martes, marzo 31, 2009

La crisis

La crisis no es tuya, ni es mía. La crisis es una sola y absoluta, y anda como Juan por su casa, por su mundo, metiéndose en los miedos de la gente, en la alcoba de los maridos que no quieren tener sexo porque las deudas a veces no permiten la erección, y para qué arriesgar la hombría en plena crisis. La crisis se sienta en la mesa y pide el menú completo, se baña en la leche fría y luego vomita para no engordar y seguir pareciéndose a la muerte. La crisis tiene todos los apellidos y anda en tacones altos, y es hombre y es mujer, tan niña como un viejo, y tan permisiva que deja sueltas sus intimidades por doquier. Ay la crisis.

lunes, marzo 23, 2009

22 años

Tengo una amiga. Una amiga que me enseñó a ser esto que soy, que me bordó cicatrices en el alma que me encontró. 22 años hoy de que nos vimos en nuestros pupitres bajo un techo improvisado, de que nos miramos y quizá nos desagradamos. 22 años y fuimos todo, nos hicimos uno al otro, como compañeros en un viaje escabroso que se fue haciendo hermoso bajo la mirada del otro, siempre evitando las despedidas. Inventamos tantas frases para que no nos entendieran los demás, nos escondimos para hablar todas la horas, y nos peleamos con los que nos quisieron separar. Nos creimos imvencibles, y resultamos siéndolo. Hoy a 22 años sabemos leernos frente al espejo, frente a la vida que nos hicimos de tal manera que nos hiciera posible sobrevivir a la distancia. Sayam.

martes, marzo 17, 2009

Manual del novio lejano de bajo presupuesto

Instrucción única: Ni siquiera lo intente.

sábado, marzo 14, 2009

¿Dudas?


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jueves, marzo 12, 2009

Manual del novio lejano


Hoy en día, gracias a los medios y canales de comunicación disponibles, la distancia es un concepto relativo, y es cada vez más común que se establezcan relaciones entre personas que no comparten cotidianamente el espacio físico. He aquí unos tips que puede hacer de usted un novio lejano competente:

1. Aprenda un poco sobre los husos horarios y luego búsque un buen conversor porque el tiempo viene a ser el sucedáneo del espacio en estos menesteres.

2. Tome mucha agua porque dicen que ayuda a prevenir ojeras, y no está demás averiguar la diferencia entre la crema preventiva de Clinic y la correctiva de Biotherm.

3. Trate de que el objeto de su afecto tenga una rutina diaria parecida a la suya: por ejemplo, que al igual que usted trabaje 8 horas, que vaya al gimnasio, que tenga vida social activa y coma sano. De esta manera tendrá usted idea de como se mantiene físicamente y, lo más importante, ambos tendrán tiempo libre directamente proporcional, lo cual evita la sensación de abandono cuando no hay comunicación porque uno está ocupado y el otro no.

4. Dótese de medios electrónicos de comunicación, si son móviles mejor, porque así podrá mantener comunicación más espontánea durante el día para dar rienda suelta a esas necesarias expresiones de afecto, y mantener así presencia emocional en la contraparte.

5. Familiarícese con el concepto de WEB 2.0 y WEB 3.0 explore todas las posibilidades que estas ofrecen para la interacción.

6. En su perfil en las redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram o similares asegúrese de dejar constancia de que tiene una relación, porque recuerde que omitir el dato es como negarlo, y la distancia tiende a enfatizar la susceptibilidad.

7. Siempre nombre por su nombre a la gente con la que convive para generar efecto de cercanía y presencia, además de confianza. No use nunca genéricos como "un amigo" o "un compañero de trabajo", porque cualquier anomalía o presencia no identificada puede despertar recelo.

8. Hay planes para llamadas telefónicas internacionales que le amortiguaran el presupuesto, y pregunte por el servicios de líneas IP que puede resultar conveniente.

9. Busque amigos o conocidos que estén en su misma situación, porque ayuda poder compartir con alguien algunas cosas que otros no entienden bien o simplemente les causa gracias, cuando no risa.

10. Afíliese, si no lo está, a un programa de millas de viaje, y haga un plan para financiar viajes a corto plazo. Esta es una premisa obligatoria de un novio lejano responsable.

11. Use una webcam de alta definición porque el contacto visual sigue siendo un estimulante emocional sin competencia.

12. Si dice que va a llamar a una hora, llame a esa hora, o avise antes que no lo hará. Este es un tema sensible.

13. Quiera mucho y viva la relación, no la lejanía.

14. No trate de ponerse gracioso con el tema porque puede termina haciendo un post ridículamente serio y digno de una revista Cosmo o Vanidaes, o con suerte, de un libro de superación.

martes, marzo 10, 2009

Los nombres del toro

Hay información inútil que me deslumbra, inútil para mí al menos. Di con los nombres por los que pasa un toro antes de llamarse toro. Es como el desarrollo de su potencia nominal, o algo así, si nos queremos poner filosóficos para enfatizar con descaro la inutilidad de este post.

Al toro de un año se le llama añojo; hasta dos, eral; y hasta tres, novillo. A partir de ahí ya recibe siempre el nombre de toro. Con tres años pueden ser también utrero y con cuatro cuatreño. También existe el femenino novilla aplicable a hembras hasta el primer parto.
Y la cosa no acaba ahí, pues ya cuando entramos en las especialidades y nacionalidades esto se pone más exquisito.

En tauromaquia, se llama también novillo a un tipo especial de res de lidia que no alcanza el nivel exigido para la corrida de toros. Generalmente, es el ganadero quien lo desecha en la tienta por falta de bravura o por algún defecto físico y son destinados a las novilladas.

En Chile se llama novillo a los machos castrados de aproximadamente tres años que están en edad para el consumo humano, los toros recien nacidos son llamados terneros. Para la práctica del rodeo chileno son usados novillos entre 350 y 500 kilos.

Las palabras, todas, son maravillosas, sorprendentes, misteriosas y a veces milagrosas. A veces tan inútiles como hermosas, no sé, me enamoran y me desenamoran, a veces me hacen sentir solo un añojo y otras un toro sacrificado en una lidia cruel.

viernes, marzo 06, 2009

Pescado seco


Mi tía Margo vendía pescado seco. Ella pasaba largas temporadas con nosotros en el pueblo, pero se regresaba a su pueblo durante tres temporadas al año: una, para el día de San Andrés, porque le hacían un rezo cada año en su casa; otra, dos meses antes del 2 de noviembre, porque ella hacía flores y coronas de papel crespón encerado que ya eran las tradicionales en su pueblo; y la otra, unos días antes de empezar la cuaresma, porque ella vendía el pescado seco que se come los viernes sin carne.
Mi tía margo se iba a buscar el pescado a San Miguel varios días antes del miércoles de cenizas, para "encontrar los más galanes", y decía que por eso la gente la buscaba a ella y no a las que solo vendían "el puro cuero con espinas". De lo que ganaba me llevaba dos billetes cafecitos, de dos colones, y también se compraba alambres y papel crespón de colores para prepararse para la temporada de flores de muerto. 
Mis hermanas y yo odiamos el guiso tradicional de pescado seco, pero, por suerte, teníamos a mamá Ana, la hermana mayor de mi tía Margo –quien crió a mi mamá–, que preparaba unas tortas de pescado seco en su puesto del mercado, esas tortas escondían el trozo espinoso de pescado seco en un torta de masa de maíz, lo envolvía en huevo y era servido en una sopa con guisantes y arroz: esa era la única forma en que mis hermanas y yo nos animábamos a probar el pescado seco. Pero aún así era un plato difícil para nosotros hasta que mi mamá encontró la forma de mejorar la receta de la abuela, es decir, hacerla para mis hermanas y yo comiéramos pescado seco en cuaresma: le quitaba las espinas al pescado seco –tarea difícil–, le quita la piel –que parece cuero–, luego desmenuza la carne y lo integra a la masa de maíz, luego lo fríe envuelto en huevo para ser servido como en sopa con arroz, guisantes y aguacate al gusto. Cada viernes de cuaresma comemos las tortas de pescado de mama Ana mejoradas por mi mamá, la única forma en que mis hermanas y yo comemos pescado seco sin posibilidad de rechazarlo, y vamos por la vida convidándoselo a los que vamos conociendo y queriendo.
***
PD:
A pesar de todos los cuidados y mimos que lleva la receta, yo siempre mastico con cuidado, porque mi tía Margo, que bien me conocía, siempre me canturreaba: "mentir y comer pescado quiere mucho cuidado".

miércoles, marzo 04, 2009

Manual del novio de bajo presupuesto


12 medidas para llevar con éxito una relación en condiciones económicas adversas.

1. Finja sus encantos y sus buenos modales, su dominio de la cultura general, su caballerosidad, pero no finja disponer de más dinero del que dispone

2. Asuma el discursos de la igualdad y la equidad: cada quien paga lo que consume.

3. Promueva la libertad de movimiento y el respeto a la independencia: que cada quien llegue por sus propios medios.

4. Véndase como un aficionado a la antropología social y apasionado de las masas y sus hábitos culturales: vaya al cine los miércoles.

5. Hable de solidaridad con los amigos: salga a comer en grupo y aproveche los banquetes familiares que se ofrecen por ahí, los happy hours, los 2x1 y similares.

6. Plántese como consumidor responsable que no se deja llevar por las publicidad: no regale nada si no es fecha de estricta necesidad.

7. Abogue por la ternura de la comunicación cara a cara: no base su relación en mensajitos ni en llamadas por celular.

8. Vístase de orgullo patrio y aventurero: en vacaciones haga turismo interno como mochilero.

9. Declárese contra los abusos de las transnacionales: cómprele películas al compañero de la oficina que las "consigue" baratas.

10. Proyéctese como hogareño y buen amo de casa: pase los fines de semana que pueda en casa y cocine usted mismo.

11. Presuma su diagnóstico de migraña: alegue dolor de cabeza cuando haya invitaciones de terceros a celebraciones de cuenta compartida.

