junio 08, 2009

Fotografías que duelen


"¡Sonrían!". Se abrazan, se besan. Se aman. Quieren fotos, todas la fotos posibles, como en un desesperado intento de hacer eterno lo que viven, lo que sienten. Pero la eternidad es para los dioses, y los dioses no existen, solo existe su imagen, como las fotografías. Y un día ya no se amarán, porque dejaron de abrazarse hace tiempo, y ya no se besaron con amor. El tiempo y la vida pasó, el amor, si es que estuvo, pasó. La fotografía quedó linda, tan linda, que duele.

viernes, junio 05, 2009

Dar la cara

¿Por qué siempre tenés tanta seguridad de que sos vos quien protagoniza mis más amargos post? ¿Acaso no pude conocer otras pesonas que dejaran semejantes cicatrices sin lugar? ¿Acaso es inconfundible el dolor que me dejaste? ¿Acaso sabés tan bien como yo lo que me falta por decir? ¿Acaso no sabés, también, que solo son palabras que buscan que algo pase, por fin, de pronto? ¿Acaso no sabés que solo vos tenés la llave para cerrar esté círculo demencial? ¿Acaso no entendés que todo lo que digás se pierde en la madrugada por una sola cosa que no hacés? ¿Acaso no sabés qué es dar la cara, qué es crecer, qué es cumplir, qué es hacer?

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PD: Post basado en hechos casi irreales.

jueves, junio 04, 2009

"La mentira nunca vive hasta llegar a vieja"

Me hace gracia imaginarte así, asustado, al descubierto, preguntando y acusando: ¿A quíen le dijiste? ¿Qué te dijo? ¿Por qué le dijiste? Ya decía Sócrates, creo, algo así como "La mentira nunca vive hasta llegar a vieja" y, Terencio le agregaba "Por que una mentira va pisándole los talones a otra"... Me hace gracia imaginarte, de verdad.

domingo, mayo 31, 2009

Tormenta en el paraíso (el trailer)

Una escena del próximo lanzamiento mundial por cortersía de MSN Messenger Live


Chilam dijo (12:26 p.m.):
te siento grosero fijate
quiza sea la conexion

- Me llamo Elmer y tengo un plan... dijo (12:27 p.m.):
aja, quizá, ya me quejé con Telefónica: "Quiero reportar problemas de grosería con mi conexión"...
jiji

Chilam dijo (12:27 p.m.):
ush


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Elenco

Elena Salamanca (La Huelvelena) ... como "Chilam"

Elmer Menjívar (El inútil de la familia) ... como "Me llamo Elmer y tengo un plan"

Guíon

Elena y Elmer

Dirección

Elena y Elmer

Una producción de


Reino de Soliviantar y Espumilla Ltd.

MMIX
Todos los derechos reservados ®

Yo


Yo, principe buscando un reino vacante en las antípodas de la realidad, yo, fuerza agotada de las horas productivas, yo, amigo de pieles exportadas de animales extintos, yo, dibujante manco de futuros marrones, yo, anacoreta fingiendo pertenencia, yo, víctima del mí-mismo, yo, culpable de su inocencia, yo, dueño de un ego sobreesdrújulo, yo, genial administrador de argumentos, yo, modesto virtuoso de la pantomima, yo, hipérgrafo súbito, yo, decadente escritor de autobiografías varias, yo, primera persona del más singular de los espantos, yo, delirante exhibcionista de domingos desolados, yo declaro esta hora mi hora del silencio. Y ahora sí, digan que estoy loco.

miércoles, mayo 20, 2009

El beso de Judas


Con un beso se entrega el hijo de un hombre
con un beso llega
con un beso se va
con un beso perdona
con un beso acusa
con un beso dialoga
con un beso escribe
miente
delinque
finge que finge lo siente
traiciona
invade
se esconde
se ata

Sin un beso se es libre
¿para qué?




lunes, mayo 18, 2009

Sin otras sorpresas (I)

Es como levantarse sin dudas,
sin nada que descubrir,
toda la luz en la cara,
sin espacios para el misterio,
sin otros cielos,
ni telones, ni abismos,
ni paréntesis, ni suburbias,
solo la muerte sin otras sorpresas:
Mario Benedetti ha muerto.

domingo, mayo 17, 2009

Un recuerdo

Tenemos un recuerdo, y nada más. Yo toqué su mano por accidente, y nos vimos en los ojos asustados del otro, y nos reimos para siempre, como en la fotografía de un único recuerdo.

lunes, mayo 04, 2009

Manual del ex-novio lejano


Como todo lo que sube tiene que bajar, así los aviones, los ánimos, las ganas, lo que empieza tiene que terminar, y ahí para los novios de lejos no hay geografías que eviten lo inevitable. Un guía para transitar, en la lejanía, un buen final.

1. Revisar el diccionario y comprobar que palabras como distancia, paciencia, tiempo, prioridad, soledad, empatía, domingo, noche, deseo, presencia siguen teniendo su significado preciso y exacto.

2. Contemplar seriamente la posibilidad de que hay ocasiones en que no toca ser la excepción de la regla.

3. Mirar un mapa mundi con la intención de identificar nuevos destinos turísticos.

4. Sentarse en una banca de algún centro comercial con circulación exterior y comprobar como la gente tiende a ser real en la medida que uno establece contacto sensorial.

5. Acérquese a usted mismo oyendo música de esa que lo vuelve vulnerable y capaz de reconocerse finito, mortal y errático.

6. Y, por último, si le da por los malos excesos considere que, quizá, esté usted sufriendo.

miércoles, abril 29, 2009

Máscaras



No sé si reís
a lo mejor hacés pucheros
o movés la boca/
de esa graciosa/
e involuntaria manera/
cuando tu concentración ha encontrado un ancla/
en medio del océano impersonal/
de las ideas vagas.

No sé si llorás,
porque tus ojos se humedecen/
también con las carcajadas.
Quizá mordés tu labio
con ese miedo que da morir
sin haberlo dicho todo,
sin haberlo dicho a tiempo.

Nunca supe cuanta falta me hace tu boca
hasta hoy
que llevás esa máscara
porque la gripe de hoy acecha,
y a mí me acecha la angustia
porque no sé qué dice tu boca
cuando vos no decís nada,
porque no sé cuándo querés mi beso,
cuándo me das tu risa.

martes, abril 21, 2009

Odio

Odio los automensajes del messenger, las contestadoras de casete, los buzones de voz, los recados en la refri, los post-it en la compu, odio la ausencia descarada.

miércoles, abril 15, 2009

Sugerencias

No me mintás por la tardes,
porque será inútil,
después del mediodía suelo mirar fijamente a los ojos,
y escuchar cada articulación de cada frase con cautela
porque tengo ya instalados los instintos
y el conocimiento infalible de la estafa.

Tratá mejor por las mañanas,
cuando soy más ingenuo
porque vengo del sueño
creyendo que todo, incluso mi vida, es posible.

Dejame a mí mentirte por la noches,
antes del sexo, antes de dormir,
cuando quiero que todo sea distinto,
que la verdad no sea verdad,
y que vos y yo seamos otros,
que queramos querernos para siempre,
aunque sepamos bien que no queremos.

martes, abril 14, 2009

La espera

La espera tiene un sabor agridulce.
Un color pardo.
Una voz aguda.
Una silueta difusa.
Una cara de pena.
La espera tiene un olor a hielo.
Una sombra larga.
Unas manos callosas.
Un cabello infame.
Unas uñas cobrizas.
Un paladar herido.
Una mirada de luto.
La espera tiene un aliento astringente.
Un cuello truncado.
Unos labios resecos.
Una mirada marchita.
Un caminar encorvado.
Un sexo mullido.
Unas horas lamidas.
Un codo sangrado.
Una costilla plantada.
Una esperanza inventada.
Una soledad comprometida.
La espera solo tiene el corazón y la nada.

miércoles, abril 08, 2009

¿Y El marino que perdíó la gracia del mar?

