miércoles, diciembre 10, 2008
Cada diez de cada mes
Las siete menos cuarto
jueves, diciembre 04, 2008
Infidencias sobre Miguel
Me dijo Miguel, entre otras cosas, que yo me olvido del sentido de un blog, que según él es para escribir cualquier cosa sin la presión de escribir algo bueno. Esto a raíz de mis prolongadas ausencias de últimamente. Quizá Miguel tenga razón, aunque recientemente también me acusó (con un deje compresivo y tierno) de inseguro con motivo de mis comentarios faltos de sutileza en nuestra cotidiana amistad. Miguel siempre pone cara de duda conmigo, y a veces creo que de verdad duda de mí, y yo no estoy muy acostumbrado a la duda ajena aplicada a mí, y confieso que me afecta, pero lo tomo también con entusiasmo filosófico: las ideas solo crecen cuando se les aplica la duda. Yo no soy una idea ¿o sí?, pero las dudas me ponen a repensarme, y no siempre hay resultados complacientes, pero a a veces (solo a veces) creo que salgo más crecidito ¿será?
Ahora mismo me pongo a calcular qué dirá y qué pensará Miguel sobre este post, quizá le cause gracias, quizá se sienta atacado por mi inseguridad (y así le cause ternura), quizá lo enoje, quizá lo amargue, quizá lo endulce, quizá yo nunca sepa qué dirá ni qué pensará Miguel sobre este post, por eso calculo. Lo cierto es que, a fin de cuentas, un blog permite esto, decir cualquier cosa a un presunto inseguro como yo: gracias Miguel (y perdón por el abuso).
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infidencia.
(De in-2 y el lat. fidentĭa, confianza).
1. f. Violación de la confianza y fe debida a alguien.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados
viernes, noviembre 28, 2008
Un palpo y la ataraxia
martes, noviembre 25, 2008
Secretos
jueves, noviembre 20, 2008
Mi retiro
martes, noviembre 18, 2008
lunes, noviembre 17, 2008
Cuando no se escribe
Pero, y he aquí el motivo principal, que no era limpiar mi honra crediticia, tener "ESCRITOR" en el DUI como profesión u oficio no lo hace a uno ESCRITOR, por eso, hoy que amaneció el viento de nuevo gritando en mi ventana, me sentí un poco charlatán, porque hace ya demasiado tiempo no escribo como profesión u oficio. Incluso este blog, que me sirve de paliativo y pretexto, había sido abandonado por más días de los que me permito, y me pensé con vergüenza, y se me ocurrió denunciarme, burlarme de mí, desmentirme y acusarme en público: Cuando no se escribe no se puede llevar ESCRITOR escrito en el ego, ni en honra, ni en el DUI. He dicho.
martes, noviembre 11, 2008
Temblando
viernes, noviembre 07, 2008
Preguntas claves

¿El tiempo cura o simplemente hace que todo importe menos?
¿Existe la posibilidad de no perder cuando no se gana?
¿En guerra avisada no hay muertos?
¿Cuántas verdades se necesitan para la mentira perfecta?
¿Cuándo se llega a entender que ya no hay nada que buscar?
¿Por qué casi siempre se prefiere creer algo distinto a la verdad?
¿Los blog son un pretexto para no hablar de frente?
¿En qué momento la vida deja de ser una pregunta?
domingo, noviembre 02, 2008
Breve noviazgo de domingo (el simulacro)
viernes, octubre 31, 2008
31 de octubre
usted andaba de usted
y yo andaba de mí
y aún así nos reconocimos
yo lo retaba a descifrarme desde mi camisa
y usted lleva ya tres años
explicándome como soy
Yo supe todo de usted
con alevosía y ventaja
lo encontré casi anónimo
y usted solo respodió
un almuerzo italoamericano
luego una cena y un beso robado
y el prólogo empezó
Lo demás lo contamos a diario
como se cuentan la historias que hacen dos
y usted sigue de usted
y yo sigo de mí
tan distintos y tan iguales
y aún así nos reconocemos
diciéndonos usted en medio de todos
como código secreto de intimidad
jueves, octubre 30, 2008
30 de octubre
como silbidos de gigantes
y no hay nada que se quede quieto
es frío en piel viva
en las cosas
y en los sueños
es el viento
El viento
es como vos
mi princesa lejana
que silbás desde el imperio
las canciones que te mando
y recorrés impertinente
y sin perderte
los vericuetos de mi memoria
desordenando todo
dejando como al descuido
tus joyas más preciosas
esparcidas en cualquier lugar
siempre olvidada
pero certera cuando se trata de encontrarme
El viento es como vos
amiga íntima de mi palabra
el Auryn de mi historia finita
que nos retrata eternos hasta que dure
como el ingenuo perfume de mandarinas
que buscaste ilusionada al cerrar el libro
que nos hizo entender que amar es devorarse
y ya no hubo vuelta atrás
El viento hoy es como vos
este 30 de octubre
de un año calquiera
que golpea mi vida completa
como queriendo poner el mundo en fiesta
y yo solo te pienso
y sonrío
y te escribo
amiga íntima de mi sonrisa
miércoles, octubre 29, 2008
29 de octubre
porque solo yo lo sé
porque yo te inventé
yo te puse cada gesto y cada urgencia
sin mí no estarías en cuentos ni poemas
yo te di cada milímetro de memoria
te instalé en la eternidad de mis catedrales
yo dibujé tus cicatrices como labios
y marqué ritmo a tus pasos
dispuse tus tropiezos y puse lágrimas en tus ojos
boceté tu boca y le indiqué como besar
diseñé tus defectos y tus miradas de rabia
yo te enseñé a mentir con el silencio
a no gastar palabras de amor
a plantarte con soberbia ante la duda
yo te enseñé como quererme
a permanecer ahí aquí antes y después
y a llegar puntual cada 29 de octubre a mi calendario
Y a veces quiero decirte quien soy
pero eso solo vos lo sabés
porque vos me inventaste
Transiciones
De un trabajo a un proyecto
De la lluvia al viento
De la pasión al dinero
De la voluntad al desconcierto
Del desvelo a más desvelo
De la paz a la guerra
Del desencanto a la indiferencia
Del desayuno a la vida
De la palabra al cenicero
De la soledad a la sonrisa
Del saludo al silencio
Del compañero al enemigo
Del amigo a la ausencia
De la distancia a lo imposible
Del talvez al nunca
De la ilusión al frío
De vos a mí
Del tango al miedo
domingo, octubre 26, 2008
45 minutos antes de mañana
A quien interese: Playlist ampliada
Disfrutémoslo, apaguémoslo, bajemosle el volumen, lo que gusten.
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PD1: Rafa, agregué Ni usa sola palabra. Clu, ya está por ahí Amiga mía. Jordeke, también puse Algo contigo.
PD2: No son dedicatorias actuales, conste. Valga la aclaración por aquello de las parejas y los parejos en extremo suspicaces.
PD3: Sospecho que no soy objeto de lectura de las parejas y parejos aludidos, pero no sabe uno los alcances de la suspicacia parejil.
PD4: Ningún parecido con la realidad es coincidencia.
PD5: Solamente.
sábado, octubre 25, 2008
Post de un domingo ¿cualquiera?