12. Anuncie su devoción por el minimalismo: imponga su lema "menos es más": todo su guardarropa puede ser 5 camisas blancas sin estampados, dos negras sin estampados, 3 jeans de azul parecido y sandalias.

martes, marzo 03, 2009

El poder

El poder es una cosa que no entiendo, pero parece ser que sería como sería dios si fuera. Una aspiración inagotable y enajenante capaz de envilecer y santificar al mismo tiempo. ¿Ven como no lo entiendo?

lunes, marzo 02, 2009

Iguales

Se dice que no hay forma de conocer a alguien del todo.
Se dice que cada cabeza es un mundo.
Se dice que todos somos especiales.
Se dice que cada uno es cada cual.
Se dice que no somos diferentes ante la ley.
Se dice que todos somos hijos de algún dios.
Se dice que todo depende de la vara con que se mida.
Al final todos los distintos somos iguales.

jueves, febrero 26, 2009

Arte-poética en la alta fiebre de las horas

La poesía es una tibia sensación en las amígdalas
que está ahí
y que a veces no duele
pero que otras veces se desquita
siendo una llaga despiadada
que abre las pústulas del dolor
e inunda de gemidos estertóreos
cada trago de vida

No hay cura conocida
solo un olvido fatal
como una amnesia de telenovela
fingida y vergonzosa
de la que el poeta se aprovecha
para sobrevivir a expensas
del borrón y penas nuevas

Es así
como han dicho siempre los poetas más cursis
una necesidad impostergable
una maldición requerida
la misma voluntad de la palabra
que no es otra cosa que el dios
que se reescribe en cada víctima
que pide para su sacrificio
un verso virgen que explote en sangre

Es esta enfermedad
que no es nada
solo una forma virulenta de ponerse a escribir
buscando una razón
una sola razón
para querer curarse

miércoles, febrero 25, 2009

Signos vitales

La doctora: "Presión 120/70, temperatura 38.7 º. A ver abra la boca grande, así, ajá, saque la lengua... mmmm sí, tiene una infección aguda, pero no tiene inflamación, por eso no le dolía. Le puedo poner una inyección de Penicilina Benzatínica o darle un tratamiento de 13 días... como a los hombres no les gutasn las inyecciones, pero usted dígame..."

Yo: "Lo que sea más rápido"

La doctora: "Bueno entonces la Benzatínica, vaya a comprarla y regresa y se le ponemos aquí, y compreses una caja de Unasyn, es Sultamicilina, es cara, pero para estar seguros... y para la fiebre cómprese Winasord. Y tome mucho líquidos."

-15 minutos después-

La enfermera: "La penicilina duele, le voy poner un poquito de anestesia para que no sienta tanto, porque con esta llora la gente jajaja... ya lo asusté, pero con la anestesia no va sentir mucho, ya va a ver... acuéstese ¿en cuál nalga quiere que se la ponga?"

Yo: "En la que más le guste"

La enfermera: "Jajajaja... en la izquierda duele menos"

Yo: "¿En serio? ¿Por qué?"

La enfermera: "Usted créame que yo soy la enfermera jajajaja... respire ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ¿Le dolió mucho?, espérese, vaya ya estuvo.... ¿duele, verdad?"

Yo: "La verdad no mucho, pensé que iba a ser peor con lo que me dijo"

La enfermera: "Pero es que le puse anestesia, acuérdese, si no le hubiera dolido más... con la caminada se le va a disolver y le dolerá menos, y se va a ir sintiendo mejor... yo no sé por qué le dio la doctora las Unasyn, tan caras que son, pero ella sabrá que para eso estudió... cuando yo estuve así con la inyección se me quitó, pero a mí sí me dolió, porque la ingrata de la que me la puso no me puso anestesia jajajaja.... Bueno que le vaya bien, cualquier cosa, ya sabe."

lunes, febrero 23, 2009

¡Dan asco!

Este país da asco. Dan asco esos políticos, esos líderes religiosos y esos padres y madres que están pidiendo que se permitan por ley los "correctivos físicos" a los niños y las niñas, es decir los golpes, los gritos, las humillaciones, siempre y cuando sean de forma "moderada y adecuada". Dan asco sus palabras llenas del atrevimiento de la ignorancia y de indignantes eufemismos: “sí habrá espacio para la ‘nalgadita’”, dice un diputado del PCN, Antonio Almendáriz, al referirse a la ley de protección al menor que quiere que se apruebe; por su parte, Juan Pablo Durán, de Cambio Democrático, cree que "prohibir el castigo físico sería una medida discordante y contracultural, y por ello sería imposible despojar a los salvadoreños de una tradición generacional en la forma de educar a los hijos"; pero el premio a la estupidez se la lleva Jeremías Bolaños Anaya, superintendente general de la Conferencia Evangélica de las Asambleas de Dios, que después de decir que todas las iglesias son enemigas del maltrato infantil en todas sus formas, suelta la siguiente barrabasada: "Pero tampoco podemos obviar lo que está escrito en La Biblia [...] Si llega el momento de aplicar un correctivo físico, hay que explicarles antes por qué se los castigará". La fichita de Armendáriz no quiere dejarse ganar por el evangélico, y en defensa de la mentalidad de los políticos de su estirpe quiere consagrarse al afirmar que "El producto de todo eso [la prohibición del castigo físico a los menores de edad en Estados Unidos y Europa] son generaciones perdidas. La verdad es que hay que corregir al niño en su niñez para que no tenga consecuencias después". No sé si me estoy amargando y si esto no le indigna a nadie más, pero yo no puedo contener este asco, y no quiero decir más.

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PD: A Castellanos Moya le faltó mucho más asco para describir con justicia a este país.

jueves, febrero 19, 2009

"36 imposibles para un libro digital", del Xavier Velasco.

Leí este post de Xavier Velasco y me entró una envidia carroñera y un enojo conmigo mismo por no haberlo escrito yo, y para aliviar la furia, más no la envidia, lo transcribo aquí para el deleite de ustedes, y dándole los créditos respectivos al autor.

36 imposibles para un libro digital

1. Imprimirle millares de huellas digitales.

2. Forrarlo de papel manila morado.

3. Sacarlo del agua y todavía leerlo.

4. Ocultar fotos viejas entre sus páginas.

5. Abrirlo en una página al azar.

6. Quitarle con lujuria la envoltura de plástico.

7. Llevárselo a una isla desierta.

8. Usar algún separador coqueto.

9. Saber a simple vista si ha sido leído.

10. Promoverlo quemando la primera edición en una plaza pública.

11. Darse el gustazo de comprarlo en pasta dura.

12. Preservar los ahorros a salvo de los ojos de los palurdos.

13. Enviarlo por correo con una carta perfumada dentro.

14. Hacer de su portada seña de identidad.

15. Apilarlo con otros: escultura fugaz.

16. Ensalivar sus hojas, hasta que se deshoje.

17. Guardarlo en una caja, ya deshojado.

18. Pagarse el lujo de reencuadernarlo.

19. Arrancarle algún prólogo infumable.

20. Fumárselo.

21. Leerlo cuasientreabierto, para no maltratarlo.

22. Imprimirle la huella de un beso en la última página.

23. Ahorrar mediante la edición de bolsillo.

24. Camuflarlo bajo la cubierta de un catecismo.

25. Toparse con un cheque sin cobrar dentro de la solapa.

26. Cambalacharlo en una librería de viejo.

27. Despatarrarlo un poco, de los puros nervios.

28. Lanzarlo en llamas a la casa del autor.

29. Envenenar sus hojas con pétalos cautivos.

30. Leerlo durante un baño de burbujas.

31. Olisquear el perfume de su última lectora.

32. Echarlo por la ventana y correr a rescatarlo.

33. Masajear las encías de un cachorro bibliófago.

34. Olvidarlo en un tren y comprarlo otra vez, sin mayor drama.

35. Aplastar a un mosquito impertinente.

36. Inspirar más incisos de esta lista de atavismos.

[Publicado el 16/2/2009 a las 17:27]


Y ahí les queda.

Murmullos de oficina en tiempo real

Llevo 10 minutos oyendo murmullos, y nunca me había dado cuenta que tan molesto puede ser escuchar vocecitas suavecitas, pero no tan suaves como para no escucharse, que no paran y que se intuyen con emoción (molestia, alegría, indiganción, no sé). Son dos mujeres que están a tres metros de la puerta de mi oficina y me dan ganas de salir a preguntarles si creen que no escucho nada. Pero no lo haré, esta es tierra de mujeres y no sé como me pueda ir si me asomo a semejante secretismo. Tres frases murmulladas se toleran, pero ya van casi 13 minutos en las mismas y no paran. Es molesto la verdad, al principio quizá por sentirme marginado de algo interesante, pero a esta altura, casi 15 minutos, ya es como cuando cae una gota de un chorro con empaques inservibles. Me voy al men's room, tal vez al volver se haya disipado ese ruido blanco [...] Fui y vine y sigue ahí, pasé frente a ellas y me ignoraron y ni mi presencia hizo que parara el murmullo. No sé si seré yo el aprehensivo, y hubiera querido acabar esto al mismo tiempo que ellas su murmullo, pero ya llevo 20 minutos escribiendo y tengo algunas cosas que hacer, son horas de oficina.

domingo, febrero 15, 2009

La noche antigua *

Las estrellas son parásitos en la pupila de universo.

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* Con la colaboración de Arturo, Paco, Penélope, Yago y Marius, desarrollado a partir de los cuentos científicos, los hologramas, las diatribas contra las canciones de amor y el neofeminismo linguístico con los que les echamos a perder la cena del día del cariño a las parejitas amorosas en la terraza esa del lindo sitio cuyo nombre no recuerdo plena Antigua Guatemala.

viernes, febrero 13, 2009

Un consejo

Yo no califico para buen consejero, no tengo ejemplos exitosos que pregonar, y he sido muy necio a la hora de escuchar. Pienso demasiado en las mismas cosas, muchas veces al mismo tiempo, lo que no me permite asimilar una enseñanza precisa, de esas infalibles, que les valen millones a quienes encuentran una editoral que se las publique y que a su vez encuentra millones de lectores desesperados que se las compren. Pero aunque no califique para buen consejero, hoy quiero darte un consejo, sí, a vos que ojalá te reconozcas aquí, y si no, al que crea que le sirva, y conste que su uso es de exclusiva responsabilidad del que lo siga: no te creás el mesías de nadie, ni tan especial como para poder arrancarle las obsesiones a quien te obsesiona; alejate cuando es posible sin haber acumular motivos para el dolor; reconsiderá las bondades de estar a solas con el mundo, del silencio eterno y de la distancia prudente; no insistás en volverte estación de paso recurrente, nadie te lo va a agradecer, al final cada quien elige lo más seguro, lo que puede conocer, lo que entiende, lo que le hace daño, lo que les hace sentirse cómodo con su insuficiencia; ni vos ni yo calificamos para ser, en esa perspectiva, la mejor elección.

Ese es mi consejo.