Hoy lo busqué, y solo lo encontré en un recuerdo casi triste y casi intenso ¡En qué manos fue a parar mi libro favorito! Solamente.


Post Data a modo de Moraleja: Nunca quieras compartir tu vida como quien presta un libro.

martes, abril 07, 2009

En blanco



El síndrome del "El post en blanco" no podía hacerse esperar para venir a darnos a los blogueros del mundo una metáfora sofisticada para nombrar a la pereza mental tachándola de crisis creativa. Y eso que un post, se supone, no debiera acongojar tanto, pues, se supone, se trata más de un divertimento literario que de un ejercicio serio con aspiraciones de trascendencia. Pero no, muchos creemos que siempre debemos publicar post que nos hagan sentir orgullosos, y ahí aparece el problema, que no somos siempre tan divertidos, tan ingeniosos, tan originales, tan punzantes, tan lúcidos, tan empáticos, tan interesantes, tan reveladores. Entonces nos sentamos frente a la pantalla de la computadora y vemos el espacio este del formulario para crear entradas y pasan los minutos sin saber qué postear, y es ahí cuando empezamos a caricaturizarnos con el fin de poner en evidencia que hasta en plena crisis creativa podemos, al menos, reirnos de nosotros mismos y disimular así esa heridita, fina como las que hace el papel en los dedos, en el corazón del orgullo.

martes, marzo 31, 2009

La crisis

La crisis no es tuya, ni es mía. La crisis es una sola y absoluta, y anda como Juan por su casa, por su mundo, metiéndose en los miedos de la gente, en la alcoba de los maridos que no quieren tener sexo porque las deudas a veces no permiten la erección, y para qué arriesgar la hombría en plena crisis. La crisis se sienta en la mesa y pide el menú completo, se baña en la leche fría y luego vomita para no engordar y seguir pareciéndose a la muerte. La crisis tiene todos los apellidos y anda en tacones altos, y es hombre y es mujer, tan niña como un viejo, y tan permisiva que deja sueltas sus intimidades por doquier. Ay la crisis.

lunes, marzo 23, 2009

22 años

Tengo una amiga. Una amiga que me enseñó a ser esto que soy, que me bordó cicatrices en el alma que me encontró. 22 años hoy de que nos vimos en nuestros pupitres bajo un techo improvisado, de que nos miramos y quizá nos desagradamos. 22 años y fuimos todo, nos hicimos uno al otro, como compañeros en un viaje escabroso que se fue haciendo hermoso bajo la mirada del otro, siempre evitando las despedidas. Inventamos tantas frases para que no nos entendieran los demás, nos escondimos para hablar todas la horas, y nos peleamos con los que nos quisieron separar. Nos creimos imvencibles, y resultamos siéndolo. Hoy a 22 años sabemos leernos frente al espejo, frente a la vida que nos hicimos de tal manera que nos hiciera posible sobrevivir a la distancia. Sayam.

martes, marzo 17, 2009

Manual del novio lejano de bajo presupuesto

Instrucción única: Ni siquiera lo intente.

sábado, marzo 14, 2009

¿Dudas?


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jueves, marzo 12, 2009

Manual del novio lejano


Hoy en día, gracias a los medios y canales de comunicación disponibles, la distancia es un concepto relativo, y es cada vez más común que se establezcan relaciones entre personas que no comparten cotidianamente el espacio físico. He aquí unos tips que puede hacer de usted un novio lejano competente:

1. Aprenda un poco sobre los husos horarios y luego búsque un buen conversor porque el tiempo viene a ser el sucedáneo del espacio en estos menesteres.

2. Tome mucha agua porque dicen que ayuda a prevenir ojeras, y no está demás averiguar la diferencia entre la crema preventiva de Clinic y la correctiva de Biotherm.

3. Trate de que el objeto de su afecto tenga una rutina diaria parecida a la suya: por ejemplo, que al igual que usted trabaje 8 horas, que vaya al gimnasio, que tenga vida social activa y coma sano. De esta manera tendrá usted idea de como se mantiene físicamente y, lo más importante, ambos tendrán tiempo libre directamente proporcional, lo cual evita la sensación de abandono cuando no hay comunicación porque uno está ocupado y el otro no.

4. Dótese de medios electrónicos de comunicación, si son móviles mejor, porque así podrá mantener comunicación más espontánea durante el día para dar rienda suelta a esas necesarias expresiones de afecto, y mantener así presencia emocional en la contraparte.

5. Familiarícese con el concepto de WEB 2.0 y WEB 3.0 explore todas las posibilidades que estas ofrecen para la interacción.

6. En su perfil en las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram o similares asegúrese de dejar constancia de que tiene una relación, porque recuerde que omitir el dato es como negarlo, y la distancia tiende a enfatizar la susceptibilidad.

7. Siempre nombre por su nombre a la gente con la que convive para generar efecto de cercanía y presencia, además de confianza. No use nunca genéricos como "un amigo" o "un compañero de trabajo", porque cualquier anomalía o presencia no identificada puede despertar recelo.

8. Hay planes para llamadas telefónicas internacionales que le amortiguaran el presupuesto, y pregunte por el servicios de líneas IP que puede resultar conveniente.

9. Busque amigos o conocidos que estén en su misma situación, porque ayuda poder compartir con alguien algunas cosas que otros no entienden bien o simplemente les causa gracias, cuando no risa.

10. Afíliese, si no lo está, a un programa de millas de viaje, y haga un plan para financiar viajes a corto plazo. Esta es una premisa obligatoria de un novio lejano responsable.

11. Use una webcam de alta definición porque el contacto visual sigue siendo un estimulante emocional sin competencia.

12. Si dice que va a llamar a una hora, llame a esa hora, o avise antes que no lo hará. Este es un tema sensible.

13. Quiera mucho y viva la relación, no la lejanía.

14. No trate de ponerse gracioso con el tema porque puede termina haciendo un post ridículamente serio y digno de una revista Cosmo o Vanidaes, o con suerte, de un libro de superación.

martes, marzo 10, 2009

Los nombres del toro

Hay información inútil que me deslumbra, inútil para mí al menos. Di con los nombres por los que pasa un toro antes de llamarse toro. Es como el desarrollo de su potencia nominal, o algo así, si nos queremos poner filosóficos para enfatizar con descaro la inutilidad de este post.

Al toro de un año se le llama añojo; hasta dos, eral; y hasta tres, novillo. A partir de ahí ya recibe siempre el nombre de toro. Con tres años pueden ser también utrero y con cuatro cuatreño. También existe el femenino novilla aplicable a hembras hasta el primer parto.
Y la cosa no acaba ahí, pues ya cuando entramos en las especialidades y nacionalidades esto se pone más exquisito.

En tauromaquia, se llama también novillo a un tipo especial de res de lidia que no alcanza el nivel exigido para la corrida de toros. Generalmente, es el ganadero quien lo desecha en la tienta por falta de bravura o por algún defecto físico y son destinados a las novilladas.

En Chile se llama novillo a los machos castrados de aproximadamente tres años que están en edad para el consumo humano, los toros recien nacidos son llamados terneros. Para la práctica del rodeo chileno son usados novillos entre 350 y 500 kilos.