Es domingo, casi termina octubre, hace sol, dicen que hoy empieza el verano, es decir, aquí en Centroamérica, donde el verano es un ficción absurda. Es que aquí no tenemos verano, ni invierno, ni otoño y menos primavera. Tenemos Estación Seca y Estación Lluviosa, que se distribuyen en el año cada vez más caprichosamente: calentamiento global. Pero sí tenemos domingos, casi todos son como este, lleno de horas prometedoras, pero demagógicas. Un buen domingo siempre amanece con preguntas que se van despertando con un buen café y una alemanita Lido: ¿Hay que llamar o no hay que llamar a quién te llamó de madrugada para tomarse un par de tragos más? ¿Hiciste bien en tomártelos? ¿Qué fue exactamente lo que siguió a los dos tragos más? ¿Debo seguir mi vida como que no hubo llamada, ni dos tragos más, ni lo que siguió? ¿Podría?
Es domingo, y me da por entender con lucidez divina que, si existiera un dios, parar un domingo la creación para descansar eternamente era la mejor opción posible.
jueves, octubre 23, 2008
La gota

Que me vaya de aquí, me decís.
Pero no me llevás.
Que no estás, me decís.
Pero no te vas.
Es como cuando llueve (ahora) y oigo llover, pero está oscuro y la lluvia no se ve, pero llueve, porque juro que oigo llover.
Que me vaya de aquí, me decís.
Es como cuando llueve (ahora), que quiero ser la gota del otro lado del cristal.
Que me vaya de aquí, me decís.
Y yo me quiero ir.
martes, octubre 21, 2008
Mi vida no es tan fácil como se lee
lunes, octubre 20, 2008
Excluyentes

Somos excluyentes. De alguna manera todos somos excluyentes cuando nos sentimos incluidos, cuando nos sentimos parte, indentificados, gregarios, nosotros frente a ellos. Excluimos, a veces, sin intención, otras con alevosía. Apartar a los otros es una manera de saltar en medio de la fila, de procurarnos atención cuando somos fuertes, cuando somos plural. La exclusión es simbólica: hablar en otro idioma que los demás no entienden, hablar en códigos de vida en común, hablar de temas de incunbencia limitada, gritar en grupo, hablar en secreto, dar la espalda, no hablar, hablar sin dirigirse a los demás, son muchas formas en que se puede ser excluyente, y quizás son más abundantes que las de ser incluyente. Somos excluyente y es hermoso ver, a veces, a los excluyentes defendiendo su derecho a construir su nosotros, sin nosotros, y es difícil no caer en la tentación de decírselos así, aunque no nos importe, solo para pintar la raya. Ustedes nos sabrán disculpar.
miércoles, octubre 15, 2008
Él
A veces

A veces, sin saber por qué, es de madrugada. Es de madrugada y empiezo a pensar. A pensar en alguien que no conozco, que nuca he visto, pero sé su nombre, su talla de pantalón, la marca de su champú y el color exacto de sus ojos. Sus ojos es lo primero que veo, que me ven, que no están ahí, pero que lo saben todo. Saben todo lo que pienso y lo que voy a pensar, que no quiero volver, que no quiero salir otra vez sin querer ir donde voy. Donde voy siempre hay preguntas y tareas confusas. Confusas también son las ideas que se levantan sin gravedad de mi teclado, que flotan por ahí como si fueran importantes. Importantes digo, y no sé lo que digo, solo a veces.
Perdido y encontrado

Peor que sentirse perdido es sentirse encontrado. Ahí donde todos saben donde está uno, y uno sin moverse, sin hacer muecas demás como esperando que le tomen la foto, la foto no, que lo retrate un pintor calvo con bigote, con ojos chiquitos y manos regordetas: quieto, no se mueva que no va a quedar bien. Antes, cuando tenía esa facilidad para sentirme perdido, también me sentía libre y reía a gusto, no por nervios. Es que era lindo sentirse un tal Jesús de 13 años, hijo de dios, vagando libre de los ojos del padre putativo y la madre virgen, era lindo andar perdido en el templo hablando y sorprendiendo a los maestros de la ley que preguntan cosas —quién sabe qué cosas— que no se le preguntan a un niño de 13 años, aunque este niño sea el hijo de dios, era lindo sentirse perdido así, en pleno uso del bendito albedrío. No era tan lindo estar y ser encontrado, regañado, vilipendiado y, por sobre todo, incomprendido, borrado y vuelto a encontrar ya con 33 y ya para matarlo —¡vaya guionista!—.
Ahora, precisamente ahora, por todo esto es que digo que peor que sentirse perdido es sentirse encontrado.
lunes, octubre 13, 2008
¿Qué será?
Los buenos publicistas quisieran ser artistas,
pero los verdaderos artistas no quieren ser publicistas.
viernes, octubre 10, 2008
La escritura, el lenguaje, los ausentes y Sigmud Freud