¡Suerte!

jueves, febrero 12, 2009

El arzobispo

Va y lo hacen hijo meritísimo y el Gobierno le da también la Orden Nacional José Matías Delgado en el grado de Gran Cruz Placa de Plata, y entonces él pide a la honorabilísima Asamblea Legislativa entrante que por amor a dios ratifique la prohibición constitucional del matrimonio entre homosexuales que la saliente aprobó, y los impíos diputados se persignan, y le dices que claro, que sí, que comonó, que con mucho gusto... Entonces él se ríe por dentro y satisfecho por su fechoría escupe hacia su alma, porque así son estos señores, buscan que todos seamos iguales a ellos: hipócritas, dizque célibes, sumisos despersonalizados que les repugna la libertad y la posibilidad de amar de los demás. Y no es que yo crea en el matrimonio -ni hetero, ni homo-, todo contrario, pero creo en el derecho a elegir y en eso que dice por ahora la Constitución de que todos somos iguales ante la ley, en eso que el arzobispo quiere que se ignore y que seguramente los diputados van a ignorar como buenos borregos de la fe electoral. El arzobispo llegó y ya se va, y de tantas cosas que podía haber pedido, quiso pedir más odio, más ignorancia, más intolerancia, más eternidad para las taras morales que nos retrasan. Ojalá no haya un dios que lo perdone.

martes, febrero 10, 2009

Las criadas de Monterroso y las de Elena

Transcribo aquí un relato genial, como todos los de Augusto Monterroso. Se me ocurrió complementar con esto el post de Elena, "Mandemos a la muchacha al súper", quizá con la intención de ver las historia desde el otro lado de la acera.

Las criadas

Amo a las sirvientas por irreales, porque se van, porque no les gusta obedecer, porque encarnan los últimos vestigios del trabajo libre y la contratación voluntaria y no tienen seguro ni prestaciones ni; porque como fantasmas de una raza extinguida llegan, se meten a las casas, husmean,escarban, se asoman a los abismos de nuestros mezquinos secretos leyendo en los restos de las tazas de café o de las copas de vino, en las colillas, o sencillamente introduciendo sus miradas furtivas y sus ávidas manos en los armarios, debajo de las almohadas, o recogiendo los pedacitos de los papeles rotos y el eco de nuestros pleitos, en tanto sacuden y barren nuestras porfiadas miserias y las sobras de nuestros odios cuando se quedan solas toda la mañana cantando triunfalmente; porque son recibidas como anunciaciones en el momento en que aparecen con su caja de Nescafé o de Kellog's llena de ropa y de peines y de mínimos espejos cubiertos todavía con el polvo de la última irrealidad en que se movieron; porque entonces a todo dicen que sí y parece que ya nunca nos faltará su mano protectora; porque finalmente deciden marcharse como vinieron pero con un conocimiento más profundo de los seres humanos, de la comprensión y la solidaridad; porque son los últimos representantes del Mal y porque nuestras señoras no saben que hacer sin el Mal y se aferran a él le ruegan que por favor no abandone esta tierra; porque son los únicos seres que nos vengan de los agravios de esas mismas señoras yéndose simplemente, recogiendo otra vez sus ropas de colores, sus cosas, sus frascos de crema de tercera clase ocupados ahora con crema de primera clase ahora un poquito sucia, fruto de sus inhábiles hurtos. Me voy, le dicen vigorosamente llenando una vez más sus cajas de cartón. Pero por qué. Porque sí (¡oh libertad inefable!) Y allá van, ángeles malignos, en busca de nuevas aventuras, de una nueva casa, de un nuevo catre, de un nuevo lavadero, de una nueva señora que no pueda vivir sin ellas y las ame; planeado una nueva vida, negándose al agradecimiento por lo bien que las trataron cuando se enfermaron y les dieron amorosamente su aspirina por temor a que al otro día no pudieran lavar los platos, que es lo que en verdad cansa, hacer la comida no cansa. Amo verlas llegar, llamar, sonreír, entrar, decir que sí; pero no, siempre resistiéndose a encontrar a su Mary Poppins-Señora que les resuelva todos los problemas, los de sus papás, los de sus hermanos menores y mayores, entre los cuales uno las violó en su oportunidad; que por las noches les enseñe en la cama a cantar do-re-mi, do-re-mi hasta que se queden dormidas con el pensamiento puesto dulcemente en los platos de mañana sumergidos en una nueva ola de espuma de detergente fab-sol-la-si, y les acaricie con ternura el cabello y se aleje sin hacer ruido, de puntillas, y apague la luz en el último momento antes de abandonar la recámara de contornos vagamente irreales.

Genial. Y hasta optimista.

Berlusconi y Ratzinger


Dos tipos duros que gobiernan en el mismo territorio, los dos con cargos poderosos políticamente, uno más o menos elegido democráticamente (Berlusconi) y el otro más o menos elegido monárquicamente (Ratzinger). Del segundo todos tenemos que saber −y sufrir− lo que piensa, porque es el Papa, el Sumo Pontífice, una Santidad en tierra, que cuando habla, habla por un dios que gobierna a millones de católicos por la boca de este hombre, defensor a ultranza de varias formas de intolerancia, precursor de la imposición de un status quo moral −que no ético− que denigra a gran parte de la población mundial, que crea ciudadanos de segunda clase, que escupe la fe de muchas personas, que reproduce −y avala con silencio− los crímenes de odio porque fomenta la ignorancia y combate la evolución de conciencia: Benedicto XVI se hace llamar. Del primero, quizá sabemos menos, quizá que es el Primer Ministro de Italia, "el primer ministro más mundano y liberal (según propia definición) que haya tenido el país. El pagano Silvio Berlusconi, divorciado, mujeriego, adúltero confeso y acumulador de poder y riquezas sin fin", citando la atinada nota que publica El País, y que dibuja esta figura que parece que "ha visto la luz" y que ahora comparte tribunas morales con Ratzinger quien lo acepta complacido como compañero de tiro en una causa más que tiene como blanco a la dignidad de una hija y un padre que solo han buscado dignificar su existencia, "El caso Eluana" lo llama la prensa y a ley. Un caso con muchas aristas que cualquier lector puede buscar y encontrar fácilmente. Un caso más en esta puta inquisición permanente que me provoca esta indignación que no quiero moderar.

lunes, febrero 09, 2009

Palabras de amor...

... o de cariño pues, de esas que se dicen cuando uno está queriendo querer y que se note. Sugerencias por favor.

sábado, febrero 07, 2009

Así voy

Esta camisa no la conoce: gris, mangas largas, sin estampados, Zara Basic temporada de otoño 2006, aunque siempre hay una como esta en toda temporada. Llevo un pantalón jeans, azul oscuro, Guess, temporada verano 2008, de esos como con arrugas desteñido y bolsas con aplicaciones de cuerina, este sí me lo conoce. Los zapatos son Pull and Bear, café claro, con breves polainas y con costuras vistas concéntricas en el empeine. Así voy. Y me encanta que me pregunte siempre como voy.

jueves, febrero 05, 2009

Quiero que lo sepa

Que hoy hace viento y frío, que las ventanas se estremecen y hacen ese ruido que desvela y que se mezcla con el viento y su óóóóóóóó óóó óó óóóóóóó óóóóóóó parodiado -prestado, onomatopeizado, imitado, trasncrito, plagiado- de Pessoa. Que el día ha llegado con dificultades hasta esta hora en que escribo, en que vivo este primer día sin usted y con usted, en ese punto medio entre lo extraño y lo extrañable, que no entrañable, aunque también. Que pienso en lo que no pienso porque yo no soy así, no era, no fuí, y pienso con costo en frases tiernas y frágiles que puedan invocar buenos augurios. Que no siempre soy el mismo, aunque sí lo mismo, que salto de lo cursi a lo amargo y de lo tierno a lo frío, que tiene mucho que entender y que tengo mucho que aprender. Que aquí estoy, aquí, ahí, y quiero que lo sepa.

miércoles, febrero 04, 2009

Se fue

Hoy se fue. Lo vi, lo toqué, lo sentí. Se fue y lo siento cerca y una nueva paz se inventa. Buen viaje.

miércoles, enero 28, 2009

Llegó

Hoy llegó. Yo lo esparaba. Nos esperábamos. Llegó hace varias horas, lo siento cerca, pero no lo he visto, no lo he oido, no lo he tocado, pero lo siento tan cerca que me siento en paz. Bienvenido.

lunes, enero 26, 2009

En vivo a las 4:16

Son las 4:16, y es de tarde, y es lunes. Oigo "Perfect Day", de Lou Reed, y siento en las manos un impulso por escribir, pero mi cabeza no ofrece nada como contraparte. Entonces empiezo esto y aquí voy, tratando de emular la escritura automática de los dadaistas (o surrealistas, ya no sé), pero confieso que me voy decepcionando del experimento en la medida que lleno líneas. Quizá no hubiera sido yo un buen dadaista (o surrealista, ya no sé), y sea yo uno de los que deben esperar que la mente, y no el cuerpo, demande la escritura. Por suerte este es un blog y ustedes sabrán comprenderme (o incomprenderme) en esta transmisión en vivo desde el lugar de los hechos.

domingo, enero 25, 2009

Frases que nunca he dicho * (primera parte (presiento))

"Te perdono"
"Te amo más que a mí mismo"
"Quédese con el cambio"
"Siga a ese auto"
"Nadie te va a querer más que yo"
"Si me dejas me mato"
"No sé, tengo que hablar con mi representante"
"Sí, yo lo maté"
"Estoy en San Petersburgo"
"Soy lo mejor que te ha pasado"
"En tus manos encomiendo mi espíritu"
"Hello, stranger"

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* Sujeto a cambios.