Las palabras, todas, son maravillosas, sorprendentes, misteriosas y a veces milagrosas. A veces tan inútiles como hermosas, no sé, me enamoran y me desenamoran, a veces me hacen sentir solo un añojo y otras un toro sacrificado en una lidia cruel.

viernes, marzo 06, 2009

Pescado seco


Mi tía Margo vendía pescado seco. Ella pasaba largas temporadas con nosotros en el pueblo, pero se regresaba a su pueblo durante tres temporadas al año: una, para el día de San Andrés, porque le hacían un rezo cada año en su casa; otra, dos meses antes del 2 de noviembre, porque ella hacía flores y coronas de papel crespón encerado que ya eran las tradicionales en su pueblo; y la otra, unos días antes de empezar la cuaresma, porque ella vendía el pescado seco que se come los viernes sin carne.
Mi tía margo se iba a buscar el pescado a San Miguel varios días antes del miércoles de cenizas, para "encontrar los más galanes", y decía que por eso la gente la buscaba a ella y no a las que solo vendían "el puro cuero con espinas". De lo que ganaba me llevaba dos billetes cafecitos, de dos colones, y también se compraba alambres y papel crespón de colores para prepararse para la temporada de flores de muerto. 
Mis hermanas y yo odiamos el guiso tradicional de pescado seco, pero, por suerte, teníamos a mamá Ana, la hermana mayor de mi tía Margo –quien crió a mi mamá–, que preparaba unas tortas de pescado seco en su puesto del mercado, esas tortas escondían el trozo espinoso de pescado seco en un torta de masa de maíz, lo envolvía en huevo y era servido en una sopa con guisantes y arroz: esa era la única forma en que mis hermanas y yo nos animábamos a probar el pescado seco. Pero aún así era un plato difícil para nosotros hasta que mi mamá encontró la forma de mejorar la receta de la abuela, es decir, hacerla para mis hermanas y yo comiéramos pescado seco en cuaresma: le quitaba las espinas al pescado seco –tarea difícil–, le quita la piel –que parece cuero–, luego desmenuza la carne y lo integra a la masa de maíz, luego lo fríe envuelto en huevo para ser servido como en sopa con arroz, guisantes y aguacate al gusto. Cada viernes de cuaresma comemos las tortas de pescado de mama Ana mejoradas por mi mamá, la única forma en que mis hermanas y yo comemos pescado seco sin posibilidad de rechazarlo, y vamos por la vida convidándoselo a los que vamos conociendo y queriendo.
***
PD:
A pesar de todos los cuidados y mimos que lleva la receta, yo siempre mastico con cuidado, porque mi tía Margo, que bien me conocía, siempre me canturreaba: "mentir y comer pescado quiere mucho cuidado".

miércoles, marzo 04, 2009

Manual del novio de bajo presupuesto


12 medidas para llevar con éxito una relación en condiciones económicas adversas.

1. Finja sus encantos y sus buenos modales, su dominio de la cultura general, su caballerosidad, pero no finja disponer de más dinero del que dispone

2. Asuma el discursos de la igualdad y la equidad: cada quien paga lo que consume.

3. Promueva la libertad de movimiento y el respeto a la independencia: que cada quien llegue por sus propios medios.

4. Véndase como un aficionado a la antropología social y apasionado de las masas y sus hábitos culturales: vaya al cine los miércoles.

5. Hable de solidaridad con los amigos: salga a comer en grupo y aproveche los banquetes familiares que se ofrecen por ahí, los happy hours, los 2x1 y similares.

6. Plántese como consumidor responsable que no se deja llevar por las publicidad: no regale nada si no es fecha de estricta necesidad.

7. Abogue por la ternura de la comunicación cara a cara: no base su relación en mensajitos ni en llamadas por celular.

8. Vístase de orgullo patrio y aventurero: en vacaciones haga turismo interno como mochilero.

9. Declárese contra los abusos de las transnacionales: cómprele películas al compañero de la oficina que las "consigue" baratas.

10. Proyéctese como hogareño y buen amo de casa: pase los fines de semana que pueda en casa y cocine usted mismo.

11. Presuma su diagnóstico de migraña: alegue dolor de cabeza cuando haya invitaciones de terceros a celebraciones de cuenta compartida.

12. Anuncie su devoción por el minimalismo: imponga su lema "menos es más": todo su guardarropa puede ser 5 camisas blancas sin estampados, dos negras sin estampados, 3 jeans de azul parecido y sandalias.

martes, marzo 03, 2009

El poder

El poder es una cosa que no entiendo, pero parece ser que sería como sería dios si fuera. Una aspiración inagotable y enajenante capaz de envilecer y santificar al mismo tiempo. ¿Ven como no lo entiendo?

lunes, marzo 02, 2009

Iguales

Se dice que no hay forma de conocer a alguien del todo.
Se dice que cada cabeza es un mundo.
Se dice que todos somos especiales.
Se dice que cada uno es cada cual.
Se dice que no somos diferentes ante la ley.
Se dice que todos somos hijos de algún dios.
Se dice que todo depende de la vara con que se mida.
Al final todos los distintos somos iguales.

jueves, febrero 26, 2009

Arte-poética en la alta fiebre de las horas

La poesía es una tibia sensación en las amígdalas
que está ahí
y que a veces no duele
pero que otras veces se desquita
siendo una llaga despiadada
que abre las pústulas del dolor
e inunda de gemidos estertóreos
cada trago de vida

No hay cura conocida
solo un olvido fatal
como una amnesia de telenovela
fingida y vergonzosa
de la que el poeta se aprovecha
para sobrevivir a expensas
del borrón y penas nuevas

Es así
como han dicho siempre los poetas más cursis
una necesidad impostergable
una maldición requerida
la misma voluntad de la palabra
que no es otra cosa que el dios
que se reescribe en cada víctima
que pide para su sacrificio
un verso virgen que explote en sangre

Es esta enfermedad
que no es nada
solo una forma virulenta de ponerse a escribir
buscando una razón
una sola razón
para querer curarse

miércoles, febrero 25, 2009

Signos vitales

La doctora: "Presión 120/70, temperatura 38.7 º. A ver abra la boca grande, así, ajá, saque la lengua... mmmm sí, tiene una infección aguda, pero no tiene inflamación, por eso no le dolía. Le puedo poner una inyección de Penicilina Benzatínica o darle un tratamiento de 13 días... como a los hombres no les gutasn las inyecciones, pero usted dígame..."

Yo: "Lo que sea más rápido"

La doctora: "Bueno entonces la Benzatínica, vaya a comprarla y regresa y se le ponemos aquí, y compreses una caja de Unasyn, es Sultamicilina, es cara, pero para estar seguros... y para la fiebre cómprese Winasord. Y tome mucho líquidos."

-15 minutos después-

La enfermera: "La penicilina duele, le voy poner un poquito de anestesia para que no sienta tanto, porque con esta llora la gente jajaja... ya lo asusté, pero con la anestesia no va sentir mucho, ya va a ver... acuéstese ¿en cuál nalga quiere que se la ponga?"

Yo: "En la que más le guste"

La enfermera: "Jajajaja... en la izquierda duele menos"

Yo: "¿En serio? ¿Por qué?"

La enfermera: "Usted créame que yo soy la enfermera jajajaja... respire ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ¿Le dolió mucho?, espérese, vaya ya estuvo.... ¿duele, verdad?"

Yo: "La verdad no mucho, pensé que iba a ser peor con lo que me dijo"

La enfermera: "Pero es que le puse anestesia, acuérdese, si no le hubiera dolido más... con la caminada se le va a disolver y le dolerá menos, y se va a ir sintiendo mejor... yo no sé por qué le dio la doctora las Unasyn, tan caras que son, pero ella sabrá que para eso estudió... cuando yo estuve así con la inyección se me quitó, pero a mí sí me dolió, porque la ingrata de la que me la puso no me puso anestesia jajajaja.... Bueno que le vaya bien, cualquier cosa, ya sabe."

lunes, febrero 23, 2009

¡Dan asco!