"La escritura es el lenguaje del ausente", frase bendita de Sigmud Freud (no tiene blog Miguel), este señor sospechoso que nos metió la desconfianza en el espejo, dejó escrita esta frase en "El malestar de la cultura", quizá uno de mis textos favorito, al que le dediqué algún ejercicio académico en mis momentos de pseudosesudo intelectual estudiante de filosofía y si le hacen clic a la parte coloreada podrán leerlo tal cual fue digno de un 10.
Pero bueno, el punto no es mi 10, es que la frase en cuestión la tiene mi amiga histórica (histérica, estoica) es su nick. Dicha amiga, es mi amiga desde hace 22 años, es mi primer amor, 9 años de novios desde los 13 años. Es decir, nos hicimos uno al otro, porque no había nadie más que los dos en esos años de tribulaciones adolescenciales. Fue la primera novia y amiga que se fue del país. Se fue así, derepente, y durante un año más seguimos como novios distanciados, y otro más como ex conflictuados (y distanciados) saboteándonos a control remoto todo intento de relacion amorosa. Al final supimos ser los amigos que siempre fuimos, y ahí estamos, siempre escribiendo. El cuento viene a que con ella empecé a escribir y recibir cartas, escritas a mano, sobre papel y enviadas por correo que tardaban unos 12 días en llegar. Del primer año tengo 36 cartas, del siguiente unas 20, cartas largas, llenas de historias, de distancia y de ausencia. Ella es psicóloga, de escuela psicoanalítica, y Freud siempre fue un tema recurrente. Nos hacía gracia como el índice de sus obras completas nos describía. Nos escribíamos así, casi obsesivamente, hasta que un buen día apareció el Internet y el email. Dejamos el papel y el lapicero, y nos dedicamos a teclear. Algo pasó. Antes, acumulábamos la vivencia de 15 días en una carta, con el email, podíamos enviar y recibir a diario nuestras historias, pero dejaron de ser las eran. A veces eran forzadas, como escritas porque había que escribir. La posibilidad diaria de comunicarnos nos rompió el encanto de la correspondencia, de la distancia, de la ausencia. Nos fuimos haciendo otros, muy parecidos, pero distintos a los que nos hicimos en tinta y papel, que ya eran distintos a los de carne y hueso. Cuano vi su nick el otro día, tuvimos una breve comunicación:
Elmer: yo soy un ausente pues :DY sí, algo tienen de razón Freud y Alicia. Y buscando escontré a otro señorm, M. Escola (tampoco tiene blog Miguel), diciendo cosas que le ponen un poco de orden a las ideas estas:
Alicia: un ausente? ah.... sí
Elmer: porque uso la escritura pues
Alicia: a poco no está lindo?... y muy cierto
Elmer: sí
Alicia: en aquellos tiempos
Elmer: sin messenger
Alicia: sí, eso nos pasó a perjudicar y le da a Freud la razón... del engaño de la tecnología
Elmer: cree?... no, no es un engaño
Alicia: sí, nos hace creer más cerca, pero finalemnte nos comunicamos menos no? entonces no acorta la distancia sino la comunicación... me refiero en el engaño a la tecnología, no a la escritura
Elmer: ...
Alicia: ...
La “autenticidad” de una carta/letra, lo que constituye su valor, reside en esa distancia, que quiere (en mi lugar) que diga siempre más de lo que “yo” quería inicialmente. El “Yo” se deja allí desbordar. Por eso precisamente la palabra epistolar no puede ser un sustituto del intercambio oral: lejos de ser inmediata, la expresión de sí misma que pretende está poderosamente mediatizada por la ausencia del otro y el ritmo mismo de la escritura. ¿Por qué debería mi práctica epistolar obedecer a convenciones tan immutables, sino para conjurar el vértigo de ese desborde?Lo cierto es que escribir una carta, un email, en el msn, un post, un blog entero, nos declara ausentes ¿Adictos a la ausencia?
jueves, octubre 09, 2008
Apenas un poema
apenas volvemos, apenas silbamos,
apenas goteamos, apenas ingerimos,
apenas tenemos, apenas transgredimos,
apenas decantamos, apenas penetramos,
apenas descendemos, apenas martillamos,
apenas amortizamos, apenas descontamos,
apenas parecemos, apenas intrigamos,
apenas elucubramos, apenas resplandecemos,
apenas ocultamos, apenas ofendemos,
apenas insistimos, apenas palidecemos,
apenas horneamos, apenas pulimos,
apenas sublimamos, apenas masticamos,
apenas deletreamos, apenas dividimos,
apenas recordamos, apenas hostigamos,
apenas dispensamos, apenas recorremos,
apenas coloreamos, apenas apretamos,
apenas barnizamos, apenas adoramos,
apenas destornillamos, apenas surcamos,
apenas condenamos, apenas enhebramos,
apenas invertimos, apenas fornicamos,
apenas fraguamos, apenas enamoramos,
apenas comprendemos, apenas curamos,
apenas vilipendiamos, apenas capturamos,
apenas zurcimos, apenas compadecemos,
apenas contentamos, apenas esmerilamos,
apenas posteamos, apenas, apenas, apenas.
Sueño sin soñar
pero no consigo dormir,
ni soñar
todos los sueños que tengo.
martes, octubre 07, 2008
Fiestas