Antes

Antes
hubiera inventado un reino para darlo por tu mirada
hubiera cambiado mi guardarropa
hubiera aprendido a sonreir
hubiera vuelto al encierro nocturno
hubiera dejado que me escondieras
hubiera engordado a tu costado
hubiera sido más pudoroso
hubiera viajado menos
hubiera usado los anteojos
hubiera creído en dios
hubiera evitado cada exceso
hubiera compartido tus complejos
hubiera sido tu padre y tu madre
hubiera estancado mi conciencia
hubiera colgado mi futuro
hubiera dejado de escribir
hubiera sido tu enfermero
hubiera entregado mis armas
hubiera conseguido tu gratitud eterna
hubiera perdonado todas tus mentiras
hubiera ignorado tus traiciones
hubiera endosado a tu nombre mi memoria
hubiera chantajeado tu amor a pura lástima
hubiera sido tu imagen y semejanza
hubiera hecho todo a tu modo
hubiera muerto a tu lado
Antes


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La cafetera italiana que vino de Cuba


Me encanta hacerme el café. Lo hago artesanal en una cafetera italiana, precisamente en la de la foto aquí a su derecha. Es italiana por su nombre genérico y supongo que los italianos se inventaron la técnica y el artefacto, pero esa cafetera de la foto, mi cafetera, es cubana, comprada en Cuba al menos, y es de un metal que pesa mucho (no como las que venden en Coffe Cup que parecen de papel aluminio) , y es justa la medida para dos tintos cubanos, o sea, dos expresos, o sea, dos café fuértísimos, y que se sirven de a poquitos. La cafetera me la regaló Sofía, una amiga con la que viajamos por Cuba en 1997, yo me vine y ella se quedó un par de días más, y ella supo de mi enamoramiento con el tinto cubano y me trajo esta cafetera. A Sofía la conocí en Cuba, ella es salvadoreña, pero nos conocimos vagabundeando en un Festival en la Habana, y nos identificamos como buenos compañeros de viaje. Ya de regreso en este pequeño país, no volvimos a reunirnos más que el día en que me dio la cafetera italocubana que me trajo, ese día también me prestó dos novelas y un disco doble de los Van Van, y como no nos volvimos a reunir sin la casualidad mediante, aún no se los devuelvo. Ella no lo sabe, pero mis mañanas de domingo (a la hora que se le antoja ser de mañana a mi domingo) son, gracias a ella y su gesto de regalarme esta cafetera, parte de la colección de momentos más especiales de mi vida. Parecerá un tontería, pero prepararse el café se torna un ritual si tienes una cafetera italiana: la medida, el calo, el olor y el sabor perfecto. Y ya dejo esto aquí porque el café y el ánimo se me enfrían ¡Buen día!

viernes, enero 23, 2009

Te vi atardecer

Te vi atardecer
como los días
como la vida de los que han vivido todo
Te vi atardecer
entre el agua salobre
manchada de sol y relámpagos
de pie sobre una ola
y yo parado en mi propia soledad que ya no se pregunta
Te vi atardecer
sin la violencia de las horas
ahogado en tu paz intermitente
desnudo y sin castillos
Te vi atardecer
mientras atardecía

El cuento del cinéfilo solitario

Había una vez, en un pequeño país —pequeño como la mente de sus habitantes, pequeño como el espacio para el arte en sus periódicos, pequeño como el rumor de sus victorias, pequeño como el horizonte de su playa, pequeño como el listado de sus libros más leídos, pequeño como el honor de sus leyes, pequeño como su verdad, pequeño como su justicia, pequeño como su integridad, pequeño como el tiempo para sus museos, pequeño como el amor por su historia, pequeño como cada uno de sus niños muertos, pequeño como su tolerancia, pequeño como su esperanza, pequeño como su curiosidad, pequeño como su autenticidad, pequeño como su gusto, pequeño como su optimismo, pequeño como sus posibilidades, pequeño como su capacidad de acompañarse, pequeño como su futuro, pequeño como su crepúculo, pequeño como su misericordia, pequeño como sus historias, pequeño como su gratitud, pequeño como su rabia transformadora—, un hombre siempre iba solo al cine.

miércoles, enero 21, 2009

Quiero ser negro y presidente

Quiero ser negro y presidente. Irónicamente es más fácil lo segundo que lo primero. Obama llega con su color y su esperanza y nos pone a todos a creer que su mundo es posible. Ojalá que lo sea, porque se lee y se escucha perfecto, como posible pues, como real, y que solo es cosa de repetir hasta la saciedad "¡Sí, podemos!" ("Yes, we can!") ¿Tan necesitados de utopías estamos? Obama llega y el mundo lo mira atentamente como esperando que su palabra sea milagrosa (¿una palabra suya bastará para sanarnos?) que su letra sea solución, que su vida sea una mejor vida para todos. Obama ya hizo bastante con ser negro y ser presidente, no sé qué más podrá hacer, pero lo que sea, serán millas extra.

Espía

Me espía. Me lee aquí y me cree. Y yo tengo miedo.

jueves, enero 08, 2009

La blogstar

Como se imaginarán, este post versará sobre "Los blogstar", el post de Elena que ha sido publicado como opinión en La Prensa Gráfica, y ampliamente comentado en el Blog de Neto Rivas, además de los comentarios en el mismo blog de la blogstar en cuestión. Yo comenté una cosa ahí sobre el término "Blogstar", pero es solo una de esas precisiones ociosas que se me ocurre hacerle a Elena solo por fastidiar. Aquí lo que quiero es decirle a Elena frente a todos ustedes (¿hay alguién ahí?) que yo diría de ella: Elena Salamanca, con sus dos blog consecutivos, se ha convertido en una blogstar modélica, una gran bloguera como se lo he dicho ya, con un estilo muy propio y un carisma impresionante. Quizá sea su naturalidad y su destreza con el humor y la palabra, eventualmente su crudeza casi pornográfica, pero tierna a la vez; o bien su inocencia impostada, que algo tiene de real pero no lo es del todo. Claro que ha tenido post lamentables, como todos, pero cada uno de sus post buenos hace que uno se olvide que es humana y que erra de vez en cuando. Yo no tuviera blog si no fuera por el suyo, lo confieso. Obviamente es mi amiga, y por eso publico esto desde esta intimidad pública, porque está mal visto hablar de las cualidades de los amigos en los medios periodísticos. Su post "Blogstar" me soprendió mucho, y creo que ha dado pie a una reflexión legítima e importante. Enhorabuena Elena. Eso diría pues. Si la ven le cuentan.

sábado, enero 03, 2009

¿A qué?

¿A la furia?
¿A la necesidad de la muerte con testigo?
¿A la placentera infidelidad con culpa?
¿A los regalos caros?
¿A los regalos baratos?
¿A vestirse al gusto ajeno?
¿A la resaca insorportable del desencanto?
¿A la cursilería indisimulable?
¿A la lástima frente al espejo?
¿Al maldormir?
¿Al biendormir?
¿A la mentira piadosa?
¿A la crueldad cariñosa?
¿A la obligación erótica?
¿A la ansiedad patológica?
¿A la dependencia primaria?
¿A las amenzas en verso?
¿A las compulsiones alcohólicas?
¿A los delirios de trascendencia?
¿A las cuentas compartidas?
¿A reconocer la insuficiencia?
¿A redecodar la autobiografía?
¿A qué le llaman amor?

Si me dejan...

Simedejanseguirescribiendomientrassigotomandocorrerálasangredelosinocentes..................................................

Tango para 6 copas de vino, resignación y orquesta

Fuimos

Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida...
Gota de vinagre derramada,
fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

¡Vete...!
¿No comprendes que te estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?
¡Vete...!
No me beses que te estoy llorando
¡Y quisiera no llorarte más!
¿No ves?,
es mejor que mi dolor
quede tirado con tu amor
librado de mi amor final
¡Vete!,
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses
ni me llores, ni me quieras más!

Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas,
pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor y de la vida.
Fuimos empujados en un viento desolado...
sombras de una sombra que tornaba del pasado.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.

Desechable

Uno se cree

Uno se imagina
insustituible y único
especial
indispensable

Uno es tan desechable

jueves, enero 01, 2009

A propósito de 'Lo peor es que no me importa'

Te leí y quise abrazarte como nunca lo hago, porque yo soy frío y simple con vos. Te leí y quise decirte mi ridículo "todo va a salir bien" ajustable para situaciones de pronóstico reservado. Te leí y quise conocerte mejor para poder creerte o no. Te leí y quise no conocerte para que no me importara tampoco. Te leí y quise estar en Madrid para invitarte a una borrachera con vino de la casa con casera y queso machego del caro. Te leí y te vi y hablé de vos como para convocarte a esta alegría. Te leí y quise escribir esto. Te leí y quise traerte un 2010 ya... vos entendés.

Post de año nuevo (de rigor)

A mí lo que me dan los años nuevos es adicción. Es de todos conocido que soy adicto a los inicios, disfruto todo lo que comienza con la plena convicción de que quizá sea el inicio lo único que haya. Y con los años es así. Me gusta iniciar caminando en alguna calle, sintiendo mucho frío, pensando en nada y queriendo tomarme un trago que se me evapore en el ánimo: fue una margarita, que estaba pasada de limón y de tequila. El año empezó lindo, con amores importantes, con la compañía perfecta, en el centro de algo que todavía estoy comprendiendo. Despedí el año con una buena película y una cena glamorosa y risas y fotos y champagne y ganas de que terminara, por fin, un año más. Así fue lo mío ¡Feliz inicio de año para todos!

miércoles, diciembre 31, 2008

El mundo en inglés (sin subtítulos)

Yo sé inglés, pero no sé hablar inglés ―Do you know what i mean―, entiendo e intuyo palabras y sentidos, quizá descifre un 95% del contenido de una frase corta, y un 60% de un párrafo, siempre y cuando esté escrito, si es oral me va mucho peor, pero de algo me entero. Resulta que soy tímido ―timidísimo― para hablar en otro idioma, pero soy bueno escuchando y observando, y escuchando y observando sobrevivo en un mundo en inglés. Es interesante darse cuenta de todo lo que uno puede ver cuando no está tratando de entender lo que la gente dice y se dedica a percibir todo lo que acompaña a las palabras ―lo paralingüístico, es decir, todo lo que comunica que no es verbal, es decir, "cualidades no verbales y modificadores de la voz y sonidos y silencios independientes con que apoyamos o contradecimos las estructuras verbales y kinésicas simultáneas o alternantes", según F. Poyatos― y que completa cualquier mensaje.
Me parece que no entener un idioma a cabalidad es lo más parecido a no tener un sentido, que hace que todos los demás se agudicen. Los tonos de voz, los gestos, la mirada, las manos, las muecas de la boca, la posición del cuerpo, el juego con el espacio, la intensidad de la risa, y todo se da al mismo tiempo y se combina de manera infinita y expresar algo tan distinto como específico. Es maravilloso el mundo en inglés, así sin subtítulos, porque uno se obliga y se permite entender a los demás como casi nunca, en su versión orginal, en el idioma más primigenio. Get it?

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Esto no es una excusa para no retomar mis clases de inglés.

sábado, diciembre 27, 2008

Fin de temporada (I)

Uno está lejos

Uno está cerca

Uno no sabe
donde empieza
la cercanía
si en el tiempo
o en el espacio
o en la imaginación
o en la vigilia
o en la siesta

Con la lejanía es más fácil
se siente con todo el cuerpo
y a pesar de todo el vacío
no caben las dudas

jueves, diciembre 25, 2008

Fugaz

¿Por qué será que a veces me resisto a contar lo maravilloso? Tal vez no sea resistencia, solo incapacidad. El dolor, la tristeza, nostalgia y la angustia siempre han tenido mayor facilidad de expresión conmigo, la alegría es tan fugaz, como las sonrisas, que simplemente la vivo. Si no escribo tanto es quizá que sonrío mucho.

martes, diciembre 23, 2008

Años de soledad *



Tengo a mi lado, mientras escribo esto, un ejemplar de la 42.ª edición de Editorial Sudamericana de “Cien anos de soledad”, la gran novela de Gabriel García Márquez.