Este país da asco. Dan asco esos políticos, esos líderes religiosos y esos padres y madres que están pidiendo que se permitan por ley los "correctivos físicos" a los niños y las niñas, es decir los golpes, los gritos, las humillaciones, siempre y cuando sean de forma "moderada y adecuada". Dan asco sus palabras llenas del atrevimiento de la ignorancia y de indignantes eufemismos: “sí habrá espacio para la ‘nalgadita’”, dice un diputado del PCN, Antonio Almendáriz, al referirse a la ley de protección al menor que quiere que se apruebe; por su parte, Juan Pablo Durán, de Cambio Democrático, cree que "prohibir el castigo físico sería una medida discordante y contracultural, y por ello sería imposible despojar a los salvadoreños de una tradición generacional en la forma de educar a los hijos"; pero el premio a la estupidez se la lleva Jeremías Bolaños Anaya, superintendente general de la Conferencia Evangélica de las Asambleas de Dios, que después de decir que todas las iglesias son enemigas del maltrato infantil en todas sus formas, suelta la siguiente barrabasada: "Pero tampoco podemos obviar lo que está escrito en La Biblia [...] Si llega el momento de aplicar un correctivo físico, hay que explicarles antes por qué se los castigará". La fichita de Armendáriz no quiere dejarse ganar por el evangélico, y en defensa de la mentalidad de los políticos de su estirpe quiere consagrarse al afirmar que "El producto de todo eso [la prohibición del castigo físico a los menores de edad en Estados Unidos y Europa] son generaciones perdidas. La verdad es que hay que corregir al niño en su niñez para que no tenga consecuencias después". No sé si me estoy amargando y si esto no le indigna a nadie más, pero yo no puedo contener este asco, y no quiero decir más.

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PD: A Castellanos Moya le faltó mucho más asco para describir con justicia a este país.

jueves, febrero 19, 2009

"36 imposibles para un libro digital", del Xavier Velasco.

Leí este post de Xavier Velasco y me entró una envidia carroñera y un enojo conmigo mismo por no haberlo escrito yo, y para aliviar la furia, más no la envidia, lo transcribo aquí para el deleite de ustedes, y dándole los créditos respectivos al autor.

36 imposibles para un libro digital

1. Imprimirle millares de huellas digitales.

2. Forrarlo de papel manila morado.

3. Sacarlo del agua y todavía leerlo.

4. Ocultar fotos viejas entre sus páginas.

5. Abrirlo en una página al azar.

6. Quitarle con lujuria la envoltura de plástico.

7. Llevárselo a una isla desierta.

8. Usar algún separador coqueto.

9. Saber a simple vista si ha sido leído.

10. Promoverlo quemando la primera edición en una plaza pública.

11. Darse el gustazo de comprarlo en pasta dura.

12. Preservar los ahorros a salvo de los ojos de los palurdos.

13. Enviarlo por correo con una carta perfumada dentro.

14. Hacer de su portada seña de identidad.

15. Apilarlo con otros: escultura fugaz.

16. Ensalivar sus hojas, hasta que se deshoje.

17. Guardarlo en una caja, ya deshojado.

18. Pagarse el lujo de reencuadernarlo.

19. Arrancarle algún prólogo infumable.

20. Fumárselo.

21. Leerlo cuasientreabierto, para no maltratarlo.

22. Imprimirle la huella de un beso en la última página.

23. Ahorrar mediante la edición de bolsillo.

24. Camuflarlo bajo la cubierta de un catecismo.

25. Toparse con un cheque sin cobrar dentro de la solapa.

26. Cambalacharlo en una librería de viejo.

27. Despatarrarlo un poco, de los puros nervios.

28. Lanzarlo en llamas a la casa del autor.

29. Envenenar sus hojas con pétalos cautivos.

30. Leerlo durante un baño de burbujas.

31. Olisquear el perfume de su última lectora.

32. Echarlo por la ventana y correr a rescatarlo.

33. Masajear las encías de un cachorro bibliófago.

34. Olvidarlo en un tren y comprarlo otra vez, sin mayor drama.

35. Aplastar a un mosquito impertinente.

36. Inspirar más incisos de esta lista de atavismos.

[Publicado el 16/2/2009 a las 17:27]


Y ahí les queda.

Murmullos de oficina en tiempo real

Llevo 10 minutos oyendo murmullos, y nunca me había dado cuenta que tan molesto puede ser escuchar vocecitas suavecitas, pero no tan suaves como para no escucharse, que no paran y que se intuyen con emoción (molestia, alegría, indiganción, no sé). Son dos mujeres que están a tres metros de la puerta de mi oficina y me dan ganas de salir a preguntarles si creen que no escucho nada. Pero no lo haré, esta es tierra de mujeres y no sé como me pueda ir si me asomo a semejante secretismo. Tres frases murmulladas se toleran, pero ya van casi 13 minutos en las mismas y no paran. Es molesto la verdad, al principio quizá por sentirme marginado de algo interesante, pero a esta altura, casi 15 minutos, ya es como cuando cae una gota de un chorro con empaques inservibles. Me voy al men's room, tal vez al volver se haya disipado ese ruido blanco [...] Fui y vine y sigue ahí, pasé frente a ellas y me ignoraron y ni mi presencia hizo que parara el murmullo. No sé si seré yo el aprehensivo, y hubiera querido acabar esto al mismo tiempo que ellas su murmullo, pero ya llevo 20 minutos escribiendo y tengo algunas cosas que hacer, son horas de oficina.

domingo, febrero 15, 2009

La noche antigua *

Las estrellas son parásitos en la pupila de universo.

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* Con la colaboración de Arturo, Paco, Penélope, Yago y Marius, desarrollado a partir de los cuentos científicos, los hologramas, las diatribas contra las canciones de amor y el neofeminismo linguístico con los que les echamos a perder la cena del día del cariño a las parejitas amorosas en la terraza esa del lindo sitio cuyo nombre no recuerdo plena Antigua Guatemala.

viernes, febrero 13, 2009

Un consejo

Yo no califico para buen consejero, no tengo ejemplos exitosos que pregonar, y he sido muy necio a la hora de escuchar. Pienso demasiado en las mismas cosas, muchas veces al mismo tiempo, lo que no me permite asimilar una enseñanza precisa, de esas infalibles, que les valen millones a quienes encuentran una editoral que se las publique y que a su vez encuentra millones de lectores desesperados que se las compren. Pero aunque no califique para buen consejero, hoy quiero darte un consejo, sí, a vos que ojalá te reconozcas aquí, y si no, al que crea que le sirva, y conste que su uso es de exclusiva responsabilidad del que lo siga: no te creás el mesías de nadie, ni tan especial como para poder arrancarle las obsesiones a quien te obsesiona; alejate cuando es posible sin haber acumular motivos para el dolor; reconsiderá las bondades de estar a solas con el mundo, del silencio eterno y de la distancia prudente; no insistás en volverte estación de paso recurrente, nadie te lo va a agradecer, al final cada quien elige lo más seguro, lo que puede conocer, lo que entiende, lo que le hace daño, lo que les hace sentirse cómodo con su insuficiencia; ni vos ni yo calificamos para ser, en esa perspectiva, la mejor elección.

Ese es mi consejo.

¡Suerte!

jueves, febrero 12, 2009

El arzobispo

Va y lo hacen hijo meritísimo y el Gobierno le da también la Orden Nacional José Matías Delgado en el grado de Gran Cruz Placa de Plata, y entonces él pide a la honorabilísima Asamblea Legislativa entrante que por amor a dios ratifique la prohibición constitucional del matrimonio entre homosexuales que la saliente aprobó, y los impíos diputados se persignan, y le dices que claro, que sí, que comonó, que con mucho gusto... Entonces él se ríe por dentro y satisfecho por su fechoría escupe hacia su alma, porque así son estos señores, buscan que todos seamos iguales a ellos: hipócritas, dizque célibes, sumisos despersonalizados que les repugna la libertad y la posibilidad de amar de los demás. Y no es que yo crea en el matrimonio -ni hetero, ni homo-, todo contrario, pero creo en el derecho a elegir y en eso que dice por ahora la Constitución de que todos somos iguales ante la ley, en eso que el arzobispo quiere que se ignore y que seguramente los diputados van a ignorar como buenos borregos de la fe electoral. El arzobispo llegó y ya se va, y de tantas cosas que podía haber pedido, quiso pedir más odio, más ignorancia, más intolerancia, más eternidad para las taras morales que nos retrasan. Ojalá no haya un dios que lo perdone.

martes, febrero 10, 2009

Las criadas de Monterroso y las de Elena

Transcribo aquí un relato genial, como todos los de Augusto Monterroso. Se me ocurrió complementar con esto el post de Elena, "Mandemos a la muchacha al súper", quizá con la intención de ver las historia desde el otro lado de la acera.