A veces voy a fiestas. Suelo salir huyendo. Las fiestas me recuerdan las misas de mi infancia de pueblo: rodeado de gente, de mucha gente, demasiada gente. Casi siempre perdía la conciencia y al recobrarla estaba en la entrada de la iglesia con mi tía Margo dándome aire con un diario, y poniéndome agua en la frente y las mejillas. "Te desvaneciste", me decía, "te dio ahogo el gentío". Nunca me diagnósticaron claustrofobia, pero poco a poco mi devota madre tuvo que dejar de llevarme a misa, y cuando me llevaba, ya viviendo en la capital, nos quedábamos en las bancas más cerca de la puerta, y casi siempre mediaba la promesa de ir a comer a la Pizza Boom, porque íbamos a Don Rúa. Comer pizza me gustaba, y la misa con puerta de salvación a dos metros era una experiencia menos asfixiante. Pero volviendo a las fiestas, también las fiestas me costaron siempre, las fiestas como tales, anónimas, sociables. Ir a discotecas con amigos lo llevo bien, una contradiccón que por un tiempo creí una cura, hasta que me vi en una fiesta de nuevo. Cuando digo fiestas me refiero a multitudes, con un buen porcentaje de desconocidos, o bien conocidos que no me interesan, música fuerte y mucha gente hablando más fuerte aún.
No puedo. No sé, no puedo. Ya no puedo. He podido, pero quizá ya no me interesa poder. Precisamente vengo de una fiesta. Salí huyendo. Llovía. Al llegar a mi casa, tomé agua mientras me comía una bolsa de congamix. Hoy no esperaba correo (igual no había). Me puse a escribir esto, y al mismo tiempo hablaba con uno de mis mejores amigos, al que le contaba sobre la agudización de mi insociabilidad. Él insistía en que yo no era insociable:
— Yo he visto como te llevas con la gente Elmer, y eso no es ser "insociable"... ay bueno eso puede ser, pero me parece que nada más andas apático y eso es normal en todos.Iremos. Supongo. Disfruto de su compañía, de la compañía, incluso me gustan las "reuniones", es decir, grupo moderado de gente platicando con música de fondo, alcohol, cigarros, risas, anécdotas, algún gracioso, algún vulgar, algún tonto. Claro, también las reuniones terminan fastidiándome cuando son la misma repetida. Entonces me ausento, y terminan ausentándome. Y todo tiende a empezar, para llegar inevitablemente a estas conclusiones. Supongo que por eso escribo, porque es una manera solitaria de existir, de comunicarse, de recrear el mundo a mi antojo, de inventarme a este que se confiesa como si fuera yo.
— Que más da.
— Ay, vamos Elmer, yo sé que no es que te interese menos ser sociable, ¿qué tenes?
— No creo tener "algo", es que soy más así, no sé, uno crece, y se va haciendo más como es.
— Ok... bueno, pues si te aceptás así yo también lo haré :) jejeje como que si me estuvieras diciendo que volviste a entrar al closet jejejeje.
— Jaja... a uno de los tantos closet que uno tiene en la vida.
— Sí, son varios, pero así pasa.... Mirá, cuando me pase la gastritis vamos de nuevo al Buffalo Wings, como la vez pasada.
Hasta aquí mi discurso de hoy, este "after party" solemne y desganado, que hace que me guste tanto Marcel Proust cuando dice que "todas las desdichas de los hombres derivan de su incapacidad de vivir aislados en una habitación".
El playlist

Si usted es observador y escuchador, habrá notado, querido lector, querida lectora, que hace unos días agregué allá abajo de este mi blog un playlist (¿una playlist?) con la intención de presumir mi gusto musical, del que estoy orgulloso como de un hijo triste. Pero lo hice también con la intención de compartir. Soy de los que de pronto detiene a la gente y le pone una canción y exige plena atención. No todos me toman en serio, hacen como que oyen, pero no les importa, y yo me doy cuenta, y ellos me importan menos. Mis amigos reniegan burlones de mi iPod: "¡deprimente!" me acusan con su felicidad de top 10, mientras yo casi me alegro de aburrirlos con mis canciones. Es que mis canciones y yo tenemos algo entre manos, quizá un plan de suicidio a plazos, o un largo viaje de contado, una confesión escandalosa, o simplemente ganas de vivir atormentándonos los días. Mis canciones se repiten y repiten y repiten, y de pronto se me olvidan, quedan ahí sonando para nadie, hasta que las reencuentro maravillado. Pues eso, mis canciones, una cuantas, suenan en mi playlist, así que escúchelas por vafor, como si usted de verdad me quisiera.
lunes, octubre 06, 2008
La importancia
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RAE:
Importancia: 1. Cualidad de lo importante, de lo que es muy conveniente o interesante, o de mucha entidad o consecuencia. 2. Representación de alguien por su dignidad o cualidades.
sábado, octubre 04, 2008
Capsulitas

Hoy me dijo un doctor que estoy sano, que solo tengo una glándula retorcida, que mi dolor se cura con capsulitas. Creo que me puse contento porque no me gusta el dolor, pero también no me puse contento porque no me gustan las capsulitas. Luego empezó a llover, llegué a mi casa y busqué ese correo que no va a llegar. Entonces me acordé de las capsulitas y me tomé una. Uno de los dolores se me quitó.
miércoles, octubre 01, 2008
El viento