Esta edición fue impresa en buenos aires el año que yo nací, en 1974, y la descubrí en el pecho de mi papá cuando yo tenía 12 años, era 1986. En ese entonces mi papá vivía solo en el pueblo donde él, yo, mis hermanos y hermanas nacimos, en Guadalupe, San Vicente, en una esquina del Valle de Jiboa, al pie del volcán Chinchontepec.
A finales de 1984, la guerra golpeaba fuerte y las amenazas de ambos bandos comprometían gravemente nuestra seguridad. Ya mis hermanos mayores estudiaban y vivían en la capital, solo los dos hijos menores quedábamos en Guadalupe con mi papá y mi mamá. El 28 de diciembre de ese año mi hermana y yo fuimos notificados que en una semana nos mudábamos a la capital también, que mi mamá se nos uniría un poco después. Si yo hubiera sabido que era día de los inocentes hubiera pensado que era una broma cruel, pero no lo sabía y no era una broma.
Para no hacerle largo el post, mi papá se quedó en el pueblo viviendo solo, mi mamá se vino a San Salvador unos meses después que nosotros. El que más se resistió a la mudanza fui yo, que soy el hijo menor de 6 hermanos, y fui el más consentido por mi papá y por mi mamá, no quería separarme de ninguno, y luego la idea de que mi papá se quedara solo me afligía de manera especial, pero él debía seguir atendiendo los negocios y tierras de la familia para que nosotros pudiéramos vivir y estudiar cómodamente.
Los primeros años, cada viernes al salir de mis clases me iba directo a la Terminal de Oriente a tomar la ruta 501 para irme a Guadalupe, a estar con mi papá, mi abuela y mis amigos, y me regresaba en el último bus del domingo. Eso me duró lo que me duro el último tramo de infancia, y hasta que la adolescencia apareció con sus rebeldías y amarguras.
En una de esos fines de semana fue que descubrí “Cien años de soledad” en el pecho de mi papá. Recuerdo muy bien el cuarto de abobe con dos camas, las ventanas que daban a la calle las habían cerrado con más adobes porque podía entrar una bala perdida o dirigida. El cuarto era oscuro sin encender un foco, el techo de teja altísimo tenía una teja de vidrio por la que entraba un haz de luz perfecto lleno de partículas que cuestionaban mi concepto de vacío mientras atravesaba toda la habitación en la medida que, afuera, el sol se movía. El libro de pasta blanca con una trama de celdas azules con raros dibujos de soles, estrellas, calaveras, lunas, soles, campañas y gorros frígios llamó mi atención en las manos de mi papá que lo leía un par de minutos antes de quedarse dormido en su siesta de las tardes. Esa tarde yo intentaba dormir también una siesta, rara vez lo lograba. Cuando mi papá se quedó dormido con el libro en el pecho y los anteojos puestos, me acerqué a quitarle el libro y los anteojos, él medio despertó, me miró un poco asustado, y yo solo le dije que se quitara los anteojos, lo hizo y yo tomé el libro de su pecho. Luego me fui a mi cama a un lado y leí el título: “Cien años de soledad”, me estremecí por una inmensa tristeza.
Yo no sabía nada de esa novela, ni de su autor, ni del “boom”, ni del Nóbel, ni de literatura, ni nada de lo que ahora sé sobre esa novela. Pero el título me llenó de tristeza por mi papá, pensé en su soledad, y no tengo idea si él pensaba en su soledad con ese libro, tampoco supe como llegó ese libro a sus manos. Es probable que mi hermana mayo se lo haya dado porque tiene su nombre y el nombre del instituto donde cursó bachillerato. Tampoco supe si lo terminó de leer, aún está un separador en la página 155.
Yo la empecé a leer esa tarde, quizá buscando lo que mi papá sentía. Empecé y leí varias páginas. Hasta entonces yo no había leído una novela, solo leía cuentos y fábulas de “El libro de nuestros hijos”, una enciclopedia maravillosa de tres tomos muy gruesos que teníamos en la librera de la sala y llena del contenido más variado. La novela la leía cada fin de semana, siempre estaba en la mesa de noche de mi papá, pocas veces lo volví a ver con el libro en las manos o en el pecho.
Quizá tardé tres meses en terminarla, y solo al principio comenté con mi papá, que se confundía con los nombres, luego yo me adelanté y él no quería que le contara lo que seguía. Yo le conté cuando la terminé, y me dio que me esperara a que él la terminara. Sospechó que no la terminó. En ese entonces no entendí mucho de esa novela, la soledad no era la de mi papá me decía sin decírmelo, pero disfruté mucho leerla, y eso que yo era un enganchado a la televisión.
Aquel pueblo ya era un pueblo solo, lleno de gente mayor que siempre había estado a mi alrededor, gente muy distinta a la de la ciudad, con vidas e historias que a mí se me hacían cotidianas, pero que hoy, desde el tiempo, las veo dignas de contar en un libro o en varios. A lo mejor por eso, la novela de García Márquez no me perecía excesivamente mágica, ni ficción, salvo algunas cosas claro está, sin embargo, yo había oído, nunca visto, de cosas que pasaban o habían pasado en el pueblo tan mágicas como las del libro, y a veces más. Incluso llegué a contar alguna historia del libro cuando, por las noches los fines de semana, nos juntábamos a escuchar las historias que la Chayito nos contaba en la puerta con gradas de la casa de los Prieto. Y mis historias encajaban en las demás, sin que nadie sospechara que eran parte de un fenómeno literario que estaba alborotando al mundo entero.
Mi papá murió un día de paro al transporte impuesto por la guerrilla: el 5 de mayo, el quinto mes de 1988, a las 5:55 de la tarde en un hospital de la capital. Mi papá siempre compraba billetes de lotería que terminaban en 5, porque decía que era su número de suerte, las placas de los dos carros que teníamos terminaban en 5, y no sé que otras cosas justificaban su creencia. Lo cierto es que el 5 marco su muerte de manera casi mágica, pero sobre todo realista. Mi papá empezó a morir un mes antes en su soledad, en aquella casa que se derrumbó, junto con el pueblo entero, en aquel terremoto de febrero del 2001. Y eso que la realidad se escribe sola.
Unos años después me pidieron en el colegio leer “Cien años de soledad”, al principio dije “ya la leí”, pero las exigencias tan puntuales del control de lectura me hicieron volverla a leer, y fue otra experiencia con el mismo libro. Ya tenía otras herramientas para interpretarlo, y ya había leído otras novelas también, unas porque después de mi primer novela quedé con ganas de otras por iniciativa propia, y las demás por exigencias académicas. El año pasado estuve en Cartagena de Indias, en un taller de Crónicas periodísticas auspiciado por la fundación del Gabriel García Márquez, justo en medio de las celebraciones de sus 80 años, los 40 de “Cien años de soledad” y los 25 de haber recibido su Nóbel. Hubo todo tipo eventos, conferencias, homenajes y una edición conmemorativa de la Real Academia de la Lengua que me compré para releer el clásico y ver si terminaba de entenderlo ya con todo lo que había escuchado.
Entre la primera y la última vez que leí “Cien años de soledad” he leído cientos (ojala fueran miles) de novelas, cuentos, poemas, ensayos, textos periodísticos y académicos. No sé bien si ese momento en que tomé el libro del pecho de mi papá tuvo algo de mágico, lo cierto y real es que ahí empecé a ser el lector que soy, que es como decir el ser humano que soy. Y ahora escribo porque he leído, porque quizá un día logre hacer que usted lea sus propios años de soledad.

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* Por sugerencia de Elena lo transcribí mejor, pero para leerlo en el blog de LPG haga clic aquí.

En otra parte (original diferido)*


“La vida está en otra parte”, de Milan Kundera, la leí durante un viaje a México, quizá en 1997 o 1998, no estoy seguro, y no tengo el libro a la mano para ver la fecha de lectura que siempre anoto en los libros que leo. Ahora mismo estoy en un avión, iniciando un corto viaje, es de noche, y hay ganas de oscuridad y silencio. Siempre que viajo me acuerdo de ese libro, no porque trate de viajes, sino porque cuando lo leí descubrí que existía el perfecto libro de viaje.

En aquellos años yo era un viajero compulsivo, iba y venía de un lugar a otro, a veces de un país a otro. Tuve la suerte de encontrar siempre algún medio para viajar, por visitas familiares, por trabajo, por estudios, por cariño de otros, y solo algunas veces viajaba con mis propios recursos. Un amigo muy cercano por aquellos días solía cuestionarme insistentemente muchos aspectos de mi vida, y en uno de aquellos emplazamientos se dedicó a cuestionar mis razones para viajar, y para mí viajar no necesitaba razones: todo el mundo quiere viajar. Él aseguraba que mi caso no era un caso genérico, que yo viajaba para huir, que él detectaba en mi entusiasmo por los viajes una atisbo de esperanza de encontrar en algún viaje algo que me urgía encontrar. De muchas maneras tenía razón este buen amigo, yo viajaba buscando demasiado: la vida, esa vida contundente y bien ponderada cuya idea no se ajustaba a la vida que yo vivía. Y fue justo antes de emprender un viaje luego de esta discusión que llegó a la librería donde yo trabajaba “La vida está en otra parte”, y el título me atrapó, y yo llevaba un par de años devorando a Kundera, como muchos de mi generación. Ya me había leído “La insoportable levedad del ser”, el momento cumbre, luego “La inmortalidad”, que no fue tan memorable, pero me di otro chance con “El libro de los amores ridículos”, que lo disfruté –¿cómo no?-, descansé con “La lentitud”, luego fue que apareció oportuno y seductor el título ya mencionado.

Este libro cuenta la historia de un poeta, solo eso. Su infancia, adolescencia y adultez temprana, sin más hechos que los que corresponden a un poeta: delirios, fundación del ego, algún grado de locura, su tragedia existencial y esas ganas de buscar la vida. No sé bien si este libro le pueda parecer tan bueno a alguien que no sea poeta, o si, en su defecto, a otros poetas les parecerá al menos interesante. Lo cierto es que a mí me dio ese vínculo con el mundo que andaba buscando.

De ese viaje no recuerdo nada más trascendental que esa lectura, y es difícil explicar por qué sin que suene pretensioso. Lo más importante fue que aprendí a aceptarme poeta, a reconocerme como tal, fue la primera de muchas aceptaciones vitales que vinieron con los años.