Las criadas

Amo a las sirvientas por irreales, porque se van, porque no les gusta obedecer, porque encarnan los últimos vestigios del trabajo libre y la contratación voluntaria y no tienen seguro ni prestaciones ni; porque como fantasmas de una raza extinguida llegan, se meten a las casas, husmean,escarban, se asoman a los abismos de nuestros mezquinos secretos leyendo en los restos de las tazas de café o de las copas de vino, en las colillas, o sencillamente introduciendo sus miradas furtivas y sus ávidas manos en los armarios, debajo de las almohadas, o recogiendo los pedacitos de los papeles rotos y el eco de nuestros pleitos, en tanto sacuden y barren nuestras porfiadas miserias y las sobras de nuestros odios cuando se quedan solas toda la mañana cantando triunfalmente; porque son recibidas como anunciaciones en el momento en que aparecen con su caja de Nescafé o de Kellog's llena de ropa y de peines y de mínimos espejos cubiertos todavía con el polvo de la última irrealidad en que se movieron; porque entonces a todo dicen que sí y parece que ya nunca nos faltará su mano protectora; porque finalmente deciden marcharse como vinieron pero con un conocimiento más profundo de los seres humanos, de la comprensión y la solidaridad; porque son los últimos representantes del Mal y porque nuestras señoras no saben que hacer sin el Mal y se aferran a él le ruegan que por favor no abandone esta tierra; porque son los únicos seres que nos vengan de los agravios de esas mismas señoras yéndose simplemente, recogiendo otra vez sus ropas de colores, sus cosas, sus frascos de crema de tercera clase ocupados ahora con crema de primera clase ahora un poquito sucia, fruto de sus inhábiles hurtos. Me voy, le dicen vigorosamente llenando una vez más sus cajas de cartón. Pero por qué. Porque sí (¡oh libertad inefable!) Y allá van, ángeles malignos, en busca de nuevas aventuras, de una nueva casa, de un nuevo catre, de un nuevo lavadero, de una nueva señora que no pueda vivir sin ellas y las ame; planeado una nueva vida, negándose al agradecimiento por lo bien que las trataron cuando se enfermaron y les dieron amorosamente su aspirina por temor a que al otro día no pudieran lavar los platos, que es lo que en verdad cansa, hacer la comida no cansa. Amo verlas llegar, llamar, sonreír, entrar, decir que sí; pero no, siempre resistiéndose a encontrar a su Mary Poppins-Señora que les resuelva todos los problemas, los de sus papás, los de sus hermanos menores y mayores, entre los cuales uno las violó en su oportunidad; que por las noches les enseñe en la cama a cantar do-re-mi, do-re-mi hasta que se queden dormidas con el pensamiento puesto dulcemente en los platos de mañana sumergidos en una nueva ola de espuma de detergente fab-sol-la-si, y les acaricie con ternura el cabello y se aleje sin hacer ruido, de puntillas, y apague la luz en el último momento antes de abandonar la recámara de contornos vagamente irreales.

Genial. Y hasta optimista.

Berlusconi y Ratzinger


Dos tipos duros que gobiernan en el mismo territorio, los dos con cargos poderosos políticamente, uno más o menos elegido democráticamente (Berlusconi) y el otro más o menos elegido monárquicamente (Ratzinger). Del segundo todos tenemos que saber −y sufrir− lo que piensa, porque es el Papa, el Sumo Pontífice, una Santidad en tierra, que cuando habla, habla por un dios que gobierna a millones de católicos por la boca de este hombre, defensor a ultranza de varias formas de intolerancia, precursor de la imposición de un status quo moral −que no ético− que denigra a gran parte de la población mundial, que crea ciudadanos de segunda clase, que escupe la fe de muchas personas, que reproduce −y avala con silencio− los crímenes de odio porque fomenta la ignorancia y combate la evolución de conciencia: Benedicto XVI se hace llamar. Del primero, quizá sabemos menos, quizá que es el Primer Ministro de Italia, "el primer ministro más mundano y liberal (según propia definición) que haya tenido el país. El pagano Silvio Berlusconi, divorciado, mujeriego, adúltero confeso y acumulador de poder y riquezas sin fin", citando la atinada nota que publica El País, y que dibuja esta figura que parece que "ha visto la luz" y que ahora comparte tribunas morales con Ratzinger quien lo acepta complacido como compañero de tiro en una causa más que tiene como blanco a la dignidad de una hija y un padre que solo han buscado dignificar su existencia, "El caso Eluana" lo llama la prensa y a ley. Un caso con muchas aristas que cualquier lector puede buscar y encontrar fácilmente. Un caso más en esta puta inquisición permanente que me provoca esta indignación que no quiero moderar.

lunes, febrero 09, 2009

Palabras de amor...

... o de cariño pues, de esas que se dicen cuando uno está queriendo querer y que se note. Sugerencias por favor.

sábado, febrero 07, 2009

Así voy

Esta camisa no la conoce: gris, mangas largas, sin estampados, Zara Basic temporada de otoño 2006, aunque siempre hay una como esta en toda temporada. Llevo un pantalón jeans, azul oscuro, Guess, temporada verano 2008, de esos como con arrugas desteñido y bolsas con aplicaciones de cuerina, este sí me lo conoce. Los zapatos son Pull and Bear, café claro, con breves polainas y con costuras vistas concéntricas en el empeine. Así voy. Y me encanta que me pregunte siempre como voy.

jueves, febrero 05, 2009

Quiero que lo sepa

Que hoy hace viento y frío, que las ventanas se estremecen y hacen ese ruido que desvela y que se mezcla con el viento y su óóóóóóóó óóó óó óóóóóóó óóóóóóó parodiado -prestado, onomatopeizado, imitado, trasncrito, plagiado- de Pessoa. Que el día ha llegado con dificultades hasta esta hora en que escribo, en que vivo este primer día sin usted y con usted, en ese punto medio entre lo extraño y lo extrañable, que no entrañable, aunque también. Que pienso en lo que no pienso porque yo no soy así, no era, no fuí, y pienso con costo en frases tiernas y frágiles que puedan invocar buenos augurios. Que no siempre soy el mismo, aunque sí lo mismo, que salto de lo cursi a lo amargo y de lo tierno a lo frío, que tiene mucho que entender y que tengo mucho que aprender. Que aquí estoy, aquí, ahí, y quiero que lo sepa.

miércoles, febrero 04, 2009

Se fue

Hoy se fue. Lo vi, lo toqué, lo sentí. Se fue y lo siento cerca y una nueva paz se inventa. Buen viaje.

miércoles, enero 28, 2009

Llegó

Hoy llegó. Yo lo esparaba. Nos esperábamos. Llegó hace varias horas, lo siento cerca, pero no lo he visto, no lo he oido, no lo he tocado, pero lo siento tan cerca que me siento en paz. Bienvenido.

lunes, enero 26, 2009

En vivo a las 4:16

Son las 4:16, y es de tarde, y es lunes. Oigo "Perfect Day", de Lou Reed, y siento en las manos un impulso por escribir, pero mi cabeza no ofrece nada como contraparte. Entonces empiezo esto y aquí voy, tratando de emular la escritura automática de los dadaistas (o surrealistas, ya no sé), pero confieso que me voy decepcionando del experimento en la medida que lleno líneas. Quizá no hubiera sido yo un buen dadaista (o surrealista, ya no sé), y sea yo uno de los que deben esperar que la mente, y no el cuerpo, demande la escritura. Por suerte este es un blog y ustedes sabrán comprenderme (o incomprenderme) en esta transmisión en vivo desde el lugar de los hechos.

domingo, enero 25, 2009

Frases que nunca he dicho * (primera parte (presiento))

"Te perdono"
"Te amo más que a mí mismo"
"Quédese con el cambio"
"Siga a ese auto"
"Nadie te va a querer más que yo"
"Si me dejas me mato"
"No sé, tengo que hablar con mi representante"
"Sí, yo lo maté"
"Estoy en San Petersburgo"
"Soy lo mejor que te ha pasado"
"En tus manos encomiendo mi espíritu"
"Hello, stranger"

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* Sujeto a cambios.