El viento tiene fama —fundamentada— de llevarse cosas. Se las lleva, sí, a veces de forma sutil y hasta poética, y a veces de forma desatrosa y cruel. El viento es lo más parecido al tiempo: no lo vemos, siempre está ahí, pero lo sentimos, aunque no lo pensemos. Dice la Real Academia de la Lengua que viento es "Corriente de aire producida en la atmósfera por causas naturales", y también dice once acepciones más, y entre ellas dice "Cosa que mueve o agita el ánimo con violencia o variedad". Quien decía del viento también era Juan Rulfo, en "Luvina" quizá es cuando más dijo, quizá lo dijo todo. Eso pensé anoche que lei "Luvina" de nuevo, quizá deba decir hoy porque ya había pasado la media noche, y ya era octubre y octubre trae el viento a la mente, aunque el clima se empeñe en no odebeder tradiciones, y menos a literatos. Estoy resistiendo la tentación de contar —o inventarme— anécdotas con piscuchas y de citar a Alfredo Espino, pero es demasiado fácil ser costumbrista para conmover sin esforzar la creatividad. Quizá prefiera al viento provocando turbulencias en los aviones, o retrasos de tres horas volando —en avión, claro está— de Madrid a Miami, lo prefiero llevándose a Rhett Butler, en las o tildadas de Pessoa, en Campo de Criptana, desde el mar, y sobre todo insolente en mi ventana, gritando y golpeando como si supiera las cosas que pasan adentro.
viernes, septiembre 26, 2008
Nuncamuerto
Lo del negocio propio, querida mía, es tan impropio para novios como yo, tan dados a soltarse de las manos en medio de las tiendas de buen vestir, agencias de viajes y estantes llenos de papel impreso.
Me ofrezco sin dudas a saltar con vos de cama en cama, sin apellidos, ni revuelos, ni venias, sin darte los buenos días, siempre y cuando empecemos de nuevo cada jueves santo. Yo no quiero ser nunca necesario, pero quiero necesitarte a mi antojo. Yo no quiero ser suficiente, ni aunque me veás juntando ramitos rosados para llevarlos tempranito cada dos de noviembre de cada año que te sobreviva.
Para más señas: Siempreviva.
lunes, septiembre 22, 2008
Desayuno sucedáneo