Es que ser poeta no era condición fácil de asumir para mí, yo quería ser científico, matemático, un hombre de datos exactos, no me gustaba la idea de escribir poemas y conmover a la gente, quería hacer cosas útiles e importantes. Pero no había podido evitar a la poesía, y es esos años que aquí evoco, pasaba por mi época más frenética de producción poética, y era, a veces, insoportable. Quienes me conocieron saben de qué hablo cuando digo insoportable.

Entonces Kundera llenó ese libro de frases que no sé que efecto me producirían en mis actuales circunstancias, pero en su momentos fueron un viaje intenso, y en cada viaje que hago repaso las sensaciones y la emoción de viajar solo para buscar, después de haber descubierto que es la búsqueda la que se disfruta, porque la vida siempre está en otra parte.


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Para leerlo en su ambiente natural haga clic aquí.

viernes, diciembre 19, 2008

En otros lares bloguerísticos

Resulta que soy bloguero invitado en el suplemento electrónico de La Prensa Gráfica sobre el concurso este de Letras Nuevas. Ahí he escrito un par de cosas pretenciosas y dizque serias, vayan ustedes a saber. Pero pues, si quiere leerme hagan clic en "leerme" anterior, y léanme como bloguero absorbido por el sistema. Como cosa curiosa, en ese blog con todo un sistema de edición y corrección aparecen mucho errores de dedo, así que me disculpo de antemano, y lo malo es que no puedo corregirlos yo mismo. Ni modo pues.

domingo, diciembre 14, 2008

Lecturas culposas (I)

Manuela Romo es autora de Psicología de la creatividad (Paidós) y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid. Al investigar sobre el trabajo de los creadores, se encontró con que se trata de una actividad que exige "un enorme esfuerzo cognitivo y mental al que hay que dedicar cientos o miles de horas. Además, cuando hablamos de auténtica creación, de producir algo nuevo, la persona experimenta fases de gran incertidumbre, no sabe hacia adónde va exactamente, no hay nada definido, y, además, está desafiando paradigmas establecidos, lo que puede ocasionar rechazo o incomprensión. Por otra parte, el hecho de trabajar en soledad puede generar estrés", explica. Visto así, se parece bastante a una especie de tortura. Sin embargo, Romo subraya que nada de esto es capaz de quebrar, por sí solo, la voluntad de un artista, un científico o un compositor. "Es su vida. Una personalidad creativa ama su trabajo, en el que a veces tiene lo que la psicología llama 'la experiencia del fluir': un estado de total inmersión en una tarea, estar absorbido y perder por completo la noción del tiempo".
Esto lo estoy leyendo en un artículo de El País que me pareció especialmente atractivo para iniciar mis lecturas del domingo por la mañana dadas algunas de las angustias que hoy adornan mi culto personal. Querer saber si uno es o solo parece a veces es bochornoso por lo que puede tener de ridícula egolatría, y yo, cuando me siento de esos modos, me declaro culpable de inmediato, antes de que alguien por ahí se me adelante. Pero bueno, sigo leyendo, a ver si vuelvo por aquí con otro acto de constricción.

miércoles, diciembre 10, 2008

Cada diez de cada mes

Durante un año entero, cada de diez de cada mes fue un día difícil. Era mi día para buscar explicaciones, para sentirme estafado, para maldecir con el recuerdo, para sentirme perdidamente enamorado, para invadirme con ternura, para sentirme poca cosa, para sentirme mucha cosa, para quejarme de la perversión humana, para buscar sentidos, para perderlos, para encontrar más mentiras, para rescatar las pocas verdades, para arrepentirme, para llorar el tiempo perdido, para saborear los besos proscritos, para sentirme indefenso, para reconocerme violento, para dolerme violentado, para sentir vergüenza, para sentirme humano, tirano, un fulano cualquiera. Un año entero, cada diez de cada mes buscaba una razón, buscaba salvación y condenas. Pero no soy dios ni demonio, solo un hombre más que se pone triste y escribe por cada diez de cada mes de todo un año. Hoy supe que un año puede ser suficiente. Quizá nunca sepa si valió la pena, pero confío en ese verso de Bumbury que oigo obsesivamente en estos días: "El tiempo solo te sana lo que no importa ya".

Las siete menos cuarto

Esta tarde tiene de tarde lo que quizá tuvo aquella tarde en la que Roque Dalton escribió: "Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto como hoy. Siento deseos de reír o de matarme". Es una tarde lúdica y suicida, fresca eso sí -es diciembre-, oscura -es el trópico-, y solitaria -soy yo, supongo. Veo más de lo que quiero ver, y he pensado demasiado hoy. Crear a veces es un fastido, no se termina nunca la creación, aunque llegue el domingo y se descanse, siempre está el lunes a la vuelta, y este martes llegó sin dar tregua. Crear por un salario es gratificante, pero a veces le temo al desgaste creativo, no sé, cosas que hoy me ha dado por pensar. Por eso las escribo, para que salgan a la tarde y se diluyan, como me diluyo yo recordando poemas de tardes y suicidios, a la hora exacta de la decisión: he reído.

jueves, diciembre 04, 2008

Infidencias sobre Miguel


Me dijo Miguel, entre otras cosas, que yo me olvido del sentido de un blog, que según él es para escribir cualquier cosa sin la presión de escribir algo bueno. Esto a raíz de mis prolongadas ausencias de últimamente. Quizá Miguel tenga razón, aunque recientemente también me acusó (con un deje compresivo y tierno) de inseguro con motivo de mis comentarios faltos de sutileza en nuestra cotidiana amistad. Miguel siempre pone cara de duda conmigo, y a veces creo que de verdad duda de mí, y yo no estoy muy acostumbrado a la duda ajena aplicada a mí, y confieso que me afecta, pero lo tomo también con entusiasmo filosófico: las ideas solo crecen cuando se les aplica la duda. Yo no soy una idea ¿o sí?, pero las dudas me ponen a repensarme, y no siempre hay resultados complacientes, pero a a veces (solo a veces) creo que salgo más crecidito ¿será?
Ahora mismo me pongo a calcular qué dirá y qué pensará Miguel sobre este post, quizá le cause gracias, quizá se sienta atacado por mi inseguridad (y así le cause ternura), quizá lo enoje, quizá lo amargue, quizá lo endulce, quizá yo nunca sepa qué dirá ni qué pensará Miguel sobre este post, por eso calculo. Lo cierto es que, a fin de cuentas, un blog permite esto, decir cualquier cosa a un presunto inseguro como yo: gracias Miguel (y perdón por el abuso).

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infidencia.

(De in-2 y el lat. fidentĭa, confianza).

1. f. Violación de la confianza y fe debida a alguien.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados



viernes, noviembre 28, 2008

Un palpo y la ataraxia

Sergio: Ya no tomés, ni fumés. Ya no amés, ni odiés. Ya no esperés, ni busqués. Ya no reporteés, ni verifiqués. Ya no cafeteés, ni sorbeteés. Ya no trasnochés, ni escandalicés. Ya no firmés, ni endosés. Ya no trasncribás, ni sinteticés. Ataraxia, Sergio, ataraxia.

martes, noviembre 25, 2008

Secretos

Los secretos entre dos son como esos rincones que uno busca para alejarse de los otros. Los secretos unen a dos personas con lacitos delicados y casi invisibles, y los involucran en la vida mutua de manera particular. Los secretos son una forma de comunicación que consiste precisamente en cortar la comunicación con el mundo para recrear un mundo íntimo y distinto a partir de la información exclusiva. Me gustan los secretos de dos, especialmente si soy uno de esos dos, y cuando no lo soy también me gustan, un gusto con color de envida, eso sí. Pero solo me gustan los secretos cuando son de dos, cuando hay más de dos, ya son otra cosa, una cosa vulgar, digo yo. Mi tía Margo y yo teníamos secretos. Yo no cumplía los 10 años. Me encantaba cuando me decía suavecito con su voz grave y su pelo en carrizos con olor a vaselina con olor "Le voy a contar un secreto". Yo abría los ojos así, me acercaba, y entonces ella me contaba un secreto -que por supuesto no voy a contar aquí, porque era un secreto de dos- y yo me sentía amarrado a mi Tía por una emoción intensa y por la complicidad que en ese entonces no llegaba a concepto en mi temprano entendimiento. No sé bien si en verdad eran secretos que solo me contaba a mí, pero en esos días yo estaba convencido de que así era, y no quiero creer ahora otra cosa. Yo nunca le contaba secretos, por mucho tiempo yo no sabía nada que pudiera llegar a la categoría de secreto, cuando ya tenía secretos, no tenía el valor de compartirlos, ni con mi Tía Margo. Así he sido con los secretos, de muy poco dar. Por eso quizá me importan tanto los secretos, los de dos, porque me llevan a otro por un camino que solo ese otro y yo conocemos. Pocas cosas me saben tanto a traición como cuando un secreto de dos se rompe con un tercero, ya el cuarto, quinto y los etcéteras son lo de menos. Es una copa que se rompe por el cuello, una mancha de aceite en los zapatos nuevos, una carcajada en un funeral. Me duele, pero ese dolor es mi secreto, pero un secreto solo de uno: mío. Mi Tía Margo entendería.

jueves, noviembre 20, 2008

Mi retiro

Ayer fue el miércoles de Postsía, ese invento de Elena y yo, y estuvo divertido, cómodo, amigable y sobre todo entre lectores y escritores. Hoy tuve un día largo y trabajoso, llegué a mi casa ya avanzada la noche y vi que tampoco Elena había escrito en su blog, entonces se me ocurrió proponerle a Elena que nos retiráramos so pretexto de haber triunfado la noche de anoche, y así emular a los grandes que se retiran en su apogeo. Nos hizo gracia la idea, pero solo eso. Y aquí estoy escribiendo esto para no creerme ningun retirado. Buenas noches.