Antes

Antes
hubiera inventado un reino para darlo por tu mirada
hubiera cambiado mi guardarropa
hubiera aprendido a sonreir
hubiera vuelto al encierro nocturno
hubiera dejado que me escondieras
hubiera engordado a tu costado
hubiera sido más pudoroso
hubiera viajado menos
hubiera usado los anteojos
hubiera creído en dios
hubiera evitado cada exceso
hubiera compartido tus complejos
hubiera sido tu padre y tu madre
hubiera estancado mi conciencia
hubiera colgado mi futuro
hubiera dejado de escribir
hubiera sido tu enfermero
hubiera entregado mis armas
hubiera conseguido tu gratitud eterna
hubiera perdonado todas tus mentiras
hubiera ignorado tus traiciones
hubiera endosado a tu nombre mi memoria
hubiera chantajeado tu amor a pura lástima
hubiera sido tu imagen y semejanza
hubiera hecho todo a tu modo
hubiera muerto a tu lado
Antes


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La cafetera italiana que vino de Cuba


Me encanta hacerme el café. Lo hago artesanal en una cafetera italiana, precisamente en la de la foto aquí a su derecha. Es italiana por su nombre genérico y supongo que los italianos se inventaron la técnica y el artefacto, pero esa cafetera de la foto, mi cafetera, es cubana, comprada en Cuba al menos, y es de un metal que pesa mucho (no como las que venden en Coffe Cup que parecen de papel aluminio) , y es justa la medida para dos tintos cubanos, o sea, dos expresos, o sea, dos café fuértísimos, y que se sirven de a poquitos. La cafetera me la regaló Sofía, una amiga con la que viajamos por Cuba en 1997, yo me vine y ella se quedó un par de días más, y ella supo de mi enamoramiento con el tinto cubano y me trajo esta cafetera. A Sofía la conocí en Cuba, ella es salvadoreña, pero nos conocimos vagabundeando en un Festival en la Habana, y nos identificamos como buenos compañeros de viaje. Ya de regreso en este pequeño país, no volvimos a reunirnos más que el día en que me dio la cafetera italocubana que me trajo, ese día también me prestó dos novelas y un disco doble de los Van Van, y como no nos volvimos a reunir sin la casualidad mediante, aún no se los devuelvo. Ella no lo sabe, pero mis mañanas de domingo (a la hora que se le antoja ser de mañana a mi domingo) son, gracias a ella y su gesto de regalarme esta cafetera, parte de la colección de momentos más especiales de mi vida. Parecerá un tontería, pero prepararse el café se torna un ritual si tienes una cafetera italiana: la medida, el calo, el olor y el sabor perfecto. Y ya dejo esto aquí porque el café y el ánimo se me enfrían ¡Buen día!

viernes, enero 23, 2009

Te vi atardecer

Te vi atardecer
como los días
como la vida de los que han vivido todo
Te vi atardecer
entre el agua salobre
manchada de sol y relámpagos
de pie sobre una ola
y yo parado en mi propia soledad que ya no se pregunta
Te vi atardecer
sin la violencia de las horas
ahogado en tu paz intermitente
desnudo y sin castillos
Te vi atardecer
mientras atardecía

El cuento del cinéfilo solitario

Había una vez, en un pequeño país —pequeño como la mente de sus habitantes, pequeño como el espacio para el arte en sus periódicos, pequeño como el rumor de sus victorias, pequeño como el horizonte de su playa, pequeño como el listado de sus libros más leídos, pequeño como el honor de sus leyes, pequeño como su verdad, pequeño como su justicia, pequeño como su integridad, pequeño como el tiempo para sus museos, pequeño como el amor por su historia, pequeño como cada uno de sus niños muertos, pequeño como su tolerancia, pequeño como su esperanza, pequeño como su curiosidad, pequeño como su autenticidad, pequeño como su gusto, pequeño como su optimismo, pequeño como sus posibilidades, pequeño como su capacidad de acompañarse, pequeño como su futuro, pequeño como su crepúculo, pequeño como su misericordia, pequeño como sus historias, pequeño como su gratitud, pequeño como su rabia transformadora—, un hombre siempre iba solo al cine.

miércoles, enero 21, 2009

Quiero ser negro y presidente

Quiero ser negro y presidente. Irónicamente es más fácil lo segundo que lo primero. Obama llega con su color y su esperanza y nos pone a todos a creer que su mundo es posible. Ojalá que lo sea, porque se lee y se escucha perfecto, como posible pues, como real, y que solo es cosa de repetir hasta la saciedad "¡Sí, podemos!" ("Yes, we can!") ¿Tan necesitados de utopías estamos? Obama llega y el mundo lo mira atentamente como esperando que su palabra sea milagrosa (¿una palabra suya bastará para sanarnos?) que su letra sea solución, que su vida sea una mejor vida para todos. Obama ya hizo bastante con ser negro y ser presidente, no sé qué más podrá hacer, pero lo que sea, serán millas extra.

Espía

Me espía. Me lee aquí y me cree. Y yo tengo miedo.

jueves, enero 08, 2009

La blogstar

Como se imaginarán, este post versará sobre "Los blogstar", el post de Elena que ha sido publicado como opinión en La Prensa Gráfica, y ampliamente comentado en el Blog de Neto Rivas, además de los comentarios en el mismo blog de la blogstar en cuestión. Yo comenté una cosa ahí sobre el término "Blogstar", pero es solo una de esas precisiones ociosas que se me ocurre hacerle a Elena solo por fastidiar. Aquí lo que quiero es decirle a Elena frente a todos ustedes (¿hay alguién ahí?) que yo diría de ella: Elena Salamanca, con sus dos blog consecutivos, se ha convertido en una blogstar modélica, una gran bloguera como se lo he dicho ya, con un estilo muy propio y un carisma impresionante. Quizá sea su naturalidad y su destreza con el humor y la palabra, eventualmente su crudeza casi pornográfica, pero tierna a la vez; o bien su inocencia impostada, que algo tiene de real pero no lo es del todo. Claro que ha tenido post lamentables, como todos, pero cada uno de sus post buenos hace que uno se olvide que es humana y que erra de vez en cuando. Yo no tuviera blog si no fuera por el suyo, lo confieso. Obviamente es mi amiga, y por eso publico esto desde esta intimidad pública, porque está mal visto hablar de las cualidades de los amigos en los medios periodísticos. Su post "Blogstar" me soprendió mucho, y creo que ha dado pie a una reflexión legítima e importante. Enhorabuena Elena. Eso diría pues. Si la ven le cuentan.

sábado, enero 03, 2009

¿A qué?

¿A la furia?
¿A la necesidad de la muerte con testigo?
¿A la placentera infidelidad con culpa?
¿A los regalos caros?
¿A los regalos baratos?
¿A vestirse al gusto ajeno?
¿A la resaca insorportable del desencanto?
¿A la cursilería indisimulable?
¿A la lástima frente al espejo?
¿Al maldormir?
¿Al biendormir?
¿A la mentira piadosa?
¿A la crueldad cariñosa?
¿A la obligación erótica?
¿A la ansiedad patológica?
¿A la dependencia primaria?
¿A las amenzas en verso?
¿A las compulsiones alcohólicas?
¿A los delirios de trascendencia?
¿A las cuentas compartidas?
¿A reconocer la insuficiencia?
¿A redecodar la autobiografía?
¿A qué le llaman amor?

Si me dejan...

Simedejanseguirescribiendomientrassigotomandocorrerálasangredelosinocentes..................................................