Este lunes amaneció como yo. Insistente, gris y frío. Pesado también. Hoy no hubo desayuno, y con la más descarada intención de evadir al lunes en cuestión, llegué a mi trabajo y me puse a leer blog y periódicos. Los blog que leo a veces y los periódicos que leo siempre estaban hoy confabulados en mi causa. El post de fin de verano de Xavier Velasco me dio compañía, una especie de abrazo comprensivo, llenó esa necesidad de "sentirme parte de" que tanto mencionaba mi dedicado psicólogo mientra yo pensaba entre risas mentales "lo que necesito es 'sentirme todo' querido psicólogo". Con Velasco convercé durante su gira promocional como Premio Alfaguara, con "El Diablo Guardián", y me pareció el que parece ser, por eso la confianza. Luego pasé a la política foránea en las crónicas decisivas de Héctor Feliciano, que recién volvió luego de varios meses de ausencia para hablar de Obama, McCain, Clinton, Palin, votos, encuestas desde su oficio de observador y cronista, siempre sereno, informado e informándose mientras se pasea en el múltiple lobby literario y periodístico de Nueva York. Me gusta su estilo, fue mi maestro, valga la presunción. Y como a mí me gusta saber cosas, sobre todo entender, la lectura me hizo sentir importante, creo que mi psicólogo mencionaba algo así como "compensar un déficit atencional", mientras yo lo veía con mucha atención como anotaba y anotaba y seguía anotando en su libreta sin mirarme nunca. Después me fui al recién inaugurado Cuaderno de Saramago, donde el señor se pone duro y dice de todos, y bueno, me divierte el intelecto, por decirlo de alguna manera, y me da esa ridícula sensación de viejo conocido, no solo por haberlo leído bastante, sino porque —¡ay, presumido de mí!— lo entrevisté hace un par de años. Enojón y cándido, don José es de esos tipos luminosos, como abuelo (que lugar común, pero ni modo), como para recordarlo hablando y moviendo los brazos afanadamente cuando uno lo lee. Y ahí paré esas imaginarias visitas a esas amistades imaginarias, porque, aunque ellos son reales, amigos no somos, si acaso conocidos por puro oficio, pero hoy, tal cual, me supieron decir alguna cosa, y crear, pantalla de por medio, esa intimidad reconfortante de un desayuno , que de otra manera, hoy no pudo ser.
domingo, septiembre 07, 2008
Llamadas
Dicen que las madrugadas se prestan a las llamadas prohibidas. Sobre todo cuando la madrugada lo pone a uno tan libre y la conciencia lo deja a uno ahí, suelto, valiente, irresponsable e irreverente. No sé bien si el alcohol tiene algo que ver, yo sé bien que todos dirán que sí, pero yo no le echaría la culpa. Por mucho alcohol que tenga la madrugada, uno no llama si no hay alguien a quien llamar, si no hay algo que decir, si no hay alguien a quien golpear. Uno sabe que no contestarán, y por eso no tiene ningún discurso que encumbrar. Es como cuando los perros salen corriendo y landrando ferozmente tras los carros que pasan ¿Qué harían los perros con los carros si los alcanzarán?
Y al amanecer, a veces, las llamadas las recibe uno, y en las mañanas después de esas madrugadas, uno está ya indefenso, con sueño, apenas lúcido, y quizá avergonzado. Entonces uno solo quiere dormir. Dicen.
martes, agosto 26, 2008
"Desde mi vida se ve el mar" ("Vida con vistas", el poema)
Desde mi vida se ve el mar
con su imposible betún plateado
y la huella de último creyente
perturbándolo desafiante
y se ve la plaza imaginaria
en esta ciudad desplazada
se ve como rebotan las golondrinas en las ventanas del viento
y esa fuente marchita
donde caen recuerdos que nadie tiene
se ve el sol que no se pone
y las montañas sin fe que las mueva
el camino del hombre
y la mueca de la risa del desgraciado
se ve el tintero y las ganas de amar del asesino
se ve tan claro el tiempo
y sus tabiques de historia
la muralla flotante de la utopía y el absurdo
se ve tan lejos el suelo
y la mujer que llega
se ven los bosques del pintor
el niño que mira alto
y el baile torpe de un hipopótamo
y la mirada del indolente insomne
que está allá
desde su vida
viendo como se ve el mar
con su imposible betún plateado
domingo, agosto 24, 2008
domingo, agosto 17, 2008
A caballo
A caballo. Así anduve hace unos días, en medio de unos parajes otrora inhóspitos, y hoy turísticos. Guazapa. El cerro ese que dicen que parece una mujer dormida, y que no se despertó ni con la guerra que tuvo en las entrañas. Yo tuve un caballo de niño, un caballo blanco que se llamaba, si mal no recuerdo, Ángel Blanco, porque era blanco, y porque mi abuelo se llamaba Ángel, y mi hermano mayor se llama así también y la finca familiar se llama El Angelito. Escribo esto y empiezo a dudar de la veracidad de mis recuerdos, pero bueno, tómenlo por el lado literario y con el único objetivo de entretenerlos con una historia más interesante que cualquiera de mi vida verificable, o no sé. De mi caballo recuerdo su lengua sobre la palma de mi mano comiendo lo que le daba, a las vacas les daba sal, al caballo no recuerdo bien. También me recuerdo en overoles azules montado en el caballo, primero con mi papá o con don Lencho, el señor que pastoreaba las vacas a caballo. También recuerdo cuando estuve solo yo sobre el Ángel Blanco, y que aprendí a llevarlo, o él aprendió a llevarme. De pronto mis recuerdos se truncan, y no tengo modo de saber que pasó con el caballo, y hasta el cierre de este post mi mamá no me contesta el celular, ni el fijo, así que ahí les cuento después. Sí recuerdo que las vacas se las robaron, eran los ochenta, y eso era así. Pero volviendo a caballo a Guazapa, comprobé que andar a caballo es como andar en bicicleta, que no se olvida, pero que tampoco es que se recuerde lo suficiente. Pero por ahí anduve a caballo, con una sensación animal y ajeno del suelo. Como a veces me pasa, recurrí a mi teléfono y su cámara de apenas 2.2 mega píxeles y grabé unos segundos de mi travesía , y aquí está por si alguno o alguna quiera ver como se ve la vida a galope de caballo.
Hay días tan pequeñitos
miércoles, agosto 13, 2008
Sobre emoticons, emos, ventanitas y otras importantes trivialidades
En mi oficina uso el Meebo cuando quiero comunicarme con mis contactos de MSN Messenger, porque en mi oficina no nos dejan usar el MSN Messenger no sé por qué razones de esas que razonan los técnicos-todopoderosos-informáticos, y que secundan los de recursos humanos, y que avalan los gerentes y así, hasta que joden al pueblo del Señor. Pero la cuestión es que en ese sitio encontré unas estadísticas para nada importantes, pero sí interesantes, o al menos motivantes para un humilde post. Publicaban los del Meebo un ranking de los emoticons más utilizados entre sus usuarios. Luego de preguntarme cómo diablos saben que emoticons usamos los incautos usuarios, decidí no alimentar mi paranoia, y dejar pasar a la curiosidad, confiado en que no soy gato.Según estos señores (o señoras) del Meebo, este es el ranking de sus emoticons, que son muy similares a los que todos conocemos en el MNS Mesenger salvo unas variantes.
Besos - 14.2 %
Cara alegre - 12.5 %
Carcajadas - 8.5 %
Guiños de ojo - 7.7 %
Sonrisa - 6.3 %
Lengua - 4.7 %
Llorar de la risa - 4.5 %
Triste - 4.0 %
Lengua con guiño de ojo - 3.4 %
Amor y paz - 3.3 %
Emo - 1.5%
Un intento de conclusión que sacan es que los usuarios de meebo son, en su mayoría, gente enamorada y feliz. También destacan el hecho de que el menos usado es el emoticons que representa a un Emo (que ellos se inventaron recientemente). No sé si este ranking solo era una pieza más de la inusitada campaña contra los Emos que se ha soltado por todos lados, probablemente sí. La intolerancia que han despertado estos jovencitos (los Emos ) en una parte de la humanidad me pareció digna de atención desde que tuve noticias de las persecuciones, golpizas, asesinatos y disparates que se dicen por uno y otro medio. A mí por lo general me gusta no estar de acuerdo, y quizá por eso me caen bien los Emos, incluso me divierto provocando a los Antiemos comparando a los Emos con los Hippies, ante lo cual, los exhippies, neohippies, yuppies, gruppies y demás herederos de aquellos Emos sesenteros, hacen gestos ácidos y sueltan frases llenas de indignación, acusándome casi inmediatamente de ignorante. Yo me río. También me asombro. Todo el mundo habla de los Emos, pero nadie quiere saber sobre ellos, solo quieren opinar desde ese odio que despierta lo que no se entiende, o no se quiere enteneder.