martes, noviembre 18, 2008

lunes, noviembre 17, 2008

Cuando no se escribe

Cuando no se escribe da un poco de vergüenza dar la cara, porque uno lleva en el DUI como profesión y oficio "ESCRITOR", y para poder ponerlo ahí no me pidieron títulos universitarios ni certificaciones notariales, solo me creyeron con cara fruncida y haciendo consultas entre risas, me dejaron ponerme "ESCRITOR". Hace tres día fui a verificar mi reporte crediticio al tristemente célebre DICOM porque los señores de Telecom me estaban cuestionando porque los señores de DICOM me tenían reportado, y yo, aunque soy escritor, soy disciplinado con mis cuentas y sumamente sensible a los cuestionamientos materiales. Me atendió una señora muy amable y me mostró en una pantalla mi radiografía de deudor, no sin antes hacerme firmar un par de documentos en los que hacía yo constar que ellos eran amables y que no me cobraron por mostrarme mi reporte, aunque solo lo podía ver en la pantalla de su computadora, no dan el reporte impreso, pero sí dejan anotar. Me pidió mi NIT y mi DUI, y al revisar la información se rió y me miró con la cara fruncida y disimulando una risa, "No sabía que podía ponerse escritor en el DUI", a lo que yo respondí "¿Y por qué no, si escribiendo me gano la vida?", y ella dijo como con culpa, "Ah, no, yo le pregunto porque nunca había visto eso", y yo le pregunté "¿Y eso me afecta como sujeto de crédito?", y ella: "No, no, de hecho usted tiene clasificación A1, la mejor, solo tiene un reporte por 28 centavos que no ha pagado a ServiCredit, y quizá en eso se fijaron los de Telecom", me dijo. Y yo muy orgulloso de ser un escritor A1, le di las gracias y me fui, y me apresuré a pagar esos 28 centavos que quién sabe cómo quedaron en esa deuda. Luego releí un reportaje publicado hace unos años en Enfoques, donde yo fungía de Escritor/Periodista, donde se contaba que en la base de datos del Registro Nacional de Personas Naturales (RNPN) habíamos 52 escritores en todo el país, no sé si a la fecha habrá más que se animaron a ponerse semejante profesión u oficio.
Pero, y he aquí el motivo principal, que no era limpiar mi honra crediticia, tener "ESCRITOR" en el DUI como profesión u oficio no lo hace a uno ESCRITOR, por eso, hoy que amaneció el viento de nuevo gritando en mi ventana, me sentí un poco charlatán, porque hace ya demasiado tiempo no escribo como profesión u oficio. Incluso este blog, que me sirve de paliativo y pretexto, había sido abandonado por más días de los que me permito, y me pensé con vergüenza, y se me ocurrió denunciarme, burlarme de mí, desmentirme y acusarme en público: Cuando no se escribe no se puede llevar ESCRITOR escrito en el ego, ni en honra, ni en el DUI. He dicho.

martes, noviembre 11, 2008

Temblando

Tiembla antes de las 9 de la mañana. Yo estoy ya frente a mi computadora y me detengo a sentir, porque me gusta sentir como se mueve al mundo y me mueve a mí. Después de las 9 de la mañana tiembla otra vez, pero no es el mundo, sos vos allá donde te leo, donde te has ido, desde donde me escribís, desde donde me enfrentás con comas y pausas y citas estratégicas. Yo no me sé defender cuando soy lector, ni cuando me da miedo ser escritor. "I dont wanna talk if it makes you feel sad..." se me ocurre cantar en mi mal inglés, pero no sé cantar, ni sé inglés, y esto no es un musical. Pero hablemos y digamos lo que nos duele oir, y recetémosnos con urgencia una diálisis (o hemodiálisis) emocional para seguir viviendo entre letras y canciones, bailando como vos, mirando como yo. Sobreviviendo los dos. Temblando.

viernes, noviembre 07, 2008

Preguntas claves


¿El tiempo cura o simplemente hace que todo importe menos?

¿Existe la posibilidad de no perder cuando no se gana?

¿En guerra avisada no hay muertos?

¿Cuántas verdades se necesitan para la mentira perfecta?

¿Cuándo se llega a entender que ya no hay nada que buscar?

¿Por qué casi siempre se prefiere creer algo distinto a la verdad?

¿Los blog son un pretexto para no hablar de frente?

¿En qué momento la vida deja de ser una pregunta?

domingo, noviembre 02, 2008

Breve noviazgo de domingo (el simulacro)

Cocinamos. Trajo un par de ingredientes y la plática. Era el almuerzo. Pasta, aceitunas, albahaca, pan, mango. Luego la televisión, sin zapatos, en la cama, una serie. Después al cine, una de terror, sobresaltos, risas, no bajamos el brazo del asiento entre los dos, apenas nos tocamos. Al termina, afuera hacía frío, volvimos a la cama, sin zapatos, otro capítulo, dormitamos, apenas nos tocamos. Se hizo tarde, es domingo. "Buenas noches. Hablamos". Beso. En la mejilla. Mañana será otro día.

viernes, octubre 31, 2008

31 de octubre

Fue en una fiesta de disfraces
usted andaba de usted
y yo andaba de mí
y aún así nos reconocimos
yo lo retaba a descifrarme desde mi camisa
y usted lleva ya tres años
explicándome como soy

Yo supe todo de usted
con alevosía y ventaja
lo encontré casi anónimo
y usted solo respodió
un almuerzo italoamericano
luego una cena y un beso robado
y el prólogo empezó

Lo demás lo contamos a diario
como se cuentan la historias que hacen dos
y usted sigue de usted
y yo sigo de mí
tan distintos y tan iguales
y aún así nos reconocemos
diciéndonos usted en medio de todos
como código secreto de intimidad

jueves, octubre 30, 2008

30 de octubre

Hay ruido
como silbidos de gigantes
y no hay nada que se quede quieto
es frío en piel viva
en las cosas
y en los sueños
es el viento

El viento
es como vos
mi princesa lejana
que silbás desde el imperio
las canciones que te mando
y recorrés impertinente
y sin perderte
los vericuetos de mi memoria
desordenando todo
dejando como al descuido
tus joyas más preciosas
esparcidas en cualquier lugar
siempre olvidada
pero certera cuando se trata de encontrarme

El viento es como vos
amiga íntima de mi palabra
el Auryn de mi historia finita
que nos retrata eternos hasta que dure
como el ingenuo perfume de mandarinas
que buscaste ilusionada al cerrar el libro
que nos hizo entender que amar es devorarse
y ya no hubo vuelta atrás

El viento hoy es como vos
este 30 de octubre
de un año calquiera
que golpea mi vida completa
como queriendo poner el mundo en fiesta
y yo solo te pienso
y sonrío
y te escribo
amiga íntima de mi sonrisa

miércoles, octubre 29, 2008

29 de octubre

A veces quiero decirte quien sos
porque solo yo lo sé
porque yo te inventé
yo te puse cada gesto y cada urgencia
sin mí no estarías en cuentos ni poemas
yo te di cada milímetro de memoria
te instalé en la eternidad de mis catedrales
yo dibujé tus cicatrices como labios
y marqué ritmo a tus pasos
dispuse tus tropiezos y puse lágrimas en tus ojos
boceté tu boca y le indiqué como besar
diseñé tus defectos y tus miradas de rabia
yo te enseñé a mentir con el silencio
a no gastar palabras de amor
a plantarte con soberbia ante la duda
yo te enseñé como quererme
a permanecer ahí aquí antes y después
y a llegar puntual cada 29 de octubre a mi calendario

Y a veces quiero decirte quien soy
pero eso solo vos lo sabés
porque vos me inventaste

Transiciones

Son varias y distintas, con el agravante de ser simultáneas. Una transición es la "Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto", dice la RAE. Yo digo que son momentos de pureza: uno se despoja de lo que piensa que es y se va de donde uno cree que está. Y así sin la propia mediación, uno es lo que de verdad es, pero no hay modo de darse cuenta.

De un trabajo a un proyecto
De la lluvia al viento
De la pasión al dinero
De la voluntad al desconcierto
Del desvelo a más desvelo
De la paz a la guerra
Del desencanto a la indiferencia
Del desayuno a la vida
De la palabra al cenicero
De la soledad a la sonrisa
Del saludo al silencio
Del compañero al enemigo
Del amigo a la ausencia
De la distancia a lo imposible
Del talvez al nunca
De la ilusión al frío
De vos a mí
Del tango al miedo

domingo, octubre 26, 2008

45 minutos antes de mañana

Sigue siendo domingo, pero solo por 45 minutos más. No fue un día de muchas respuestas acertadas, pero como bien decía Scarlett O'Hara, "Mañana será otro día".

A quien interese: Playlist ampliada

Eso mismo: que he ampliado mi Playlist, al final encontrarán lo nuevo.
Disfrutémoslo, apaguémoslo, bajemosle el volumen, lo que gusten.

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PD1: Rafa, agregué Ni usa sola palabra. Clu, ya está por ahí Amiga mía. Jordeke, también puse Algo contigo.
PD2: No son dedicatorias actuales, conste. Valga la aclaración por aquello de las parejas y los parejos en extremo suspicaces.
PD3: Sospecho que no soy objeto de lectura de las parejas y parejos aludidos, pero no sabe uno los alcances de la suspicacia parejil.
PD4: Ningún parecido con la realidad es coincidencia.
PD5: Solamente.

sábado, octubre 25, 2008

Post de un domingo ¿cualquiera?


Es domingo, casi termina octubre, hace sol, dicen que hoy empieza el verano, es decir, aquí en Centroamérica, donde el verano es un ficción absurda. Es que aquí no tenemos verano, ni invierno, ni otoño y menos primavera. Tenemos Estación Seca y Estación Lluviosa, que se distribuyen en el año cada vez más caprichosamente: calentamiento global. Pero sí tenemos domingos, casi todos son como este, lleno de horas prometedoras, pero demagógicas. Un buen domingo siempre amanece con preguntas que se van despertando con un buen café y una alemanita Lido: ¿Hay que llamar o no hay que llamar a quién te llamó de madrugada para tomarse un par de tragos más? ¿Hiciste bien en tomártelos? ¿Qué fue exactamente lo que siguió a los dos tragos más? ¿Debo seguir mi vida como que no hubo llamada, ni dos tragos más, ni lo que siguió? ¿Podría?
Es domingo, y me da por entender con lucidez divina que, si existiera un dios, parar un domingo la creación para descansar eternamente era la mejor opción posible.

jueves, octubre 23, 2008

La gota


Que me vaya de aquí, me decís.
Pero no me llevás.
Que no estás, me decís.
Pero no te vas.

Es como cuando llueve (ahora) y oigo llover, pero está oscuro y la lluvia no se ve, pero llueve, porque juro que oigo llover.

Que me vaya de aquí, me decís.

Es como cuando llueve (ahora), que quiero ser la gota del otro lado del cristal.