Tango para 6 copas de vino, resignación y orquesta

Fuimos

Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida...
Gota de vinagre derramada,
fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

¡Vete...!
¿No comprendes que te estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?
¡Vete...!
No me beses que te estoy llorando
¡Y quisiera no llorarte más!
¿No ves?,
es mejor que mi dolor
quede tirado con tu amor
librado de mi amor final
¡Vete!,
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses
ni me llores, ni me quieras más!

Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas,
pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor y de la vida.
Fuimos empujados en un viento desolado...
sombras de una sombra que tornaba del pasado.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

Desechable

Uno se cree

Uno se imagina
insustituible y único
especial
indispensable

Uno es tan desechable

jueves, enero 01, 2009

A propósito de 'Lo peor es que no me importa'

Te leí y quise abrazarte como nunca lo hago, porque yo soy frío y simple con vos. Te leí y quise decirte mi ridículo "todo va a salir bien" ajustable para situaciones de pronóstico reservado. Te leí y quise conocerte mejor para poder creerte o no. Te leí y quise no conocerte para que no me importara tampoco. Te leí y quise estar en Madrid para invitarte a una borrachera con vino de la casa con casera y queso machego del caro. Te leí y te vi y hablé de vos como para convocarte a esta alegría. Te leí y quise escribir esto. Te leí y quise traerte un 2010 ya... vos entendés.

Post de año nuevo (de rigor)

A mí lo que me dan los años nuevos es adicción. Es de todos conocido que soy adicto a los inicios, disfruto todo lo que comienza con la plena convicción de que quizá sea el inicio lo único que haya. Y con los años es así. Me gusta iniciar caminando en alguna calle, sintiendo mucho frío, pensando en nada y queriendo tomarme un trago que se me evapore en el ánimo: fue una margarita, que estaba pasada de limón y de tequila. El año empezó lindo, con amores importantes, con la compañía perfecta, en el centro de algo que todavía estoy comprendiendo. Despedí el año con una buena película y una cena glamorosa y risas y fotos y champagne y ganas de que terminara, por fin, un año más. Así fue lo mío ¡Feliz inicio de año para todos!

miércoles, diciembre 31, 2008

El mundo en inglés (sin subtítulos)

Yo sé inglés, pero no sé hablar inglés ―Do you know what i mean―, entiendo e intuyo palabras y sentidos, quizá descifre un 95% del contenido de una frase corta, y un 60% de un párrafo, siempre y cuando esté escrito, si es oral me va mucho peor, pero de algo me entero. Resulta que soy tímido ―timidísimo― para hablar en otro idioma, pero soy bueno escuchando y observando, y escuchando y observando sobrevivo en un mundo en inglés. Es interesante darse cuenta de todo lo que uno puede ver cuando no está tratando de entender lo que la gente dice y se dedica a percibir todo lo que acompaña a las palabras ―lo paralingüístico, es decir, todo lo que comunica que no es verbal, es decir, "cualidades no verbales y modificadores de la voz y sonidos y silencios independientes con que apoyamos o contradecimos las estructuras verbales y kinésicas simultáneas o alternantes", según F. Poyatos― y que completa cualquier mensaje.
Me parece que no entener un idioma a cabalidad es lo más parecido a no tener un sentido, que hace que todos los demás se agudicen. Los tonos de voz, los gestos, la mirada, las manos, las muecas de la boca, la posición del cuerpo, el juego con el espacio, la intensidad de la risa, y todo se da al mismo tiempo y se combina de manera infinita y expresar algo tan distinto como específico. Es maravilloso el mundo en inglés, así sin subtítulos, porque uno se obliga y se permite entender a los demás como casi nunca, en su versión orginal, en el idioma más primigenio. Get it?

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Esto no es una excusa para no retomar mis clases de inglés.

sábado, diciembre 27, 2008

Fin de temporada (I)

Uno está lejos

Uno está cerca

Uno no sabe
donde empieza
la cercanía
si en el tiempo
o en el espacio
o en la imaginación
o en la vigilia
o en la siesta

Con la lejanía es más fácil
se siente con todo el cuerpo
y a pesar de todo el vacío
no caben las dudas

jueves, diciembre 25, 2008

Fugaz

¿Por qué será que a veces me resisto a contar lo maravilloso? Tal vez no sea resistencia, solo incapacidad. El dolor, la tristeza, nostalgia y la angustia siempre han tenido mayor facilidad de expresión conmigo, la alegría es tan fugaz, como las sonrisas, que simplemente la vivo. Si no escribo tanto es quizá que sonrío mucho.

martes, diciembre 23, 2008

Años de soledad *



Tengo a mi lado, mientras escribo esto, un ejemplar de la 42.ª edición de Editorial Sudamericana de “Cien anos de soledad”, la gran novela de Gabriel García Márquez.