Las conclusiones de Meebo respecto a la felicidad y el amor en sus usuarios a partir del ranking de los emoticons me hacen pensar también que puede ser que la gente en efecto se enamore y sea feliz en Meebo, y solo ahí. Estas ventanitas en las pantallas de las computadoras —patrocinadas por MSN, Yahoo!, Google, y demás— han creado una forma de relacionarse única y nunca antes vista en la historia de la humanidad. Frente a estas ventanitas y escribiendo en ellas todos podemos ser comunicativos, encantadores, sexys, divertidos, románticos, trágicos, emocionales, guapos, interesantes, y también mezquinos, cínicos, vulgares, degenerados. Podemos ser todo esto solo ahí, frente a las ventanitas, con los emoticons apoyándonos para expresarnos y volviéndos tiernos y ocurrentes. Hay amores que surgen de ahí, que se quedan ahí, porque ahí, por ejemplo, somos siempre solteros si queremos, y estamos protegidos e impunes, ahí somos dueños absolutos de nuestra imagen, y lo mejor, es que contamos con que todos los usuarios están al tanto de como funciona la cosa, por lo tanto nos sentimos exculpados, y que el más tonto se joda. Y todo esto es comunicación, y siempre se ha dicho que la comunicación es lo más importante para las buenas relaciones humanas, pero ¿qué pasa cuando solo hay comunicación y falta todo lo demás?
Ya me puse serio y así no me gusto tanto. Además ¿cómo es que me tomé tan en serio un ranking de emoticons? Mejor me voy a engañar a alguien a la otra ventanita.
sábado, agosto 09, 2008
Ni es cielo ni es azul
ni es cielo ni es azul.
¡Lástima grande que no sea verdad tanta belleza!"
Lo escribió Lupercio Leonardo de Argensola, que vivió en España desde 1559, y murió en Nápoles, en 1613. Luego, uno se pregunta si Lupercio trataba de solidarizarse estéticamente con Copérnico y Kepler, que, con la ciencia bajo el brazo, recién un siglo atrás habían demostrado que el sol no gira alrededor de la tierra y que el cielo no es azul, deshabilitando para siempre dos ideas de fe basadas en afirmaciones bellas y de fácil comprobación, en apariencia, pero equivocadas. Después de la pregunta, uno se siente un poco tonto. No, Lupercio, se sentía como uno hoy mirando al cielo: engañado.
Con esta dramática conclusión, uno toma su teléfono con cámara digital de apenas 2.2 megapixeles y apunta al acusado. Y ahí está el cielo y una gran historia entre una nube pequeñita y una gigantesca que uno nunca lograría contar. Pero si ustedes se toman dos minutos para ver este remedo de instalación en video, verán como las dos nubes, de manera maravillosamente imperceptible, se van acercando románticamente para deformarse y borrar la escena sin dejar un solo rastro. Detuve la grabación dos minutos después y vi la escena en la pantalla de mi teléfono, y cuando volví la vista nuevamente al cielo solo había ese azul que no es. Me dio algo como un miedo triste. Y uno desea que Lupercio sea científico y no poeta.
lunes, agosto 04, 2008
Aviones
Pocas máquinas enorgullecen tanto a la humanidad como los aviones. Vuelan. Los humanos no. Pero los aviones nos separan de la tierra, nos elevan por encima de nosotros y nos hacen transitar el espacio y el tiempo en condiciones que no nos son propias como especie, pero que conseguimos utilizando una capacidad propia de nuestra especie: somos creadores. O quizá solo imitamos —la epistemología, la metafísica, la antropología, la ciencia, la teología, la poesía han dicho mucho sobre las posibilidades, posibles e imposibles, según el ánimo de la época.¿Alguno de ustedes ha deseado tocar la cola de un avión? Yo nunca antes de que alguien que lo hizo me lo contó. Ahora lo deseo. Pero esos son otros vuelos. Pero los aviones son así, se involucran en la vida de uno de maneras incalculables. Cuando yo era un niño de 4 años, cada vez que pasaba un avión por el cielo del pueblo me decían "Julio se fue en un avión como ese", Julio era un primo mío, que nunca conocí, porque se fue en un avión, presuntamente a Brasil, pero en realidad se fue a otro lado y nunca regresó. Durante mucho tiempo, cada vez que veía un avión alzaba los brazos saludando a mi primo Julio, y los aviones empezaron a significar algo muy humano, yo recuerdo sentir cariño por los aviones, que era la imagen que tenía de mi primo Julio. Cuando tenía 6 años mi hermano mayor, que sí conozco, también se fue en un avión, y desde entonces saludaba a los aviones por partida doble. A los 11 años subí por primera vez a un avión, y descubrí que ni mi primo ni mi hermano estaban dentro de ese avión, y asumí que tampoco dentro de ninguno de los que había saludado antes. Los aviones perdieron todo mi afecto. Desde entonces he ido y venido muchísimas veces en aviones, y mi relación con ellos ha sido eminentemente utilitaria, con una excepción. La excepción fue viajando a La Habana, que me dio por sentirlos cómplices de mi huida, huía de un dolor.
Los aviones, ya sea abordo o no, nos separan de la tierra, nos alejan, nos disuelven, nos cambian. Los aviones se han llevado a mucha de mi gente, a veces la traen de regreso, pero también se la vuelven a llevar, y uno se acostumbra.
Hace una cuantas horas hablaba por teléfono con vos, Claudia, y me dijiste que nunca había escrito aquí de vos. Vos te fuiste en un avión, y volvés, a veces, y te volvés a ir, siempre, y siempre que hablamos, vos allá y yo acá, recién te has vuelto a ir en un avión, siempre te pregunto "¿Cómo va el aterrizaje?", y empezamos a hablar como aviones, sintiendo el golpe del tren de aterrizaje sobre la pista, la mortal fricción de las llantas, el estremecimiento, la angustia, las decisiones, la vida en tierra, la lejanía, lo bueno, lo duro. "Y vos", me preguntás, "¿Cómo te quedás?", y nunca sé qué decirte, y solo te digo "Pues así, quedándome". Luego nos reconocemos. La llamada se cortó, y ni vos ni yo volvimos a marcar. El aterrizaje se completa.
Yo ya no saludo a los aviones.
jueves, julio 31, 2008
De parte de un escritor equivocado
equivocación.Bueno, dije, vamos por el desacierto:
(Del lat. aequivocatĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de equivocar.
2. f. Cosa hecha con desacierto.
desacierto.Obvio, los verbos entonces:
1. m. Acción de desacertar.
2. m. Dicho o hecho desacertado.
equivocar.Otro verbo:
(De equívoco).
1. tr. Tener o tomar algo por otra cosa, juzgando u obrando desacertadamente. U. m. c. prnl.
2. prnl. Dicho de dos o más cosas: Semejarse mucho y parecer una misma. Ese muro se equivoca con la fachada.
desacertar.
(De des- y acertar).
1. intr. errar (‖ no acertar).
errar.Entonces:
(Del lat. errāre).
1. tr. No acertar. Errar el blanco, la vocación. U. t. c. intr. Errar en la respuesta. Era u. t. c. prnl.2. tr. desus. Faltar, no cumplir con lo que se debe. Disculpáronse los vasallos, si en algo habían errado a su señor.
3. intr. Andar vagando de una parte a otra.
4. intr. Dicho del pensamiento, de la imaginación o de la atención: divagar.
divagar.Y para terminar:
(Del lat. divagāri).
1. intr. vagar.
2. intr. Separarse del asunto de que se trata.
3. intr. Hablar o escribir sin concierto ni propósito fijo y determinado.
vagar.Así pues, hoy que es día del periodista el diccionario me lleva por caminos inesperados para un homenaje de parte de un escritor equivocado a los muchos y muy queridos amigos periodistas, y como bien dice Hugo Ojetti, "El periodista es sólo un escritor que cuando toma la pluma, no espera la inmortalidad". A saber.
(Del lat. vagāri).
1. intr. Andar por varias partes sin determinación a sitio o lugar, o sin especial detención en ninguno.
2. intr. Andar por un sitio sin hallar camino o lo que se busca.
3. intr. Dicho de una cosa: Andar libre y suelta, o sin el orden y disposición que regularmente debe tener.
sábado, julio 26, 2008
Afuera