Que me vaya de aquí, me decís.
Y yo me quiero ir.

martes, octubre 21, 2008

Mi vida no es tan fácil como se lee

Hoy lo dije (escribí): "Mi vida no es tan fácil como se lee". Cosas que uno dice (escribe) por pura gana de resultar ingenioso, pero algo pasa en algún rincón de los sesos con el ingenio que frases como esta van adquiriendo fuerza de realidad. Es cierto, mi vida no es tan fácil como se lee, porque resulta que al escribir episodios de mi vida, nunca es mi vida, se parece, eso sí, me tomo la libertad de hacer ficción, inspirada en mí, pero ficción, y resulta fácil lo que se lee, al menos eso creo. Quizá creo eso porque yo sé como es mi vida, y es mucho más dificil de lo que leo que escribí. Quizá escribo por eso, para aligerar. A veces escribo compulsivamente, divirtiéndome, desahogándome, martirizándome, y no me puedo contener (quizá sea yo un hipocondriaco: leí sobre la hipergrafía y ya estoy creyéndome Dostoievsky). Conciente soy de que estas líneas, ni otras por aquí cerca, no pasarán a la historia de la literatura, con suerte pasan ante los ojos de quien se toma el rato de leerme, y a veces me pregunto "¿por qué me lee quien me lee?", y las respuestas no son claras, entonces sigo escribiendo, me es fácil, aunque a veces me haga daño, o haga daño. Lo más dificil de mi vida quizá sea este embrollo de la vida misma desde mí mismo, no siempre estoy bajo la sombra, y el sol me quema o la lluvia me ahoga, duermo poco y suelo estar solo. Estar solo ya no me molesta tanto, me alivia la incomprensión, me la evita, también me evita la frustración de buscar compañía. Quizá por eso escribo, porque al menos quiero ser un solitario profesional, porque según Gabriel García Márquez “escribir es el trabajo más solitario del mundo”, entonces quizá “escribo porque para mí no hay otro destino”, como decía Jorge Luis Borges, aunque mi destino y el de Borges no tengan absolutamente nada en común, y sea yo solo un delirante egocéntrico con la autoestima venida a más, “hay que ser un neurótico para dedicarse a esta tontería", le dice un amigo por teléfono a Augusto Monterroso refiriéndose a la angustia de escribir. Escribo y mi vida se lee fácil, pero eso es porque escribo, pero mi vida no es tan fácil como se lee. Créanme, aunque me lean.

lunes, octubre 20, 2008

"Contra los bloggers"

Por favor pulsen aquí y lean.

Bueno, lean la revista entera que no tiene desperdicio.

Solamente.

Excluyentes


Somos excluyentes. De alguna manera todos somos excluyentes cuando nos sentimos incluidos, cuando nos sentimos parte, indentificados, gregarios, nosotros frente a ellos. Excluimos, a veces, sin intención, otras con alevosía. Apartar a los otros es una manera de saltar en medio de la fila, de procurarnos atención cuando somos fuertes, cuando somos plural. La exclusión es simbólica: hablar en otro idioma que los demás no entienden, hablar en códigos de vida en común, hablar de temas de incunbencia limitada, gritar en grupo, hablar en secreto, dar la espalda, no hablar, hablar sin dirigirse a los demás, son muchas formas en que se puede ser excluyente, y quizás son más abundantes que las de ser incluyente. Somos excluyente y es hermoso ver, a veces, a los excluyentes defendiendo su derecho a construir su nosotros, sin nosotros, y es difícil no caer en la tentación de decírselos así, aunque no nos importe, solo para pintar la raya. Ustedes nos sabrán disculpar.


miércoles, octubre 15, 2008

Él

Él tiene un discurso. Detallado, específico, egoista, descarado y demoledor. Él no se gusta, pero se admira así. Inaccesible, frío, utilitario, insensible, calculador y perturbante. Así es especial. Así exhibe su temple inquebrantable. Él no es feliz, pero prefiere no ser uno más. Él es así, un solitario desdichado, y sufre, pero se admira así, y es lo que más necesita, mucho más que ser uno del montón que necesita verse en la mirada de otro. Él.

A veces


A veces, sin saber por qué, es de madrugada. Es de madrugada y empiezo a pensar. A pensar en alguien que no conozco, que nuca he visto, pero sé su nombre, su talla de pantalón, la marca de su champú y el color exacto de sus ojos. Sus ojos es lo primero que veo, que me ven, que no están ahí, pero que lo saben todo. Saben todo lo que pienso y lo que voy a pensar, que no quiero volver, que no quiero salir otra vez sin querer ir donde voy. Donde voy siempre hay preguntas y tareas confusas. Confusas también son las ideas que se levantan sin gravedad de mi teclado, que flotan por ahí como si fueran importantes. Importantes digo, y no sé lo que digo, solo a veces.

Perdido y encontrado


Peor que sentirse perdido es sentirse encontrado. Ahí donde todos saben donde está uno, y uno sin moverse, sin hacer muecas demás como esperando que le tomen la foto, la foto no, que lo retrate un pintor calvo con bigote, con ojos chiquitos y manos regordetas: quieto, no se mueva que no va a quedar bien. Antes, cuando tenía esa facilidad para sentirme perdido, también me sentía libre y reía a gusto, no por nervios. Es que era lindo sentirse un tal Jesús de 13 años, hijo de dios, vagando libre de los ojos del padre putativo y la madre virgen, era lindo andar perdido en el templo hablando y sorprendiendo a los maestros de la ley que preguntan cosas —quién sabe qué cosas— que no se le preguntan a un niño de 13 años, aunque este niño sea el hijo de dios, era lindo sentirse perdido así, en pleno uso del bendito albedrío. No era tan lindo estar y ser encontrado, regañado, vilipendiado y, por sobre todo, incomprendido, borrado y vuelto a encontrar ya con 33 y ya para matarlo —¡vaya guionista!.
Ahora, precisamente ahora, por todo esto es que digo que peor que sentirse perdido es sentirse encontrado.

lunes, octubre 13, 2008

¿Qué será?


Los buenos publicistas quisieran ser artistas,

pero los verdaderos artistas no quieren ser publicistas.

viernes, octubre 10, 2008

La escritura, el lenguaje, los ausentes y Sigmud Freud


"La escritura es el lenguaje del ausente", frase bendita de Sigmud Freud (no tiene blog Miguel), este señor sospechoso que nos metió la desconfianza en el espejo, dejó escrita esta frase en "El malestar de la cultura", quizá uno de mis textos favorito, al que le dediqué algún ejercicio académico en mis momentos de pseudosesudo intelectual estudiante de filosofía y si le hacen clic a la parte coloreada podrán leerlo tal cual fue digno de un 10.
Pero bueno, el punto no es mi 10, es que la frase en cuestión la tiene mi amiga histórica (histérica, estoica) es su nick. Dicha amiga, es mi amiga desde hace 22 años, es mi primer amor, 9 años de novios desde los 13 años. Es decir, nos hicimos uno al otro, porque no había nadie más que los dos en esos años de tribulaciones adolescenciales. Fue la primera novia y amiga que se fue del país. Se fue así, derepente, y durante un año más seguimos como novios distanciados, y otro más como ex conflictuados (y distanciados) saboteándonos a control remoto todo intento de relacion amorosa. Al final supimos ser los amigos que siempre fuimos, y ahí estamos, siempre escribiendo. El cuento viene a que con ella empecé a escribir y recibir cartas, escritas a mano, sobre papel y enviadas por correo que tardaban unos 12 días en llegar. Del primer año tengo 36 cartas, del siguiente unas 20, cartas largas, llenas de historias, de distancia y de ausencia. Ella es psicóloga, de escuela psicoanalítica, y Freud siempre fue un tema recurrente. Nos hacía gracia como el índice de sus obras completas nos describía. Nos escribíamos así, casi obsesivamente, hasta que un buen día apareció el Internet y el email. Dejamos el papel y el lapicero, y nos dedicamos a teclear. Algo pasó. Antes, acumulábamos la vivencia de 15 días en una carta, con el email, podíamos enviar y recibir a diario nuestras historias, pero dejaron de ser las eran. A veces eran forzadas, como escritas porque había que escribir. La posibilidad diaria de comunicarnos nos rompió el encanto de la correspondencia, de la distancia, de la ausencia. Nos fuimos haciendo otros, muy parecidos, pero distintos a los que nos hicimos en tinta y papel, que ya eran distintos a los de carne y hueso. Cuano vi su nick el otro día, tuvimos una breve comunicación:

Elmer: yo soy un ausente pues :D
Alicia: un ausente? ah.... sí
Elmer: porque uso la escritura pues
Alicia: a poco no está lindo?... y muy cierto
Elmer: sí
Alicia: en aquellos tiempos
Elmer: sin messenger
Alicia: sí, eso nos pasó a perjudicar y le da a Freud la razón... del engaño de la tecnología
Elmer: cree?... no, no es un engaño
Alicia: sí, nos hace creer más cerca, pero finalemnte nos comunicamos menos no? entonces no acorta la distancia sino la comunicación... me refiero en el engaño a la tecnología, no a la escritura
Elmer: ...
Alicia: ...
Y sí, algo tienen de razón Freud y Alicia. Y buscando escontré a otro señorm, M. Escola (tampoco tiene blog Miguel), diciendo cosas que le ponen un poco de orden a las ideas estas:
La “autenticidad” de una carta/letra, lo que constituye su valor, reside en esa distancia, que quiere (en mi lugar) que diga siempre más de lo que “yo” quería inicialmente. El “Yo” se deja allí desbordar. Por eso precisamente la palabra epistolar no puede ser un sustituto del intercambio oral: lejos de ser inmediata, la expresión de sí misma que pretende está poderosamente mediatizada por la ausencia del otro y el ritmo mismo de la escritura. ¿Por qué debería mi práctica epistolar obedecer a convenciones tan immutables, sino para conjurar el vértigo de ese desborde?
Lo cierto es que escribir una carta, un email, en el msn, un post, un blog entero, nos declara ausentes ¿Adictos a la ausencia?


jueves, octubre 09, 2008

Apenas un poema

Apenas lloramos, apenas volamos,
apenas volvemos, apenas silbamos,
apenas goteamos, apenas ingerimos,
apenas tenemos, apenas transgredimos,
apenas decantamos, apenas penetramos,
apenas descendemos, apenas martillamos,
apenas amortizamos, apenas descontamos,
apenas parecemos, apenas intrigamos,
apenas elucubramos, apenas resplandecemos,
apenas ocultamos, apenas ofendemos,
apenas insistimos, apenas palidecemos,
apenas horneamos, apenas pulimos,
apenas sublimamos, apenas masticamos,
apenas deletreamos, apenas dividimos,
apenas recordamos, apenas hostigamos,
apenas dispensamos, apenas recorremos,
apenas coloreamos, apenas apretamos,
apenas barnizamos, apenas adoramos,
apenas destornillamos, apenas surcamos,
apenas condenamos, apenas enhebramos,
apenas invertimos, apenas fornicamos,
apenas fraguamos, apenas enamoramos,
apenas comprendemos, apenas curamos,
apenas vilipendiamos, apenas capturamos,
apenas zurcimos, apenas compadecemos,
apenas contentamos, apenas esmerilamos,
apenas posteamos, apenas, apenas, apenas.

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