Esta edición fue impresa en buenos aires el año que yo nací, en 1974, y la descubrí en el pecho de mi papá cuando yo tenía 12 años, era 1986. En ese entonces mi papá vivía solo en el pueblo donde él, yo, mis hermanos y hermanas nacimos, en Guadalupe, San Vicente, en una esquina del Valle de Jiboa, al pie del volcán Chinchontepec.
A finales de 1984, la guerra golpeaba fuerte y las amenazas de ambos bandos comprometían gravemente nuestra seguridad. Ya mis hermanos mayores estudiaban y vivían en la capital, solo los dos hijos menores quedábamos en Guadalupe con mi papá y mi mamá. El 28 de diciembre de ese año mi hermana y yo fuimos notificados que en una semana nos mudábamos a la capital también, que mi mamá se nos uniría un poco después. Si yo hubiera sabido que era día de los inocentes hubiera pensado que era una broma cruel, pero no lo sabía y no era una broma.
Para no hacerle largo el post, mi papá se quedó en el pueblo viviendo solo, mi mamá se vino a San Salvador unos meses después que nosotros. El que más se resistió a la mudanza fui yo, que soy el hijo menor de 6 hermanos, y fui el más consentido por mi papá y por mi mamá, no quería separarme de ninguno, y luego la idea de que mi papá se quedara solo me afligía de manera especial, pero él debía seguir atendiendo los negocios y tierras de la familia para que nosotros pudiéramos vivir y estudiar cómodamente.
Los primeros años, cada viernes al salir de mis clases me iba directo a la Terminal de Oriente a tomar la ruta 501 para irme a Guadalupe, a estar con mi papá, mi abuela y mis amigos, y me regresaba en el último bus del domingo. Eso me duró lo que me duro el último tramo de infancia, y hasta que la adolescencia apareció con sus rebeldías y amarguras.
En una de esos fines de semana fue que descubrí “Cien años de soledad” en el pecho de mi papá. Recuerdo muy bien el cuarto de abobe con dos camas, las ventanas que daban a la calle las habían cerrado con más adobes porque podía entrar una bala perdida o dirigida. El cuarto era oscuro sin encender un foco, el techo de teja altísimo tenía una teja de vidrio por la que entraba un haz de luz perfecto lleno de partículas que cuestionaban mi concepto de vacío mientras atravesaba toda la habitación en la medida que, afuera, el sol se movía. El libro de pasta blanca con una trama de celdas azules con raros dibujos de soles, estrellas, calaveras, lunas, soles, campañas y gorros frígios llamó mi atención en las manos de mi papá que lo leía un par de minutos antes de quedarse dormido en su siesta de las tardes. Esa tarde yo intentaba dormir también una siesta, rara vez lo lograba. Cuando mi papá se quedó dormido con el libro en el pecho y los anteojos puestos, me acerqué a quitarle el libro y los anteojos, él medio despertó, me miró un poco asustado, y yo solo le dije que se quitara los anteojos, lo hizo y yo tomé el libro de su pecho. Luego me fui a mi cama a un lado y leí el título: “Cien años de soledad”, me estremecí por una inmensa tristeza.
Yo no sabía nada de esa novela, ni de su autor, ni del “boom”, ni del Nóbel, ni de literatura, ni nada de lo que ahora sé sobre esa novela. Pero el título me llenó de tristeza por mi papá, pensé en su soledad, y no tengo idea si él pensaba en su soledad con ese libro, tampoco supe como llegó ese libro a sus manos. Es probable que mi hermana mayo se lo haya dado porque tiene su nombre y el nombre del instituto donde cursó bachillerato. Tampoco supe si lo terminó de leer, aún está un separador en la página 155.
Yo la empecé a leer esa tarde, quizá buscando lo que mi papá sentía. Empecé y leí varias páginas. Hasta entonces yo no había leído una novela, solo leía cuentos y fábulas de “El libro de nuestros hijos”, una enciclopedia maravillosa de tres tomos muy gruesos que teníamos en la librera de la sala y llena del contenido más variado. La novela la leía cada fin de semana, siempre estaba en la mesa de noche de mi papá, pocas veces lo volví a ver con el libro en las manos o en el pecho.
Quizá tardé tres meses en terminarla, y solo al principio comenté con mi papá, que se confundía con los nombres, luego yo me adelanté y él no quería que le contara lo que seguía. Yo le conté cuando la terminé, y me dio que me esperara a que él la terminara. Sospechó que no la terminó. En ese entonces no entendí mucho de esa novela, la soledad no era la de mi papá me decía sin decírmelo, pero disfruté mucho leerla, y eso que yo era un enganchado a la televisión.
Aquel pueblo ya era un pueblo solo, lleno de gente mayor que siempre había estado a mi alrededor, gente muy distinta a la de la ciudad, con vidas e historias que a mí se me hacían cotidianas, pero que hoy, desde el tiempo, las veo dignas de contar en un libro o en varios. A lo mejor por eso, la novela de García Márquez no me perecía excesivamente mágica, ni ficción, salvo algunas cosas claro está, sin embargo, yo había oído, nunca visto, de cosas que pasaban o habían pasado en el pueblo tan mágicas como las del libro, y a veces más. Incluso llegué a contar alguna historia del libro cuando, por las noches los fines de semana, nos juntábamos a escuchar las historias que la Chayito nos contaba en la puerta con gradas de la casa de los Prieto. Y mis historias encajaban en las demás, sin que nadie sospechara que eran parte de un fenómeno literario que estaba alborotando al mundo entero.
Mi papá murió un día de paro al transporte impuesto por la guerrilla: el 5 de mayo, el quinto mes de 1988, a las 5:55 de la tarde en un hospital de la capital. Mi papá siempre compraba billetes de lotería que terminaban en 5, porque decía que era su número de suerte, las placas de los dos carros que teníamos terminaban en 5, y no sé que otras cosas justificaban su creencia. Lo cierto es que el 5 marco su muerte de manera casi mágica, pero sobre todo realista. Mi papá empezó a morir un mes antes en su soledad, en aquella casa que se derrumbó, junto con el pueblo entero, en aquel terremoto de febrero del 2001. Y eso que la realidad se escribe sola.
Unos años después me pidieron en el colegio leer “Cien años de soledad”, al principio dije “ya la leí”, pero las exigencias tan puntuales del control de lectura me hicieron volverla a leer, y fue otra experiencia con el mismo libro. Ya tenía otras herramientas para interpretarlo, y ya había leído otras novelas también, unas porque después de mi primer novela quedé con ganas de otras por iniciativa propia, y las demás por exigencias académicas. El año pasado estuve en Cartagena de Indias, en un taller de Crónicas periodísticas auspiciado por la fundación del Gabriel García Márquez, justo en medio de las celebraciones de sus 80 años, los 40 de “Cien años de soledad” y los 25 de haber recibido su Nóbel. Hubo todo tipo eventos, conferencias, homenajes y una edición conmemorativa de la Real Academia de la Lengua que me compré para releer el clásico y ver si terminaba de entenderlo ya con todo lo que había escuchado.
Entre la primera y la última vez que leí “Cien años de soledad” he leído cientos (ojala fueran miles) de novelas, cuentos, poemas, ensayos, textos periodísticos y académicos. No sé bien si ese momento en que tomé el libro del pecho de mi papá tuvo algo de mágico, lo cierto y real es que ahí empecé a ser el lector que soy, que es como decir el ser humano que soy. Y ahora escribo porque he leído, porque quizá un día logre hacer que usted lea sus propios años de soledad.

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* Por sugerencia de Elena lo transcribí mejor, pero para leerlo en el blog de LPG haga clic aquí.

En otra parte (original diferido)*


“La vida está en otra parte”, de Milan Kundera, la leí durante un viaje a México, quizá en 1997 o 1998, no estoy seguro, y no tengo el libro a la mano para ver la fecha de lectura que siempre anoto en los libros que leo. Ahora mismo estoy en un avión, iniciando un corto viaje, es de noche, y hay ganas de oscuridad y silencio. Siempre que viajo me acuerdo de ese libro, no porque trate de viajes, sino porque cuando lo leí descubrí que existía el perfecto libro de viaje.

En aquellos años yo era un viajero compulsivo, iba y venía de un lugar a otro, a veces de un país a otro. Tuve la suerte de encontrar siempre algún medio para viajar, por visitas familiares, por trabajo, por estudios, por cariño de otros, y solo algunas veces viajaba con mis propios recursos. Un amigo muy cercano por aquellos días solía cuestionarme insistentemente muchos aspectos de mi vida, y en uno de aquellos emplazamientos se dedicó a cuestionar mis razones para viajar, y para mí viajar no necesitaba razones: todo el mundo quiere viajar. Él aseguraba que mi caso no era un caso genérico, que yo viajaba para huir, que él detectaba en mi entusiasmo por los viajes una atisbo de esperanza de encontrar en algún viaje algo que me urgía encontrar. De muchas maneras tenía razón este buen amigo, yo viajaba buscando demasiado: la vida, esa vida contundente y bien ponderada cuya idea no se ajustaba a la vida que yo vivía. Y fue justo antes de emprender un viaje luego de esta discusión que llegó a la librería donde yo trabajaba “La vida está en otra parte”, y el título me atrapó, y yo llevaba un par de años devorando a Kundera, como muchos de mi generación. Ya me había leído “La insoportable levedad del ser”, el momento cumbre, luego “La inmortalidad”, que no fue tan memorable, pero me di otro chance con “El libro de los amores ridículos”, que lo disfruté –¿cómo no?-, descansé con “La lentitud”, luego fue que apareció oportuno y seductor el título ya mencionado.

Este libro cuenta la historia de un poeta, solo eso. Su infancia, adolescencia y adultez temprana, sin más hechos que los que corresponden a un poeta: delirios, fundación del ego, algún grado de locura, su tragedia existencial y esas ganas de buscar la vida. No sé bien si este libro le pueda parecer tan bueno a alguien que no sea poeta, o si, en su defecto, a otros poetas les parecerá al menos interesante. Lo cierto es que a mí me dio ese vínculo con el mundo que andaba buscando.

De ese viaje no recuerdo nada más trascendental que esa lectura, y es difícil explicar por qué sin que suene pretensioso. Lo más importante fue que aprendí a aceptarme poeta, a reconocerme como tal, fue la primera de muchas aceptaciones vitales que vinieron con los años.

Es que ser poeta no era condición fácil de asumir para mí, yo quería ser científico, matemático, un hombre de datos exactos, no me gustaba la idea de escribir poemas y conmover a la gente, quería hacer cosas útiles e importantes. Pero no había podido evitar a la poesía, y es esos años que aquí evoco, pasaba por mi época más frenética de producción poética, y era, a veces, insoportable. Quienes me conocieron saben de qué hablo cuando digo insoportable.

Entonces Kundera llenó ese libro de frases que no sé que efecto me producirían en mis actuales circunstancias, pero en su momentos fueron un viaje intenso, y en cada viaje que hago repaso las sensaciones y la emoción de viajar solo para buscar, después de haber descubierto que es la búsqueda la que se disfruta, porque la vida siempre está en otra parte.


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Para leerlo en su ambiente natural haga clic aquí.

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