jueves, julio 24, 2008
Coincidamos

sábado, julio 19, 2008
Cubrecamas de mamá

jueves, julio 17, 2008
Recuerda uno | Nueva York
(Del 20 de abril de 2006, foto en el Central Park)
El sexo mañanero

Innombrable (interrumpido)

martes, julio 15, 2008
Irreal
Hoy bien podría contar aquí que el sábado recién pasado tuve un percance de carretera, que a nadie le pasó nada malo, que solo mi carro tuvo un ligero golpe, que tuve que negociar con el interfecto responsable civil para que se hiciera responsable de arreglarme el golpecito, que logré que se hiciera responsable, y que daba miedo porque no tenía él cara de ser muy buen amigo de la ley. A eso, en consecuencia, agregar que he pasado sin carro dos días porque está en un taller lejano. También podría contar que luego del percance llegué a la playa, que era el destino final, y que la pasé entre amigos y muy divertido. Pero a veces contar las cosas que simplemente pasan, lo real, no es tan motivante.
Lo que quisiera contar es lo que hoy no puedo contar. Lo que se mantiene en el limbo de lo irreal, y lo irreal es un dilema de la realidad: lo irreal existe, porque afecta a la inteligencia sentiente, como diría Zubiri, como los sueños, como la fantasía, como el arte, como las emociones, como los mensajes de texto de buenos días que llevan y traen besos, como el deseo, como la ilusión y la posibilidad de la costumbre, como el talvez, como los planes, como el ojalá sin el despecho de la canción, como yo cuando escribo.
En fin, no voy a contar nada real hoy. Por si les preguntan, este post es irreal.
jueves, julio 10, 2008
Alarmas

Por otra parte, la alarma de mi carro anda rara también. Desde hace 4 días el control remoto no desactiva la alarma por la noches cuando prentendo irme del trabajo a mi casa, no al primer intento, ni al segundo, ni al tercero. Debo esperar un rato, pasearme por el parqueo, sentarme en la banca de la parada del bus unos minutos, y luego, intentar un par de veces, tomarme otros minutos divagando por ahí, y luego, caprichosamente vuelve a funcionar todo muy normal. Mientras yo sospecho que mi carro (con todo y alarma) está adquiriendo personalidad y que yo había encontrado el ritual para complacer sus caprichos, un buen amigo me dice que no es nada del otro mundo, que simplemente hay que cambiarle la pila al control remoto. Es que hay gente que sabe quitarle a uno el delirio con sugerencias demasiado realistas.
Y por otra parte, hoy por la mañana, muy temprano, 7:30 a.m., el msn: "Quiero verte!!!", dijo. "Yo también quiero verte", dije. Eso me alarma.
miércoles, julio 09, 2008
8:03

martes, julio 01, 2008
A 4 metros sobre el suelo
El fin de semana pasado me fui a Guatemala. En bus. En el segundo piso de un bus. En el primer asiento del segundo piso de un bus. Una ventana enorme me daba una vista a 270 grados del viaje, de la carretera y de lo que las carretera suele contener. A mí me impresionó, quizá sea una tontería para la mayoría, pero a mí me impresionó, hasta me conmovió. He viajado en aviones, pickups, y hasta en camiones enormes, pero esta vez fue diferente. Iba en un asiento que bien pudiera ser la butaca de un cine y la ventana era enorme. Fueron casi 5 horas de viaje, y poco a poco me fui acostumbrando a esa perpectiva de la vida. Todo pasaba abajo, los otros vehículos, los peatones, los árboles eran los que me mantenían conciente de que la altura no era demasiado: ramas chocaban agresivamente contra la ventanta, imagínense el susto que me daba cada vez creyendo que la rama se estamparía en mi cara. Pero uno va aprendiendo que la ventana nos cuidan.
De pronto empezó a llover. El agua sobre la ventana hacía juegos apsaionantes. Las gotas corrían hacia arriba, los chorros de agua no caían, subían y bajaban por la velocidad (sé que hay un término físico más preciso, pero lo ignoro). Me hipnotizaba el agua en la ventana. Fue entonces que se me ocurrió usar mi teléfono nuevo para grabar en video lo que veía. El efecto del agua en la ventana no quedó registrado (apenas dos 2.4 megapixeles) pero la perspectiva se aprecia, no sé si mi impresión, pero aceptenme el intento.
La ciudad a ras de piso también fue entretenida, pero no me dio ninguna perspectiva nueva que pueda contar aquí. La compañía sí fue muy buena, y mi sentido de pertenencia tuvo algunas reafirmaciones oportunas. Los reencuentros a ras de suelo siempre hacen que uno aprecie de otra manera los viajes, y sobre todo si uno tiene una ventana enorme enfrente mientras viaja a 4 metros sobre el suelo.




